Desde hace años, los santafesinos que circulan por la esquina noreste de La Rioja y San Martín observan con recelo los resquebrajados balcones del inmueble que sobresalen la línea de edificación. Esas imágenes quedarán a partir de ahora en el recuerdo, ya que si las condiciones climáticas lo permiten comenzarán las tareas previas a la demolición de la antigua casona.
Comienza la obra para demoler la casona de La Rioja y Peatonal
La empresa EFE Construcciones iniciará su trabajo con la adecuación del cerco que desde hace meses impide a los peatones circular por esa vereda. En diálogo con Diario UNO, el subsecretario de Ordenamiento Territorial, Eduardo Castellitti, explicó que de esta manera se brindará “mayor seguridad a los transeúntes y ayudará a concentrar dentro de ese espacio las tareas de obra, los acarreos de materiales y demás”.
En tal sentido, el funcionario agregó que “se han tenido que tomar diversas precauciones, que incluirán además el desvío en el recorrido de la Línea 14 del transporte público de pasajeros por colectivos, que circula habitualmente por esa intersección”.
Por otra parte, Castelliti expresó que, teniendo en cuenta que se trata de un inmueble de más de 130 años, “de acuerdo a cómo se confeccionó el pliego, la empresa tuvo que designar a un especialista en preservación de patrimonio e incluir, dentro del plan de trabajo, el rescate de elementos de valor patrimonial que de manera simbólica recordarán la edificación”.
Finalizadas las tareas preliminares, los santafesinos comenzarán a notar los trabajos de manera notable, aunque los mismos se realizarán en forma progresiva desde la planta superior a la inferior”.
Esta obra incluye la totalidad de las estructuras de hormigón armado, metálicas, bovedillas, mamposterías, contrapisos, carpetas, pisos exteriores, aberturas, cubiertas, cielorraso, vidrios e instalaciones existente.
Castellitti indicó que si bien se trata de un inmueble que está en ruinas, el edificio pertenece al acervo patrimonial, cultural y arquitectónico de la ciudad. Por este motivo, “dentro de las cláusulas se establece la obligación de rescatar elementos de herrería y ornamentales, que van a quedar en custodia del municipio para todos los santafesinos”.
Castellitti también resaltó que “a raíz de la falta de inversión en el mantenimiento del edificio y del riesgo que implicaba para los vecinos y transeúntes, la Municipalidad tomó una suerte de custodia del lugar, y el hecho de que la demolición se tenga que hacer con presupuesto municipal va a ser replicado a los propietarios del inmueble”. En ese punto, el Ejecutivo instruyó a la Fiscalía Municipal para iniciar las acciones necesarias que permitan recuperar la inversión que el municipio realizará en las tareas de demolición.
La inacción prolongada y desidia por parte de los dueños provocaron en la vivienda un estado general de destrucción y decadencia que se ha visto agravado por desprendimientos cada vez más frecuentes bajo cornisas y balcones, llegando a poner en serio riesgo la integridad de los peatones.
Es por ese motivo que la Municipalidad de Santa Fe intervino, contactando en primer lugar a sus dueños para el arreglo y saneamiento inmediato del inmueble. El 22 de abril de 2010 se declaró en estado de ruinas el inmueble por Edificaciones Privadas. En septiembre del mismo año, se autorizó a Fiscalía Municipal a gestionar la orden judicial para ejecutar los trabajos de demolición completa del inmueble. En tanto, el 2 de marzo de 2011, uno de los dos propietarios planteó un “recurso de reconsideración y apelación”.
Más adelante, el 4 de abril del mismo año, se dispuso una inspección de Edificaciones Privadas con la intervención de la Comisión Municipal de Defensa del Patrimonio Cultural, la cual dictaminó y ratificó la necesidad de demoler el inmueble por considerarlo de serio peligro para la protección civil de la población.
A 132 años de su construcción, se trata de un inmueble que se encuentra vinculado a la sociedad santafesina desde las últimas décadas del siglo XIX, ya que refleja la vivencia de un momento cultural de irrepetibles características constructivas y condiciones socioculturales. De autor y constructor anónimo, este inmueble es conocido como Casa Tons. Construido en 1880, corresponde a los comienzos del período liberal (1880-1914), evidenciado ello por su estilo y sistema constructivo. El mismo consta de planta baja y primer piso, espacios destinados, respectivamente, a uso comercial y vivienda familiar.
Con el paso del tiempo, el edificio tuvo modificaciones de uso y sucesivas reformas en planta baja, lo que llevó a concretar reformas y cambios de distribución en los locales en 1924 y 1960, empleándose criterios ajenos a las normas básicas de conservación y sin correspondencia con el estilo original del inmueble.
Desde este último año a la actualidad no se registraron cambios de importancia ni acciones de mantenimiento, principalmente en la vivienda de planta alta, la cual –por falta de aportes necesarios– se ha visto cada vez más deteriorada por la inacción de sus propietarios, hasta el punto de su abandono por parte de sus ocupantes.














