Santa Fe

Después de cuatro años en el poder, Hermes Binner dice hasta luego

Hoy es el último día de mandato del primer gobernador socialista que tuvo el país. “No me retiro a tomar mates al patio de mi casa”, dijo, y repasó diversos hechos que lo marcaron en la función.

Sábado 10 de Diciembre de 2011

Guillermo Acrich

Diario UNO de Santa Fe

Hermes Binner nació el 5 de junio de 1943 en la ciudad de Rafaela. El primer nombre de pila lo eligió su padre músico como homenaje a un violinista de renombre. Desde muy chico, en la primaria de los Hermanos Maristas, junto a sus compañeros organizaban kermeses que servían para juntar plata y así pintar una pared del colegio. Ese espíritu participativo y de servicio también lo tomó de su hermano. Dante era nueve años mayor y se lo llevó a vivir a Rosario, donde hacía las prácticas de medicina en el Hospital Centenario.

A los 16 años se afilió al PS y nunca se movió de allí. Esa inclinación política surgió luego de leer El ABC del Socialismo, de Leo Huberman. Fue consejero, delegado, referente del Centro de Estudiantes en la universidad y también discípulo de Guillermo Estévez Boero, quien reunificó al partido de la rosa roja en 1972. En esa misma década andaba por las villas miserias de Rosario, muchas veces junto a Antonio Bonfatti, haciendo campañas de vacunación y prevención de enfermedades.

Todo ese trabajo nacía de su propia inquietud por la salud de la gente y su bienestar. Su ímpetu fue un horizonte para muchos jóvenes que comenzaban a militar en una época donde se mezclaban gobiernos constitucionales y de facto. El golpe de 1976 marca un antes y un después en la relación con Bonfatti, que los une para siempre, porque los allanamientos en el domicilio del futuro gobernador y de sus padres eran muestra suficiente de lo que se venía. Binner, en su Fiat 600 blanco, lo saca de la ciudad y lo lleva a Pérez a tomar un colectivo que lo llevaría a Río Negro.

Su profesión de médico anestesista la ejerció, por lo general, en el sector público. Y con la vuelta de la democracia, en la década del 80, fue subdirector y director de hospitales hasta que ante la opción de afiliarse al justicialismo o renunciar, eligió lo segundo. En 1989, a los 45 años, fue nombrado secretario de Salud del municipio rosarino por el primer intendente socialista que tuvo la ciudad. Su figura ganó prestigio a partir de la función, al punto tal de ganar la interna del PS cuando Héctor Cavallero coqueteaba –y más– con el menemismo.

En 1995, tras un período como concejal, Hermes Binner se convirtió en intendente de Rosario. Esa responsabilidad le fue confiada por dos períodos consecutivos, al cabo de los cuales, en 2003 entregó el mando a otro miembro del Partido Socialista: Miguel Lifschitz. Ese mismo año fue el candidato más votado en las elecciones a gobernador de Santa Fe, pero la entonces vigente Ley de Lemas favoreció a su adversario, el justicialista Jorge Obeid.

En 2005 le ganó ampliamente a la lista de diputados nacionales que encabezaba Agustín Rossi y pasó dos años en el Congreso, hasta que en septiembre de 2007 la voluntad popular lo eligió para gobernar la provincia de Santa Fe, ya sin Ley de Lemas, y se convirtió en el primer gobernador socialista del país. Su candidatura fue llevada por el Frente Progresista, Cívico y Social, que forman, entre otras agrupaciones, el Partido Socialista, la Unión Cívica Radical, el Partido Demócrata Progresista y la Coalición Cívica.

Hermes Binner tiene cinco hijos: Agustín, Varinia, Carolina y Lucía, con su primera esposa, y Emilio –de sólo 11 años– con su segunda mujer, Silvana Codina. Agustín, Carolina y Varinia son médicos; Lucía es ingeniera; y Emilio cursa la escuela primaria en la ciudad de Santa Fe. A excepción de los médicos que trabajan en la salud pública (en cargos a los que accedieron por concurso), ninguno de sus hijos ni familiares cercanos ocupa puestos políticos.

