Con lágrimas en los ojos, pero esta vez por la emoción, Ana Lis Pastorini abrió las puertas de su flamante casa. Luego de una larga lista de sinsabores y después de 40 semanas, el domingo pasado comenzó una nueva etapa en la vida de esta familia integrada por ella, su esposo Marcelo Pujato y la pequeña Juana, que el viernes cumplió dos años. Ellos comenzaron a hacer germinar la semilla del sueño de la casa propia en octubre de 2013 cuando tras ser sorteados en uno de los planes del Programa Crédito Argentino (Procrear) iniciaron la construcción del inmueble en barrio La Esmeralda, más precisamente en Gorriti al 2.400, entre Rivadavia y 25 de Mayo.
El sueño de la casa propia pese a la adversidad
Pero durante este tiempo nada fue fácil para ellos. La inseguridad los golpeó una y otra vez, pero en cada tambaleo se levantaron con más fuerza y ganas se seguir. En varias ocasiones la obra en construcción fue saqueada por los delincuentes. Primero fueron 1.500 ladrillos comunes, luego un pallet de ladrillos cerámicos portantes huecos, puntales, hierros, herramientas de los albañiles, caños estructurales, parte de la instalación eléctrica y las aberturas (ya colocadas).
Se pusieron de pie y nuevamente sufrieron otro golpe. Esta vez se llevaron el juego completo de baño, las bachas de lavado del baño y la del lavadero, un calefón, la campana extractora para la cocina, y rollos de cables para completar la instalación eléctrica. Además, los ladrones se llevaron herramientas muy valiosas de los albañiles, como una amoladora, tres palas de trabajo, y otros elementos de mano como cucharas de albañilería, cortafierros, masas, cinta métrica, entre otros.
Una nueva etapa
“Estamos felices. Es como sacarse un peso de encima al terminar la obra y ahora poder disfrutarla. Antes era estar dando vueltas por la casa de día para que esté todo bien, y por la noche saltar de la cama cuando sonaba el teléfono y lo primero que te preguntabas es «qué me robaron ahora». Desde el domingo podemos dormir tranquilos”, dijo emocionada Ana Lis y al mismo tiempo agregó: “Antes me despertaba tres o cuatro veces por noche y la primera noche en la casa dormí sin sobresaltos. Me di cuenta de que estamos adentro y no necesitaba estar alerta”.
La familia y los amigos fueron un gran sostén para Ana Lis y Marcelo. El empuje y apoyo se lo brindaron ellos, pero las ganas y fuerzas salieron de ellos. “Después de todas las amarguras que pasamos y la desesperación que nos agarró, pudimos encontrar los medios y los recursos”, explicó y aprovechó para contar: “Todos los días invito amigos para que vean que tengo mi casa”.
“Nos costó mucho llegar a esto y por eso hoy se disfruta de otra manera. El domingo fue el día que terminamos de mudarnos con la nena y mi familia nos ayudó. Hicimos un asado porque había que estrenar el asador y festejar, porque era el momento de festejar. Juana a cada persona que llega le hace un recorrido y dice: «Mi casa, mi cuna, mi pieza». Y que diga mi casa te juro que es relindo y te llena de emoción y orgullo y borra todo lo malo que pasamos. Es lo que queríamos. Nosotros peleamos para que sea nuestro y ella también lo siente así, todo el esfuerzo se ve reflejado en ella. Podemos decir que valió la pena”, expresó más adelante con mucha emoción Ana Lis.
Solidaridad entre los vecinos
Ana Lis Pastorini a partir de los hechos de inseguridad que sufrieron, escribió dos cartas dirigidas a la comunidad santafesina y en especial a los funcionarios provinciales y municipales de la ciudad de Santa Fe. “Les escribo a modo de ruego, para expresar mi frustración luego de sufrir un nuevo robo en la casa que pretendemos construir y solicitar que realicen alguna acción que nos brinde seguridad en la zona”, expresó en el segundo escrito de mediados de junio.
A modo de ruego hizo un nuevo llamado a los representantes y pidió: “Que esta situación termine, se investigue y se nos brinde la seguridad necesaria que nos permita tener nuestro hogar y poder disfrutar de nuestro barrio”. La solidaridad entre los vecinos primó en todo momento. Los que ya viven allí cuidaban las obras y ahora Ana Lis y Marcelo se suman al grupo.
“Ahora empezaron tres obras más y al estar nosotros acá seguimos cuidándonos entre todos y de apoco vamos formando un lindo barrio. Nos ayudamos y disfrutamos un poco también de esto porque es una linda etapa. Luz, mi futura vecina, nos ayudó a hacer las rejas y ahora nosotros nos damos una vuelta de noche para ver su obra. Estoy feliz de hacer esto, de colaborar desde mi casa”, concluyó Pastorini en diálogo con Diario UNO.
Esta joven familia es un ejemplo de que a pesar de las adversidades, nada impidió que dejaran de regar todos los días esa semilla y hoy están cosechando los frutos.
Por Luciana M. Dall’Agata
Diario UNO de Santa Fe














