Un nuevo embalsado se consolidó en los últimos días sobre la Laguna Setúbal, en la zona de los pilotes del antiguo ferrocarril. La acumulación de vegetación acuática, principalmente camalotes, volvió a quedar retenida en este punto en un fenómeno que trajo inconvenientes dos años atrás.
Se consolidó un nuevo embalsado en la laguna Setúbal luego de varias semanas de crecida del río Paraná
Desde el Instituto Nacional del Agua (INA) explicaron que este tipo de fenómenos está directamente asociado a los ciclos de crecida como el registrado en la región.
Se consolidó un nuevo embalsado en la laguna Setúbal luego de varias semanas de crecida del río Paraná. Foto: José Busiemi (UNO Santa Fe).
Se consolidó un nuevo embalsado en la laguna Setúbal luego de varias semanas de crecida del río Paraná. Foto: José Busiemi (UNO Santa Fe).
Se consolidó un nuevo embalsado en la laguna Setúbal luego de varias semanas de crecida del río Paraná. Foto: José Busiemi (UNO Santa Fe).
Se consolidó un nuevo embalsado en la laguna Setúbal luego de varias semanas de crecida del río Paraná. Foto: José Busiemi (UNO Santa Fe).
Resulta cada vez más frecuente la acumulación de vegetación acuática que arrastrada por la corriente queda retenida en estas estructuras fijas. En este caso, los restos del viejo trazado ferroviario actúan como punto de anclaje, facilitando la consolidación de estos bloques flotantes.
El embalsado presenta un tamaño considerable y se mantiene firme, lo que podría incidir en la dinámica de navegación por la laguna Setúbal.
Mirada de los especialistas del INA
Según explicó el ingeniero hídrico del Instituto Nacional del Agua (INA), Jorge Collins, este tipo de fenómenos está directamente asociado a los ciclos de crecida. “Cada vez que hay alguna crecida se producen los embalsados por efecto de la vegetación que se desarrolla en la zona. Con el aumento del nivel del agua eso queda en flotación y, con un poco de velocidad de la corriente, vientos y demás, empiezan a moverse”, señaló.
El especialista indicó que estas formaciones suelen asentarse en sectores donde encuentran obstáculos físicos. “Se desarrollan sobre la costa o sobre alguna laguna donde encuentran un obstáculo, como pueden ser los pilotes del antiguo ferrocarril o los del Puente Colgante”, precisó.
En cuanto a la posibilidad de una intervención, Collins llevó tranquilidad y consideró que, por ahora, no sería necesaria. “Mientras no genere un impacto similar, no veo necesario que haya una intervención”, afirmó, en referencia a episodios anteriores donde estos bloqueos alcanzaron mayor magnitud.
Además, el ingeniero remarcó que la evolución del embalsado dependerá del comportamiento del nivel del agua en los próximos días. “En tanto y en cuanto el nivel del agua no siga subiendo y se estabilice no habrá más llegada de camalotes y se irá desprendiendo poco a poco”, explicó.
Por el momento, el fenómeno se mantiene bajo observación, en un contexto donde la crecida del río Paraná cotinúa marcando el ritmo en la región.

















