La obra del dramaturgo Alberto Serruya vuelve al Centro Cultural Provincial.Las interpretaciones son de Marcos Martínez, Roberto "Negro" Trucco y Oscar Kurtz. La música está a cargo de Carlos Serruya y el sonido de Agustín Serruya. La realización escenográfica es de Rubén Facca y Oscar Kurtz y la fotografía de Juan Curto. La producción ejecutiva es de Cecilia Wilhjelm y la dramaturgia y dirección general de Alberto Serruya.
"(Otro) Japón" vuelve a escena
Una nueva versión
La actual propuesta del director Alberto Serruya es una reconstrucción de una de sus grandes producciones previas: "Japón". Esta historia recreaba una noticia que daba cuenta de la existencia de una organización de actores que prestaba un original servicio: acudir a domicilio de ancianos que vivían solos y consolarlos ficcionalizando aspectos de la vida privada de esos viejos.
La actual versión se concentra en la espera de los "viejos" y sus derivaciones, mientras que el reverso de esta trama, es decir, el mundo de los actores, está aludido. En un lugar
indeterminado, mezcla de geriátrico abandonado y hospital desmantelado, conviven tres ancianos que aguardan la visita de esos actores quienes les representarán escenas de sus vidas pasadas. La espera irá revelando detalles de ese mundo endógeno, asfixiante, donde la simulación y la artificiosidad son los mecanismos que se desplegarán entre sus ocupantes.
Reflejo y homenaje
"'Japón' es un universo que se rige por leyes propias. Un mundo que debe su funcionamiento a la articulación de cada uno de los elementos de su puesta en escena", explica Serruya.
El director, a su vez, comenta que la nueva historia responde a la necesidad de lograr un espectáculo más comprimido, menos descriptivo; de mayor potencia escénica y la obligaciñon de mantener un espectáculo que conmemore al actor Marcelo Souza recientemente fallecido. "Es una reflexión sobre la extraordinaria potencia y penetración que tiene el teatro como arte que troca lo aparente en real, construye sentido y calma el dolor en los corazones de los hombres", agrega. "Una constelación de signos que fundan un territorio común: la aspereza de la orfandad, el consuelo de la ficción y el despliegue de los mecanismos de su artificialidad", concluye el director.











