La bulimia y la anorexia son patologías que le quitan el sueño a más de un papá o una mamá. Según datos difundidos por la Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia (Aluba) en Santa Fe, “durante el año escolar crecen hasta un 30 por ciento las consultas familiares por trastornos alimentarios”.
Aumentan 30% las consultas por trastornos alimentarios en menores
Quienes padecen algún tipo de trastorno alimentario, suelen utilizar el período de clases como excusa para no comer. “En esta época es común que los padres pongan más atención en el estudio, por ejemplo, que en la comida. Además, al no estar presentes durante todas las horas de clase, no tienen manera de saber si sus hijos se dan un atracón o dejan de comer en el colegio”, explicó Mabel Bello, directora de Aluba en Santa Fe.
Según destacó: “Habitualmente en invierno, los seres humanos deseamos comer alimentos con más calorías, para que nos ayuden a soportar el frío. Por otra parte, como la ropa cubre más el cuerpo, podemos darnos cierto «permiso» para los excesos en la comida o para que «no se note» el estado físico”.
Pero con quienes sufren alguna patología alimentaria pasa lo contrario: las horas de estudio pueden servir como excusa para no comer, por ejemplo, al argumentar época de exámenes o mucha tarea.
Bello ratificó, sin embargo, que “cuando los docentes o compañeros de los jóvenes afectados alertan a la familia sobre lo que está pasando, la preocupación hace que lleguen a crecer hasta un 30 por ciento las consultas sobre bulimia o anorexia”.
En ese sentido, expresó que, por otro lado, en épocas de frío se proponen comidas con más calorías (en particular las pastas y los dulces) que resultan una tentación para quienes tienen bulimia. Pero como parte del proceso de la misma enfermedad, luego de comerlas recrudecen los deseos por compensar el supuesto exceso llevando al ayuno, al uso de laxantes y pastillas, y a la realización de ejercicios en forma compulsiva.
En tanto, aclaró que la anorexia “es una patología por la cual las personas se sienten excedidas de peso aunque sean muy delgadas. Con esta obsesión van dejando de comer casi todo tipo de alimentos, y en los casos más severos pueden llegar hasta a dejarse morir de hambre”.
La bulimia, por su parte, se caracteriza por la obsesión de tener un cuerpo delgado. Los pacientes tienen “atracones” en los que comen en exceso, pero como tienen miedo patológico a engordar, luego intentan compensar los atracones con vómitos, un exceso de actividad física, pastillas, entre otros.
Medios de consulta
La Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia (www.aluba.org.ar) tiene ya un amplio despliegue en las redes sociales e invita a todos que se sumen a apoyar el gran objetivo de la entidad: prevenir desde la infancia los vínculos enfermizos con la comida.
Los trastornos alimentarios de bulimia y anorexia son las alteraciones más comunes de la conducta en el acto de comer, aunque no tienen relación directa con la comida. Su raíz está en el miedo a vivir y a crecer. Las señales más claras de estas enfermedades se descubren a través del rechazo a mantener el peso corporal por edad y talla, lo que ocasiona una pérdida importante de peso.
El paciente suele no tener conciencia de la enfermedad, no estar interesado en curarse, no sincerar sus síntomas, no cumplir con las prescripciones médicas. Algunas de las expresiones que se suceden son el temor intenso a engordar; la alteración de la imagen del cuerpo en la que la persona se ve o se siente gorda a pesar de estar muy delgada; la presencia de amenorrea en las mujeres (ausencia de al menos tres ciclos menstruales consecutivos); la presencia de atracones recurrentes en los que la persona siente que pierde el control sobre la comida; la aplicación de conductas compensatorias siempre peligrosas como son los vómitos, el abuso de laxantes o diuréticos, el excesivo ejercicio físico, ayunos y la ingesta de diversos fármacos “adelgazantes”; la obsesión por el cuerpo y comida está siempre presente y determina las alteraciones en la conducta.
Aluba (www.aluba.org.ar), Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia, fue fundada en 1985 por iniciativa de Mabel Bello. Sus programas de tratamiento son difundidos y reconocidos por la Academia Americana de Patología Alimentaria (USA), el Consejo Europeo de Patología Alimentaria y en congresos, simposios y eventos científicos de la especialidad a nivel mundial. A partir de 1990 el modelo terapéutico y su implementación trascienden las fronteras. Se crean dos centros en Montevideo (Uruguay), y en 1995 uno en Barcelona (España). Desde 1992 su terapéutica fue incorporada por la Universidad de Buenos Aires en los cursos de posgrado, presenciales y a distancia, destinados a profesionales médicos y psicólogos.














