Luego de ocho años la familia Romero vivirá la ceremonia más esperada de sus vidas. Este jueves, Diego Romero de ocho años recibirá el madrinazgo de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, convirtiéndose éste en el primer bautismo presidencial de una Iglesia Evangélica en la provincia de Santa Fe.
El primer ahijado presidencial evangelista de la provincia
La ceremonia se llevará a cabo a partir de las 11 en el templo evangélico Bet-El, ubicado en Piedrabuena al 6.600 y contará con la presencia de una edecán que representará a la Presidenta y autoridades.
Diego o Lobito, tal cual lo apodan en el barrio, es el séptimo hijo varón de la familia Romero. Apenas nació, Claudia su mamá comenzó con los trámites necesarios para conseguir el título de ahijado presidencial. “Esto empezó hace más de ocho años, porque en septiembre de 2005 recibimos la primera carta, en octubre otra y después nunca más nada. Yo pensé que nunca iba a pasar”, relató Claudia.
Luego de mucho tiempo de espera, la confirmación al pedido de la familia llegó a través de una llamada telefónica, luego recibieron la visita de personal del Ministerio de Desarrollo Social para realizar todos los trámites para llevar adelante el madrinazgo. “Sinceramente nunca lo pensé y mucho menos después de tantos años. En un momento llegué a pensar que era una mentira y después de ocho años uno qué va a pensar que le podía pasar”, afirmó Claudia.
La comunidad evangélica a la cual pertenece la familia Romero desde hace diez años, acompañan el nombramiento que recibió el integrante más pequeño del grupo. “Nosotros hacemos nuestra parte, cantaremos canciones de adoración y alabanza a Dios para luego presentar a las autoridades. Presentaremos a Diego y rezaremos por él también”, recalcó la pastora del templo, Lucía Sosa.
Los ojos de la comunidad se posarán sobre Diego, este chico de tan solo ocho años que subirá al escenario para convertirse en el principal protagonista del acto que lo nombrará ahijado presidencial. La mezcla de emociones invade a este chico que afirma estar “contento pero nervioso”, al mismo tiempo y se esconde detrás de su mamá.
“Estamos contentos de que la Presidenta haya tenido un gesto así, para ella y su familia porque es bueno. De esta forma ayuda a los niños, a la familia y también a la comunidad y a la patria”, agregó la pastora que desde hace más de cuarenta años dirige el templo que está instalado en el barrio Loyola Sur.














