Santa Fe

Buscando “lo mejor de sí” puede salir “lo peor”

Las propuestas de formación en “coaching ontológico”, “de liderazgo” o “empresarial”, volvieron a estar bajo la lupa por el caso de una rosarina que debió ser internada por un cuadro de estrés agudo, luego de un curso intensivo. Ofertas, opiniones y advertencias locales 

Domingo 01 de Noviembre de 2015

Diario La Capital dio cuenta del caso de una joven de 30 años que, tras participar de una experiencia de capacitación en “coaching de liderazgo” o “coaching ontológico”, habría sufrido un cuadro de estrés severo por el que debió ser internada durante dos días.Así lo sintetizó el medio rosarino: “Después de que le insistieran mucho, N. tomó la decisión de participar del «curso vivencial» del que su amiga tanto le había hablado y donde sacarían «lo mejor» de ella. La joven de 30 años pagó una abultada suma de dinero y llegó a participar del primero y el segundo nivel, pero nunca imaginó que terminaría internada en un sanatorio privado por un pico de estrés provocado por la experiencia. «Los médicos me aseguraron que todo fue producto de la manipulación emocional que sufrí, sé que no tiene las mismas consecuencias en todas las personas, pero también conozco a quienes les provocó depresiones u otras afecciones; lo que quiero es que nadie más pase por esta situación», advirtió N., ya recuperada”. 

N. el 9 de septiembre de este año se sumó al primer nivel, que se llevó adelante durante tres días de la semana, y el sábado se extendió toda la jornada de 9 a 18. “La primera parte es teórica, después empieza a haber dinámicas de juegos, algunos matemáticos y otros ejercicios más emocionales”, contó la joven y recordó: “El final del curso es como una especie de graduación, donde participan tus familiares, y llegan después de haber realizado una dinámica de abrazos y donde a muchos participantes los encuentran emocionados o incluso llorando”.

Pasada una semana, el 22 de septiembre, comenzó la segunda etapa. “Te hacen sacar el reloj y perdés la noción del tiempo; obviamente, uno acepta esas reglas de juego, pero no te das cuenta de que estás manipulado y cuando termina el día, después de tantas horas ahí, tenés un nivel de agotamiento físico y mental muy grande”, explicó N.

En esta segunda etapa, según su relato: “Se hacen ejercicios, como el del perdón u otro donde tenés que elegir a quién salvarías de tu familia en una balsa; o incluso un simulacro de tu propia muerte, donde tenés que decirle a tu familia un mensaje antes de morir”. 

Si bien aclaró que “en ese momento no se vive como algo que pueda hacer daño”, reconoció: “Son dinámicas fuertes, que te conmueven y te movilizan”.

Es más, uno de los ejercicios principales es desafiar sus propios miedos y salir a la vía pública vestidos de una manera en la que nunca lo harían. “Ese fue un ejercicio que me resultó sumamente estresante”, recordó la joven.

El cierre, llamado “Noche Mágica”, convoca a los participantes a poner en escena un personaje e interpretarlo ante un público de más de un centenar de personas. “A mí me tocó ser (la cantante) Thalía, y después de eso, frente al público, firmás un contrato donde decís cuáles son las cualidades que adquirís en ese momento”, contó la joven, y señaló que en el suyo se comprometió a ser una persona “libre y creativa”.

En Santa Fe

Con la referencia de este caso, Diario UNO de Santa Fe decidió indagar acerca de la propuestas similares en la ciudad, y la opinión que sobre las mismas tienen especialistas del campo de la salud mental; en tanto que la joven N. habría sufrido algún tipo de perturbación psicofísica o psicológica, luego de la experiencia. 

Sin que el dato de este caso opere como un prejuicio o valoración –ni positivos ni negativos–, primero se averiguó sobre la formación en coaching en la ciudad.

No hay mucha. Y los espacios de referencia –regionales o nacionales– en los que de modo presencial o a distancia se capacitan los interesados, son la Consultora CPAR de Rosario e ITCR Rosario, entre los más cercanos y conocidos.

