Siete de cada diez hogares relevados en barrios populares de la ciudad de Santa Fe no logran cubrir sus necesidades básicas con sus ingresos. El dato surge del Análisis de Situación de Salud (ASIS) 2026, elaborado por la Misión de Salud Irma Carrica, de Patria Grande, a partir de encuestas realizadas durante julio y agosto.
Barrios populares en Santa Fe: 7 de cada 10 hogares no cubren lo básico y el 64% tiene dificultades para acceder a alimentos
El relevamiento de la Misión de Salud Irma Carrica alcanzó a 261 viviendas de barrios populares de la capital provincial. También detectó problemas de hacinamiento, acceso a medicamentos y dificultades para atenderse en el sistema público de salud.
Alarma por la pobreza en Santa Fe: el 64% de los hogares periféricos sufre por el acceso a la comida. Foto: archivo UNO Santa Fe / José Busiemi.
El estudio alcanzó a 261 viviendas, en las que viven alrededor de 1.060 personas, y permitió relevar las condiciones habitacionales, económicas, alimentarias, sanitarias y ambientales de distintos sectores de la ciudad.
Según el informe, 181 de las 261 viviendas relevadas —el 69,4%— no logra cubrir sus necesidades básicas, mientras que apenas el 3,8% manifestó tener capacidad de ahorro.
La situación presenta diferencias importantes entre los territorios. En varios de los barrios o zonas analizados, más del 75% de las viviendas no alcanza a cubrir sus necesidades básicas, con los registros más elevados en sectores como Las Lomas, 12 de Octubre y 29 de Abril.
Hacinamiento y dificultades en el acceso a servicios
El relevamiento también expuso las condiciones habitacionales de las familias. El 34% de los hogares vive en situación de hacinamiento y el 13% en hacinamiento crítico, mientras que también se registraron dificultades para acceder a servicios básicos.
Entre los datos relevados aparece que el 18% de las viviendas no cuenta con agua potable, mientras que el 38% tiene una conexión informal de electricidad. En algunos sectores, la proporción es todavía mayor: en Las Lomas y La Tablada alcanza al 85%, mientras que en 29 de Abril llega al 100%.
El informe plantea que las condiciones de la vivienda, el acceso a los servicios, el espacio disponible y la situación económica y laboral se relacionan entre sí y generan diferentes escenarios de vulnerabilidad según cada territorio.
Preocupación por la alimentación
La situación económica también tiene un impacto directo en la alimentación.
De las 261 viviendas encuestadas, 168 —el 64,4%— manifestaron que durante los tres meses previos al relevamiento habían atravesado preocupación por no poder acceder a una alimentación completa.
El informe recoge situaciones en las que las familias señalaron que solo podían garantizar una de las dos comidas principales del día. De ese universo, apenas 61 viviendas, el 36,3%, recibieron algún tipo de asistencia alimentaria, principalmente a través de la Tarjeta Alimentar, viandas de comedores comunitarios y comidas brindadas por escuelas.
De esta manera, más de un centenar de viviendas atravesaron dificultades para garantizar una alimentación adecuada sin recibir asistencia durante ese período.
Los porcentajes más elevados de preocupación por el acceso a los alimentos se registraron en Abasto, Alto Verde Manzana 6 y 29 de Abril, donde superaron el 83% de las viviendas relevadas.
La salud pública, principal sostén sanitario
El acceso a la atención médica aparece estrechamente vinculado con la situación económica. El relevamiento señala que el 81% de las viviendas utiliza exclusivamente el sistema público de salud, mientras que alrededor de dos tercios de los hogares no cuentan con obra social, prepaga ni PAMI.
Sin embargo, recurrir al sistema público no garantiza un acceso sencillo a la atención. El 57% de las viviendas manifestó haber tenido dificultades para atenderse.
Entre los principales obstáculos aparece la falta de turnos. El informe señala que este problema fue mencionado por una proporción significativa de los hogares y recoge testimonios de vecinos que aseguran que algunos adultos mayores deben realizar filas durante la madrugada para intentar conseguir una consulta.
También se mencionaron situaciones en las que la cantidad de turnos disponibles resulta insuficiente frente a la demanda de los barrios.
Medicamentos y otras dificultades sanitarias
Las dificultades no se limitan al acceso a consultas médicas. El informe también detectó problemas para garantizar tratamientos.
Uno de cada cuatro hogares que necesitó medicamentos no pudo acceder a ellos de manera completa, mientras que más del 25% de las viviendas que utilizan métodos anticonceptivos señaló haber tenido dificultades para conseguirlos.
El relevamiento también incorporó aspectos vinculados con la salud mental. El 85% de las viviendas manifestó que ninguno de sus integrantes había concurrido a un psicólogo o psiquiatra durante el último año, mientras que uno de cada cinco hogares señaló la existencia de al menos una situación de consumo problemático.
En tanto, en el 18% de las viviendas relevadas reside una persona con discapacidad y, dentro de ese grupo, el 46% no cuenta con Certificado Único de Discapacidad.
Basura, inundaciones y problemas ambientales
El escenario relevado también incluye las condiciones ambientales de los barrios.
El 94% de las viviendas señaló la presencia de acumulación de basura en su entorno, mientras que el 69% mencionó la presencia de alacranes y roedores.
Además, el 72% indicó que su barrio se inunda cuando llueve, el 83% señaló la existencia de agua estancada y el 80% manifestó percibir malos olores.
Estos factores se suman a las dificultades habitacionales, económicas y sanitarias y configuran un escenario de vulnerabilidad que el relevamiento buscó identificar en cada territorio.
Las propuestas de la Misión de Salud Irma Carrica
A partir de los resultados, la organización planteó una serie de medidas para abordar las problemáticas detectadas.
Entre las acciones de corto plazo propuso implementar un plan de desratización, mientras que para el mediano plazo planteó avanzar en la erradicación de microbasurales mediante un sistema de recolección con inclusión social y campañas de concientización.
Como objetivo de largo plazo, propuso la creación de Consejos Barriales de Salud y una revalorización del trabajo de las promotoras comunitarias.
El ASIS 2026 vuelve a poner el foco en las condiciones sociales y territoriales que atraviesan a los barrios populares de Santa Fe. Los datos muestran que las dificultades para cubrir las necesidades básicas no aparecen de manera aislada: se combinan con problemas de alimentación, vivienda, servicios, acceso a medicamentos, atención sanitaria y condiciones ambientales.













