En distintos barrios de la capital provincial las lluvias intensas suelen generar anegamientos temporarios que abarcan las calles de cordón a cordón e incluso cobran terreno dentro de numerosas viviendas. Ante tal escenario, el Concejo Municipal santafesino aprobó en el último año distintos proyectos vinculados, por ejemplo, al retardo de los excedentes pluviales.
Analizarán posibles reservorios pluviales en espacios públicos
Ayer, el cuerpo deliberativo local retomó sus sesiones ordinarias, tras el período de receso, y retomó la temática. Los ediles resolvieron encomendar al Ejecutivo Municipal que realice un convenio con el Instituto Nacional del Agua, con el objetivo de realizar estudios y/o evaluaciones cualitativas tendientes a identificar puntos críticos y de interés ubicados en espacios públicos. Luego, se establecerá un orden de prioridad de intervenciones con el fin de mitigar el impacto de precipitaciones intensas.
Con el acuerdo se persigue un estudio cualitativo que permita atender las diferentes situaciones y teniendo en cuenta las diversas características de las 26 subcuencas reconocidas en la ciudad de Santa Fe de acuerdo a un cronograma planificado y sustentado en análisis desarrollados por especialistas en la materia.
También, el Plan de Contingencia del municipio ante emergencias hídricas prevé, dentro del protocolo base para los procedimientos por lluvias fuertes, realizar una verificación preventiva del sistema de drenaje urbano, así como de puntos que pueden resultar críticos para el escurrimiento del agua en caso de lluvias y de posibles inconvenientes con el tránsito.
En concreto
En diálogo con Diario UNO, el ingeniero Alejandro Secchi, quien se desempeña en el Instituto Nacional del Agua, se refirió al proyecto aprobado ayer y explicó: “Con anterioridad se sancionó una ordenanza para hacer regulaciones pluviales en edificios y en nuevas viviendas, lo cual corresponde al ámbito privado. Lo que vamos a hacer a partir de la firma del convenio es detectar zonas críticas de la ciudad donde sea factible regular los caudales de agua por lluvias en todas las cuencas de la ciudad”.
“Basados en el Plan Director que hizo el INA hace 13 años, nosotros tomaríamos esos datos y detectaríamos qué zonas son factibles de regular en los espacios públicos, sea plazas o bocas de tormenta, entre otros”, acotó el especialista.
—En concreto, ¿cómo se implementarán luego estos reservorios?
—Se dará prioridad a los lugares de acuerdo al cronograma de trabajo que establezca el municipio para realizar las obras necesarias. Por ejemplo, hay lugares donde las plazas se encuentran con sectores a bajo nivel topográfico, en los cuales uno puede retener el agua un tiempo y en época de lluvia sirven de almacenamientos temporarios. Cuando pasa la lluvia, vuelven a su actividad normal, con juegos, recreación y demás.
“En otras zonas, se pueden hacer reservorios enterrados, debajo de una plaza, para lo cual se necesita realizar una obra. Cuando terminan las precipitaciones, se bombea el agua hacia los desagües. Hay que aclarar que esto complementaría las obras de desagües, pero no las reemplaza, porque siguen siendo necesarias”, agregó Secchi.