Tiempo atrás, también la UNL brindó cursos de este tipo. “A partir del 14 de mayo (de 2011) se dictará en la Universidad Nacional del Litoral un curso de Coaching Ontológico, en tres seminarios. Este programa intensivo se orienta a aumentar el poder de acción a través del desarrollo de la capacidad de aprendizaje, habilidades de inteligencia emocional y destrezas de creatividad, liderazgo y comunicación efectiva. (…) La certificación de coach ontológico es extendida por Cocrear Internacional y cuenta con el aval de la Federación Latinoamericana de Profesionales en Coaching Ontológico”, informaba la casa de estudios en ese momento.

Ahora bien, ¿qué es el “coaching ontológico”? En la página –justamente– de Cocrear, se explica: “Es una disciplina que aporta una manera diferente de interpretar a los seres humanos, su modo de relacionarse, de actuar y de alcanzar los objetivos que se proponen para sí mismos, para sus empresas y para la sociedad (…). Es una dinámica de transformación mediante la cual las personas y organizaciones revisan, desarrollan y optimizan sus formas de estar siendo en el mundo. Se presenta como una conversación que crea una nueva cultura y no como una técnica dentro de la cultura subyacente”.

“En un proceso de Coaching Ontológico –prosigue la explicación en la misma web–, el crecimiento ocurre en el dominio del Ser, a través de un aprendizaje transformacional que cuestiona con respeto los modos tradicionales de percibir e interpretar, donde las personas y los equipos interrumpen sus patrones de conducta y comportamiento habituales, para comenzar a operar con mayor creatividad, protagonismo y proactividad; generando competencias emocionales, del hacer, del pensar y de la comunicación (…)”. 

Y quizás lo más “sugestivo”: “… Es un proceso fundamentalmente liberador del sufrimiento y de las creencias condicionantes que nos limitan. Nos conecta con nuestros recursos y con nuestra capacidad de intervenir, logrando mayor bienestar y efectividad en el logro de los resultados que nos importan.

Una mirada de la psicología

Para el licenciado en Psicología santafesino Carlos Ponce, en términos amplios, y siguiendo su significado proveniente del inglés, “se entiende que el coaching es una forma de «entrenamiento» para el desarrollo personal. No obstante, esta es una definición que, como se dice a veces, debe ser tomada con pinzas. Es decir, si es pensada como una forma de colaboración para conseguir objetivos de una persona o un grupo ( por ejemplo, incrementar el rendimiento en una disciplina competitiva o alguna meta organizacional)”, respondió. 

“O bien –diferenció– como se plantea en otros casos, en el intento de solucionar problemas de diversa índole que puedan aquejar a un sujeto. Esto se debe a que, cuando estas técnicas son aplicadas por una persona idónea, pueden llegar a ser útiles –o no– dependiendo del caso y las circunstancias”.

Y ejemplificó el psicólogo: “Un equipo de ventas puede beneficiarse de estas técnicas de coaching y, supuestamente, estar mucho mejor preparado que otro dentro de una misma organización; pero al fin de cuentas, intervienen una gran variedad de factores que determinan cuál será el que concrete los mejores negocios”.

Posteriormente Ponce, también docente, advirtió que en ese “intento de solucionar problemas de diversa índole que puedan aquejar a un sujeto”, y aún sin tener la intención de ello, “la aplicación de técnicas por parte de personas no idóneas puede ocasionar problemas significativos en la salud de los sujetos”.

“Si bien estas técnicas pueden colaborar en algunos casos, siempre ante la existencia de un malestar subjetivo, en primer lugar este debe ser abordado por profesionales competentes en la materia, y habilitados para tales fines, siguiendo procedimientos y técnicas científicas rigurosamente reconocidas y validadas”, consideró en ese sentido. 

