Las suboficiales Liza Orellano y Romina Pavelotti forman parte de la Brigada Operativa de Prevención Policial de la Policía capitalina. La tarde del viernes 2 de agosto estuvieron en el momento justo y en el lugar indicado para convertirse en los ángeles guardianes del pequeño Francisco, de tres meses de vida, salvándole la vida en plena vía pública. Esta semana se reencontraron con la familia del bebé en su propia casa, en barrio Coronel Dorrego. "A partir de hoy mi hijo tiene dos madrinas más", sentenció a pura emoción y envuelto en lágrimas Diego, papá de Francisco.
Dos ángeles en el camino de Francisco
El lugar del milagro fue el cantero central de Avenida Gorriti, a metros de calle Azopardo, en el norte de la ciudad. Cerca de las 17, las agentes estaban colaborando en un operativo cuando escucharon las bocinas de un remís que circulaba a toda velocidad por Gorriti con dirección oeste. Al observar un pañuelo blanco por la ventana del vehículo (en realidad era la "ranita" del bebé), en claro pedido de auxilio buscando abrirse paso entre el pesado tránsito de la zona, las uniformadas fueron al encuentro.
"La situación era crítica y desesperante. Me dijeron que un bebé no respiraba y que iban al hospital Mira y López", comenzó recordando Liza Orellano y continuó: "En pocos segundos comprendí la situación y le pedí al papá de Francisco que pusiera al bebé en mis brazos. Me di cuenta rápidamente que no respiraba y que estaba desvanecido, todo era desesperante y lo único que escuchaba eran gritos".
Momentos de dramatismo
"Por un momento sentí que se me aflojaban las piernas, me arrodillé en el cantero central y comencé a practicarle al bebé maniobras de RCP. Primero comencé a masajear a Francisco con mis dedos pero al no tener respuestas empecé a utilizar la palpa de mi mano. Fue un instante que me pareció una eternidad, pero de pronto, el niño empezó a toser y respirar, expulsando moco de la boca. Mientras me encargaba de reanimar al menor, mi compañera se ocupó de comunicarse con el servicio de emergencias Sies 107 para pedir asistencia médica", subrayó Liza.
A casi dos semanas de lo ocurrido, hoy Francisco descansa fuerte y sano con sus papás. Esta semana recibieron la visita de las efectivos quienes se mostraron felices y contentas por el estado de salud del bebé. “Hoy estamos radiantes de alegría, pero cuando recordamos lo que pasó, tenemos muchos sentimientos encontrados por lo que pudo haber pasado. Ponerse en el lugar de mamá y revivir dicha situación es angustiante", sostuvo Romina Pavelotti.
Seguramente, este Día del Niño va a ser muy especial para Diego y Natalia, los padres de Francisco. "Hace unos días nuestro hijo se estaba muriendo en mis brazos, hoy es un verdadero milagro tenerlo sano y salvo entre nosotros. Estas dos mujeres son ángeles que Dios puso en nuestro camino", finalizó Diego.
