En la gobernación, uno de los actos más simbólicos y político que lo marcaron apenas asumió fue el levantamiento de las vallas que cercaban la Casa de Gris como protección ante eventuales manifestaciones. “Antes, la relación entre la sociedad y el gobierno era tan crispada, que el gobernante no podía salir a la calle, hacer un acto público o estar en un Tedéum un 25 de mayo sin ser víctima de palabras o actos degradantes”, recordó en el libro de Daniel Attala donde el autor bucea sobre la vida política y las relaciones personales del dirigente socialista.

Gestión y política

—Gobernador, ¿con qué provincia se encontró allá en 2007 y con qué provincia se despide ahora?

—Quisiera evitar esto que sucede siempre, aquello de que llegan los buenos y se van los malos, pero hay cosas contables y creo que esto es lo que realmente genera una mirada optimista sobre lo que ha pasado en la provincia en estos cuatro años.

—¿Y cómo lo toma el final de la gestión?

—La verdad que muy tranquilo porque el primer día sabíamos que todo lo que comienza termina, entonces hay que prepararse para gobernar y también para saber cuándo se termina. Y creo que el ejercicio que hemos hecho ha sido intenso, en todas las áreas y hay resultados que están cambiando culturalmente la provincia de Santa Fe.

“Esa mirada optimista –continuó– uno lo puede ver por los informes, lo contabiliza en hechos o también por estar hablando con la gente. Y la verdad, es que cada vez que nosotros hemos ofrecido un espacio de convivencia mayor, como es el caso de El Molino o la propia Redonda, uno ve la valoración de la gente en un hecho tan importante. Creo que esto es lo que muchas veces es tan difícil de hacerlo tangible, que es el bienestar de la gente; es esta idea de la convivencia, del diálogo, de conversar”.

—Se va con un objetivo bien cumplido, que fue dejar un sucesor para que continué la gestión ¿no?

—Yo creo que lo más importante es haber cumplido con el programa y los cambios que hemos realizado son ejemplo de ello; el cambio fundamentalmente en la forma de gobernar de Santa Fe, donde descentralizamos la provincia, generamos centros cívicos que nos permiten dialogar con los intendentes y concejales de la región. No olvidemos que la provincia de Santa Fe tiene 1.000 kilómetros de Florencia a Rufino.

“Haber cumplido con la reforma de la Justicia, que está en marcha todavía pero ya muy adelantada y sin retorno atrás. Haber pensado un sistema de educación nuevo, un sistema de salud que da respuestas, haber avanzando en un sistema de riesgos de trabajo que permita darle más seguridad a quienes ejerzan cualquier labor cotidiana. Todo esto que es realmente parte del cambio se ha logrado en nuestra provincia”, agregó.

—¿Qué quedó por hacer?

—Seguramente el tema de vivienda que es un tema que no tenemos respaldo económico para hacerlo. Lamentablemente, quienes privatizaron el Banco de Santa Fe no sabían cuánto daño se hacía a la provincia porque nos quedamos sin un banco que tenga espalda para poder financiar a 20 años. Hoy logramos una financiación para comprar televisores, lavarropas, heladeras pero no para comprar una vivienda.

—Entonces, ¿todavía falta mucho?

—Es que nunca hay un fin, no hay una finalización; ahora están todos los derechos cumplidos. No, los derechos se van logrando a medida que vamos transcurriendo en el tiempo. De alguna manera es como la utopía, cuando creemos que estamos llegando, se abre el panorama cada vez más.

—¿Y se va sin poder solucionar los 8.000 millones de pesos de deuda que tiene la Nación, según los datos que ustedes manejan?

