La semana pasada en Facebook se creó un grupo que se llama Por el cierre del zoo Granja La Esmeralda.Hoy ya tiene 1.900 seguidores que solicitan que ese lugar deje de existir porque los animales no están en buenas condiciones.
Desde la Granja aseguran que los animales están bien atendidos
A la redacción de Diario UNO siguen llegando mensajes y correos electrónicos acompañados de fotografías de lectores indignados que visitaron en las últimas semanas el predio ubicado en Aristóbulo del Valle al 8.700.
“Creo que desde el anonimato de las redes sociales por espurios intereses están distorsionando la realidad. Pretender cerrar la Granja, como dicen muchos, es como querer cerrar un hospital público porque las camas o las paredes no están bien pintadas.La Granja es el único centro de recepción y de rehabilitación de la provincia, no hay otro. Y esa es la función que cumple”, le dijo a Diario UNO el subdirector provincial de Ecología,Carlos Cecchini.
Luego aclaró: “Que esté abierto al público no es lo más importante y nunca se concibió a la estación zoológica como un zoológico. Es un centro de rehabilitación y de recepción de animales trasladados, perdidos o que están en cautiverio y las familias se cansan de tenerlos y los traen. Acá les damos las mejores condiciones que tenemos desde el punto de vista de la nutrición y de la sanidad”.
Asimismo el funcionario admitió que “puede ser que haya que mejorar algunos de los ambientes”, aunque remarcó: “Que no queden dudas que en estos últimos años contamos con partidas y estamos trabajando en el tema y estamos en franca recuperación de los ambientes. Además, estamos rediseñando ambientes para el mejor bienestar animal. Incluso tenemos sendos convenios con cátedras de distintas facultades de ciencias veterinarias y biología donde ellos puede corroborar lo que yo estoy diciendo”.
—Tener bien alimentados y en buen estado sanitario a los animales es muy importante, pero también hace a la calidad de vida del animal el ambiente donde vive.
—Exactamente. Los ambientes están adaptándose, en algunos casos, a mejores condiciones para el bienestar animal. El resto está en perfectas condiciones. Nunca tuvimos partidas como las que tenemos ahora y son partidas que se están volcando directamente al mejoramiento de los ambientes.
—La semana pasada se conoció que la provincia otorgaba un aporte de más de un millón y medio de pesos, ¿a qué se va a destinar ese dinero?
—A la puesta en valor de todos los ambientes y, fundamentalmente, al rediseño de los (ambientes de los) felinos y el tapir.
—¿En qué plazo se van a ejecutar esas tareas?
—Ya comenzaron esta semana, y estimamos que se ejecutarán durante 90 días. Yo invito a quienes han enviado notas al diario a que se acerquen y lo podemos charlar en el terreno para saber bien cuáles son las críticas. Escuché la crítica de una ex directora del zoológico de Rosario (María Esther Linaro, en la edición del viernes 1 de noviembre pasado de Diario UNO) que me extrañó. Porque cuando cerraron el zoológico de Rosario, quienes recibieron esos animales fuimos nosotros.
—Sin embargo, Linaro no pidió el cierre de la Granja. Sí hizo críticas porque dijo que en una visita, en invierno, encontró animales que necesitaban temperaturas cálidas y no tenían calefaccionado su ambiente.
—Leí el artículo. Es más, dice que hay que cambiar algunas cosas. Pero lo de la calefacción no es así. Los ambientes que necesitan estufas están calefaccionados. Pero sólo los que precisan.
—Por lo tanto, ¿usted garantiza que los animales están bien atendidos?
—Totalmente. Nos prestamos a cualquier verificación externa para que vengan a corroborar lo que estoy diciendo. Es lo que sostenemos con un equipo de profesionales que está trabajando acá.
Según Cecchini en la actualidad hay tres médicos veterinarios de planta que trabajan en el lugar más un arquitecto que hace 20 años que viene trabajando en el tema. “Trabajó en zoológicos y en el bienestar animal. Pero por eso insistimos en que nos tenemos que sacar la idea de que esto es un zoológico. Esto no es Temaikén, ni queremos que lo sea porque la finalidad es otra”, señaló.
—Hoy la granja quedó abrazada por el crecimiento de la ciudad, ¿usted cree que está en el lugar correcto?
—Esas son cuestiones que las tiene que resolver la sociedad en su conjunto. Si esto se cierra al público, tal vez tendríamos menos dolores de cabeza porque los animales los fines de semana se estresan. Pero tenerla abierta es un requerimiento de la misma sociedad. Las voces que se escuchan para su cierre son infinitamente menores.














