Por ser muy recreativa y estar totalmente alejada de la monotonía, la técnica de acrobacia aérea en tela es una de las más buscadas por las mujeres en la actualidad. Si bien se trata de una actividad de riesgo, ya que se basa en la reproducción de figuras en el aire –hasta a unos 16 o 20 metros de altura–, quienes la practican aseguran que si se hace con responsabilidad se pueden lograr excelentes resultados de tonificación y flexibilidad corporal.
El Arte que desafía las alturas
Esta técnica también es conocida como “tela acrobática” y sus orígenes se remontan a la practicada por yoguis orientales que utilizaban sogas sobre el aire para reproducir por más tiempo sus posturas. Luego, dicha expresión fue mutando hasta llegar a utilizar la tela, variación que permitió nuevas y más vistosas posibilidades coreográficas.
“En nuestro país, la técnica tuvo una explosión mediática con la novela de Natalia Oreiro, El Deseo (2004); y con el conocido Circo de las Estrellas que se realizaba en el programa de Susana Giménez, en el 2007”, explicó, en diálogo con Ser UN@, la instructora de acrobacias aéreas y trapecio Isabel Ruiz Clausen, y siguió: “En Santa Fe se instaló de la mano de artistas independientes que venían a mostrar sus números en varietés circenses, las que luego fueron reproducidas en gimnasios, academias de danzas y centros culturales”.
—Por ser una actividad que se vincula al circo, ¿puede decirse que quien la practica hace “arte circense”?
—Al hablar de arte circense debemos hacer una distinción entre el circo tradicional y el nuevo circo contemporáneo. En este último se fusionan diversas disciplinas, tanto la tela acrobática como el trapecio en todas sus variantes (trapecio fijo, volante, a vuelo) son disciplinas que pertenecen a una rama del arte circense. Hacer circo va más allá de colgarse a una tela o a un trapecio, es un estilo de vida.
—¿A qué beneficios se enfrentará quien practique tela?
—La práctica de la acrobacia aérea tiene muchos beneficios. Por un lado están los físicos, ya que se trabaja el cuerpo integralmente la tonificación muscular, la fuerza, resistencia y flexibilidad; y por el otro, están los de carácter psíquico emocional, porque resulta una actividad muy desestresante, que permite superar miedos, temores y sobretodo relajarse.
Asimismo, cabe destacar que la práctica de dicha técnica también presupone un desafío que permite la autosuperación y el crecimiento personal. “Particularmente, si bien me acerqué a la técnica porque me movilizó tanto que sembró en mí la inquietud y las ganas de aprender, fue también algo bastante terapéutico que me sirvió para superar situaciones personales difíciles”, dijo la experta y siguió: “Más adelante, pudiendo trabajar de esto, también descubrí que es muy reconfortante cuando uno le pone ganas, disciplina, perseverancia, dedicación y entrega. Creo que lo mejor es poder transmitirlo y contagiarlo, por eso a todos los interesados en incursionar en cualquier disciplina circense se los recomiendo. Ya sea como hobby, como actividad física, o como cable a tierra”.
Seguridad y pasos
Como ya se dijo, la disciplina de la acrobracia aérea conlleva consigo un cierto riesgo, ya que se realiza a varios metros de altura. Consultada al respecto, la experta santafesina dejó en claro que por cuestiones de seguridad en todas las clases se deben utilizar colchonetas de alto impacto para amortiguar las caídas, que si bien no son frecuentes, nadie está exento de las mismas.
“El sistema de colgado de la tela debe hacerse en estructuras que sean lo suficientemente resistentes; si se cuelga la tela con algún tipo de extensión como el uso de sogas, eslingas, mosquetones, debe revisarse previamente dichos materiales a utilizar, y en caso de que se dude acerca del estado de los mismos, o se desconozca su modo de uso, no hay que utilizarlos”, declaró Isabel Ruiz Clausen y completó: “Es necesario crear conciencia de que no se trate de «probar cosas», ya sean figuras o trucos que se ven por internet, sin supervisión de un especialista”.
—¿Para qué público está dirigida dicha práctica (edades, sexo, experiencia previa), y quiénes son los que más lo eligen?
—Está dirigida a todos aquellos curiosos/as que quieran aproximarse al elemento aéreo, pero se recomienda que sea a partir de los 8 años, ya que antes, se considera que los niños no han alcanzado el nivel de conocimiento corporal que presupone la actividad. Hoy por hoy son más las mujeres las que se acercan a practicarlo, pero hay también hombres que se animan a incursionar y entrenar, ya que no se requiere experiencia previa, con las ganas alcanza.
—¿Y cómo son esas primeras clases, sobre todo para aquellos que nunca practican algo similar?
—Comienzan desde el suelo, a base de ejercicios de movilidad corporal, ejercicios de fuerza, resistencia, flexibilidad. Las clases consisten en un acondicionamiento progresivo del cuerpo a base de ejercicios de fuerza, estiramiento y resistencia. Luego se van armando rutinas para llegar al aire.
Detalles
Isabel Ruiz Clausen tiene 23 años y desde hace cuatro da clases de acrobacia en distintas academias de danza. Actualmente en el Gimnasio Kalos de avenida Galicia y Belgrano, en el Molino Marconetti (Centro de Artes Circenses y Urbanas de la ciudad dependiente de la Municipalidad de Santa Fe) y en la Esquina Encendida a niños. Contacto: www.facebook.com/kone.ruiz.














