Santa Fe

Combinar colores y alegría para hacer ropa con identidad propia

Dos amigas llevan adelante un emprendimiento textil que busca reflejar en los estampados artesanales de sus prendas el origen de las creaciones. En su última colección, Ubajay, se homenajea al río.

Sábado 02 de Agosto de 2014

El emprendimiento lo comenzó Lucía como parte de un proceso de descubrimiento del desarrollo de estampas e intervenciones textiles. La creadora le puso su nombre: Lucía de Frutos. Compró una plancha termoestampadora de 32 centímetros por 82 centímetros –que llegó en noviembre del año pasado– y una impresora con sistema continuo para tintas de sublimación digital. Eso fue el esquema básico que dio origen al proyecto.

Luego, en 2012, se sumó su amiga, Luz Carrara. Durante más de un año estuvieron trabajando con las estampas digitales y con las artesanales al mismo tiempo. Las primeras tenían como destino un público más juvenil y, las segundas, estaban dirigidas a un sector más adulto.

Más allá de que todas las prendas sean de diseño único, porque es imposible hacer dos estampas iguales, las emprendedoras tienen como premisa sostener los precios accesibles y apostar a la creatividad. Una muestra de ello es que con los papeles sobre los que se pone la tinta para las estampas artesanales, una vez que cumplen su vida útil, son reciclados para hacer las bolsas en las que se entregan las prendas.

El emprendimiento terminó de encaminarse en la última feria de Diseña Santa Fe de 2013. Allí se dieron cuenta de que la apuesta eran los diseños artesanales que, además, por la política de talles, tenían mucho más que ver con mujeres jóvenes y adultas que con el público juvenil.

Por eso optaron por abandonar lo digital, que además tenía un costo más elevado ya que todas las tintas eran importadas. “Fue una decisión estratégica”, explicó Carrara, quien dijo que es una lógica de trabajo mucho más segura y acorde al proyecto.

Apostando al crecimiento

El año pasado ingresaron a Expresiva –la incubadora de proyectos de diseño de la Universidad Nacional del Litoral– lo que las ayudó a proyectar el emprendimiento. Justamente la semana pasada presentaron el plan de negocios para los próximos tres años.

“La trayectoria en la Diseña Santa Fe es ininterrumpida desde el primer año. Eso nos permitió que el producto se venda muy bien en esa feria porque la gente realmente lo disfruta. Pero la idea no es vivir solo de las ferias. Por eso montamos un showroom que funciona todos los sábados. Es nuestro espacio de ventas donde la gente llega a través de las redes sociales, fundamentalmente del perfil que tenemos en Facebook que se llama Lucía de Frutos”, explicó.

“La mayoría ya son clientas nuestras –aclaró– y también está funcionando muy bien el boca en boca. Cuando ven nuestra ropa enseguida preguntan de qué marca es”.

Pero ahora están tratando de insertar sus textiles en locales comerciales, aunque aseguran que no es fácil. “Yo me dedico solo a esto y Lucía tiene otros trabajos, pero pequeños. Para poder vivir de la marca necesitábamos lograr una continuidad en las ventas. En eso el showroom funcionó muy bien porque empiezan a llegar clientas que no conocemos”, aseguró, al mismo tiempo que adelantó que uno de los próximos pasos que quieren dar es armar una tienda virtual para que la gente de otras localidades pueda comprar por internet.

Por el buen camino

Este año las emprendedoras estuvieron en la Feria Puro Diseño, que se realiza en el predio de la Sociedad Rural de Buenos Aires y eso les ayudó a ganar visibilidad y prestigio, ya que formaron parte del stand institucional de la provincia. Para participar en ese lugar quedaron seleccionadas entre los cinco emprendimientos de diseño que representaron a la provincia.

“El emprendimiento trata de respetar la triple B, bueno, bonito y barato”, bromea Carrara, quien asegura que eso no va a variar a pesar de que el emprendimiento está empezando a cambiar la imagen de marca. “Estamos tratando de refuncionalizar la cuestión identitaria para hacer hincapié en que todo lo producimos acá en Santa Fe. De hecho nuestra última colección se llama Ubajay, con estampas de trazo continuo que tratan de transmitir una idea de río, de fluidez sin perder la cuestión femenina. Pero queremos marcar la identidad de donde surge el emprendimiento”, indicó.

“Creo que el éxito está en que cada mujer puede elegir qué ponerse. Nosotras no seguimos la tendencia. Si está de moda el violeta, nosotras vamos a tener estampados en amarillo, rojo, verde, también violeta y azul. Todo combinado y también por separado. El proceso de desarrollo de las estampas es superespontáneo y es muy sorpresivo porque los colores cuando están en el tacho son de una forma; cuando están sobre el papel y secan, son de otra; y cuando lo bajamos a la tela también son diferentes. En ese proceso encontramos y descubrimos cosas que son muy copadas”.

Por último dijo: “La idea es que cada mujer, dentro de la oferta de la marca, pueda encontrar los colores, el modelo y el tamaño de la ropa que mejor le sienta. Siempre tratamos de transmitir alegría y todas las personas que vienen al showroom siempre vienen y se van con una sonrisa. Los colores hacen magia”.

Por Hipólito Ruiz

Especial para Diario UNO  

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