—Eso no lo solucionamos nosotros, lo tiene que hacer la Corte Suprema de Justicia que se abocó al tema y en las audiencias que tuvimos con la Nación. Los propios integrantes de la Corte le preguntaban al representante del Ministerio de Economía de la Nación: ¿Cuándo van a comenzar a pagar la deuda a Santa Fe?

“También si (la Nación) tiene alguna forma que en lugar de dinero sea con bonos. Y nunca hubo una respuesta, pero créame que los 8.000 millones de pesos son absolutamente legítimos, es un reclamo y nuestro deber de funcionario público es reclamar por esos dineros que son públicos”, expresó el dirigente socialista.

—¿Qué consejo le deja a Bonfatti en cuanto a la relación con el Gobierno Nacional? ¿Y cómo cree usted que van a ser estos cuatro años que se vienen?

—Yo creo que él ha participado activamente en estos cuatro años como ministro de Gobierno, de manera que conoce todo lo que se ha hecho y conoce y comparte la forma de cómo nos hemos relacionado. Es decir, nosotros nunca hemos estado en la oposición por la oposición misma sino que hemos tenido una gran responsabilidad y en aquellas en que no estábamos de acuerdo propusimos alternativas.

—¿Le quedó la impresión que los cuatro años pasaron rápido y quedaron muchas cosas en el tintero?

—Eso siempre pasa. Yo estuve ocho años en (la intendencia de) Rosario y me parecía que me faltaba tiempo. Pero a mí me parece que las no reelecciones son buenas.

—¿Aun siendo un solo período?

—Sí, aun siendo un solo período.

—¿Por qué, qué se evita?

—Porque moviliza, mueve, entonces el que llega no va a ser igual que el que se va. Es bueno eso, y me parece que es absolutamente saludable.

—Situación inédita en la política argentina, una persona que deja un cargo tan importante como es la gobernación de la provincia de Santa Fe, no sigue en otro cargo o se queda sin trabajo. ¿Qué va hacer a partir del 11 de diciembre?

—Estoy jubilado como médico. Pero nosotros tenemos dentro del Cemupro (Centro de Estudios Municipales y Provinciales), que es una entidad de formación de políticas públicas y tiene 20 años de trayectoria, una gran respuesta a nivel del estudio de las políticas públicas, a los programas, a la formación y capacitación de gente. Y por lo tanto, ya sea en el Cemupro de Rosario, Santa Fe o en el de Buenos Aires, que tienen una actividad importante, estaremos demostrando que hay un espacio para la construcción.

—¿Va a presidir el partido para el año que viene?

—Eso no lo tengo que decidir yo, seguramente están los mecanismos adecuados del partido para definirlo.

—Pero se va a dedicar a trabajar en el Frente Amplio Progresista.

—Nosotros tenemos una serie de propuestas que están en marcha...

—¿Piensa ser candidato a diputado nacional dentro de dos años?

—Falta mucho tiempo para eso, estamos terminando con cuatro elecciones en 2011 y la gente está cansada de escuchar candidatos y elecciones. Hay que dejarlos descansar, entonces creo que 2012 es un año para que las fuerzas políticas se miren hacia adentro, vean qué se puede reformar, qué se puede mejorar, cómo podemos cumplir los objetivos que plantea la propia ley de los partidos políticos y cómo podemos consolidar a los partidos. Creo que es un momento de reflexión que es necesario tenerlo.

Por último, con un dejo de nostalgia pero también de orgullo, el dirigente socialista agradeció “a los santafesinos y santafesinas”, por haber colaborado con la provincia en estos cuatro años y consideró que los vecinos lo recordarán como el hombre que comandó “un gobierno decente, sin ningún escándalo de corrupción y que cumplió con todo lo que se planteó en el programa de gestión”.

A su vez, dijo que su mayor tranquilidad es poder caminar por calles de cualquier ciudad de la provincia sin que nadie lo señale con el dedo o lo escrache, como ocurrió con alguno de sus antecesores. “No me retiro a tomar mates al patio de mi casa”, dijo.

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