Finalmente –y sin hacer una generalización ni criticar de plano estos cursos– dijo que, “si bien no se desestima la potencialidad que pudieran ofrecer ante problemáticas diversas, siguiendo los criterios de rigurosidad pertinentes, se insiste en que su aplicación debe estar a cargo de profesionales con la pericia y entrenamiento adecuados”.

Un abecé para conjurar todo temor

Mientras tanto la psiquiatra santafesina Cristina Potywka, también consultada por Diario UNO, sin tener datos suficientes para hacer un análisis serio del caso de N. que difundió La Capital, y sin intención de hacer una valoración de estas propuestas de cursos, dio consejos fundamentales para evitar tener algún tipo de perjuicio subjetivo, como el que pudo haber tenido la joven. 

Primero señaló: “Ante la propuesta de realizar cursos, talleres, capacitaciones, ya sea para nuestro crecimiento personal, económico, laboral, social, familiar o espiritual, tendríamos que tener en cuenta: qué estoy buscando a través de esta capacitación, si la realizo por compromiso laboral, porque me considero un buscador de conocimientos, porque quiero trabajar en mi inteligencia emocional, o solamente porque necesito ser estimulado u orientado en algún aspecto de mi vida”.

Luego, consideró importante que la persona evalúe seriamente la temática, qué objetivos tiene, los aspectos a tratar y si se siente preparada psíquicamente en ese momento para recibir la capacitación.

“¿Necesito sanar ante otros procesos? ¿Estoy tomando medicación psiquiátrica o estoy en terapia psicológica? ¿Tengo antecedentes de consumo de sustancias problemáticas o un problema mental diagnosticado? ¿Hay antecedentes familiares o personales de haberlos tenido? ¿O un trastorno orgánico que me genere una enfermedad mental?”, son preguntas mandatorias que el interesado debe hacerse, según Potywka.

También, enfatizó la psiquiatra: “Es fundamental saber a quiénes les entrego mi confianza, quiénes son los que dictan la capacitación. Y corroborar que se trate de profesionales matriculados, registrados, y habilitados en entes oficiales públicos o privados; o en las universidades o colegios de especialistas correspondientes”.

Otras de las condiciones que propuso Potywka es que el sujeto sea sincero consigo mismo y evalúe hasta dónde está dispuesto a cumplir con lo que se le exigirá en esos cursos.

E indagar si podrá poner límites en la ejecución de las tareas o en las lecturas del material teórico que se le exigirá. “Esto es necesario para que pueda tener tiempo, procesar la información y resolver si le sirve o lo termina confundiendo”, dijo, teniendo en cuenta que la dinámica suele ser muy intensiva.

Cuidar la salud, y el bolsillo

La psiquiatra consideró que no es un tema menor hacer una evaluación de si lo que se desembolsa en estas capacitaciones es razonable y si el interesado podrá afrontarlo. 

“Lo que me ofrecen, ¿es en realidad una inversión económica en pos de mi crecimiento personal y mi ayuda a futuro? ¿Vale lo que se me está cobrando? ¿Dónde podría proveerme de esta información? ¿Hay honorarios estandarizados?”, aconsejó interrogarse. 

Finalmente dijo que si a pesar de tener en cuenta algunos aspectos de los que señaló u otros más particulares, la persona se sintió engañada en su buena fe, que no deje de realizar la denuncia ante las autoridades competentes”.

“Esta –consideró la psiquiatra– es la mejor manera de desactivar la acción de oportunistas que se aprovechan de la vulnerabilidad ajena; o que, sin proponerse dañar, están convencidos de que tienen poderes especiales para someter, persuadir o engañar a otros”.

Así, para Potywka: “Lo ideal en estas situaciones es sentirse protagonistas activos y responsables de nuestras elecciones, salirnos de la zona de confort y corrernos del lugar de víctimas (obviamente esto no podría hacerlo un menor de edad o una persona que padezca problemas mentales)”, completó. 

Por Mariano Ruiz Clausen - mruiz@uno.com.ar / De la Redaccción de Diario UNO Santa Fen

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