De cuatro pedidos de mediación –que en el caso de que no existiera la intervención prejudicial obligatoria iniciarían una acción judicial en materia civil y comercial– hay uno que no ingresa a los tribunales provinciales. Ese 25 por ciento de conflictos resueltos es el resultado de los 15 meses que lleva en funcionamiento la intervención prejudicial obligatoria en la provincia de Santa Fe, durante los cuales ingresaron más de 5.000 pedidos de mediación.
En 15 meses se iniciaron más de 5.600 mediaciones prejudiciales
Pero además, se estima que esta descompresión del Poder Judicial es aún mayor. Si bien todavía no está listos los números finos de los registros elaborados por el Poder Judicial local, para la directora provincial de Desjudicialización de la Solución de Conflictos Interpersonales del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, Eleonora Avilés, los beneficios del sistema son aún mayores.
Por fuera de las oficinas
“El proceso de mediación hace que la gente pueda encontrarse, por lo menos una vez. Muchas veces, ocurre que –aunque en nuestra agencia el caso no queda registrado como resuelto– tampoco aparece ingresado al Poder Judicial, lo que nos da la pauta de que cuando finaliza el encuentro obligatorio que generamos, la gente sigue conversando por fuera de las oficinas y finalmente resuelven el conflicto”, apuntó Avilés.
En la provincia de Santa Fe, el sistema comenzó a funcionar el 29 de noviembre de 2011, en Santa Fe y Rosario con 700 mediadores y comediadores. Progresivamente se fue extendiendo en el territorio y hoy también opera en San Carlos, Santo Tomé y Coronda, tanto en los juzgados de Distrito como en el Justicia de Circuito, que involucran causas de menor cuantía.
Las ventajas de la brevedad
—¿Cuánto tiempo dura, en promedio, una mediación?
—En promedio, entre 45 días hábiles y 6 meses. Mientras que un juicio, siempre en términos aproximados y dependiendo de los casos, puede durar entre cuatro o cinco años, sobre todo si tiene muchas instancias probatorias. En ese lapso, se presentan vicisitudes, puede fallecer alguna de las partes, incluso puede cambiar el juez, y todas esas cuestiones hacen que el proceso se prolongue. En cambio, nosotros tenemos tiempos muy acotados, establecidos en la ley, y hace que sea mucho más económico el proceso. Los honorarios de los mediadores están estipulados en la ley, que van de uno a cinco Unidades Jus (que podrían ser como máximo un poco más de 2 mil pesos), y los honorarios de los abogados de las partes, también está regulado en la ley de abogados profesionales.
—¿Cuál es el perfil de los profesionales que se inscriben como mediadores?
—En toda la provincia, hay 15 instituciones habilitadas como formadoras. En general, en los cursos estamos viendo gente muy joven. Recién egresados que ven a la mediación una manera diferente de hacer factible las posibilidades de que el justiciable tenga una justicia verdadera. Pero también nos encontramos con profesionales de muchos años de trayectoria que hacen los cursos para estar más preparados en las reuniones de mediación, no necesariamente para ejercer como mediadores, sino para tener herramientas y poder negociar y acercar a las partes. Y éste es un punto que queremos rescatar. Muchas veces los cambios generan resistencias, fundamentalmente por temor, la gente le tiene miedo a lo que desconoce. Por eso rescato mucho a los abogados con experiencia, que se acercan a la mediación, aunque no sea para ejercer, sino para conocer el proceso.
Poder de resolución
Y es que justamente la base de todo el sistema, es el diálogo. “A través de la conversación, la gente puede acordar una solución a su problema. A nivel internacional, la ETA entró en proceso de mediación, las Farc también, por supuesto que son mediaciones a otro nivel. Pero el eje es el mismo: un proceso de colaboración en el cual cada una de las partes dice qué puede ceder y a qué se puede comprometer para resolver la situación. La clave es que lo que es ofrecido se puede sostener en el tiempo y por lo tanto puede ser cumplido”, explicó Avilés. “Pero además –continuó– la mediación hace que la gente entienda que tiene poder y participación para resolver un conflicto que es propio. Ya no espera que un tercero (el juez) resuelva la disputa, sino que aporta y se compromete con la solución. Fundamentalmente, se trata de cambiar la esencia, es un cambio cultural que apela al consenso. El encuentro y el diálogo hacen a una sociedad más madura”.














