Santa Fe

“Es el lugar que me cobijó y me brindó un montón de amigos”

A sus 38 años, el ex jugador de Colón, Gustavo Sandoval, no se olvida de sus raíces y, como buen profeta de esta tierra, resaltó con mucha emoción sus vivencias en este mítico lugar. “Ahí vive gente humilde y trabajadora”, dijo.

Lunes 06 de Enero de 2014

Juan Diego Ferrante

Diario UNO Santa Fe

Nació en Yapeyú, pero a los 12 años se fue a vivir a Las Flores. Quizás los primeros meses no fueron los más fáciles, ya que tuvo que acomodarse a un nuevo lugar, pero fue cuestión de tiempo hasta que se adaptó a la gente y sus costumbres. De ahí en más forjó un desarraigo poco antes visto, ya que, pese a que anduvo por muchos lugares del continente, siempre extrañaba esos grandes momentos en la “ciudad vertical”.

El ex jugador de Colón, Gustavo Sandoval, a sus 38 años, manifestó su emoción por ser parte de esa populosa familia. Precisamente tuvo su despegue deportivo viviendo en aquel lugar. Hizo las inferiores en el club Pucará de la Liga Santafesina hasta que en 1994 pasó a Banfield. Allí permaneció hasta 1995 cuando, en un encuentro de AFA contra el Sabalero, el uruguayo Orlando Medina le hizo un guiño para retornar a Santa Fe para sumarse al proyecto rojinegro.

Ni lerdo ni perezoso, no dudó en armar las valijas para recalar en el club del que siempre fue hincha. Un sueño hecho realidad. Sus primeros pasos los dio en Reserva, pero rápidamente plasmó su sobrada capacidad al convertirse en goleador del equipo y ganándose así la oportunidad de sumarse al plantel profesional. Eso ocurrió en sólo cinco meses.

Cuando sus amigos de barrio se enteraron, no lo pudieron creer, hasta que al día siguiente llegó con un bolso en mano y la camiseta puesta. Las Flores explotó con semejante notición. “Mis amigos se pusieron recontentos, porque ellos sabían la capacidad que tenía y que, con fe, tarde o temprano se daría. Eso sí, algunos se enojaron un poco, porque eran de Unión (risas), pero igualmente me bancaron. Un párrafo aparte para la familia, que se emocionó muchísimo, porque todos son de Colón. Fue un momento inolvidable”, contó Gustavo.

Luego fue el tiempo de ansiado debut, el cual se produjo a fines de 1996 en la victoria por 6 a 0 ante Deportivo Español cuando ingresó en el segundo tiempo. “No recuerdo bien por quién entré, pero ese día me temblaron las piernas”, admitió.

Hasta que al año siguiente tuvo su verdadera prueba de fuego en su presentación como titular ante Deportivo Español. Fiel a su estilo luchador, el Loco fue clave al marcar su primer gol, a la postre, el de la victoria del equipo que en ese momento dirigía Francisco Pancho Ferraro. Ese fue el puntapié inicial de una trayectoria muy importante, que lo decretó como pieza fundamental del elenco que salió subcampeón del Clausura 1997 y del que llegó a los cuartos de final de la Copa Libertadores de América de 1998. Todo eso fue siendo uno más del barrio y sin perder la esencia que le permitió ser respetado por todos.

“Las Flores fue el barrio que me cobijó y que me brindó un montón de amigos, que hoy en día aún visito y con los que comparto cosas. Quienes viven ahí son gente humilde y trabajadora. En todo momento me apoyaron de gran manera cuando estaba en mi mejor época, pero todavía más cuando las cosas no me salieron del todo bien. Para una persona eso no tiene valor y nunca me voy a cansar de decir que la gente de Las Flores es maravillosa”, expresó Sandoval, quien visita asiduamente a sus familiares y afectos, ya que hace cuatro meses que está viviendo en Santo Tomé por motivos laborales.

Asimismo, se acordó de una anécdota un tanto risueña que tiene que ver con otro deportista y también nativo de esa parte de la ciudad, Ramón Centurión. “Él fue el que me apodó Gallego. Yo andaba siempre por el barrio, de torre en torre y un día me lo cruzo y me dijo que era parecido a Sergio Vázquez (ex jugador de River). Da la casualidad que le decían Gallego y, el Pelado (Centurión) entendió que era parecido, salvo por los bigotes (risas). Así que de ahí en más todos comenzaron a decirme así”, admitió.

Después, habló de los días en el barrio: “El punto de encuentro era la heladería. Allí nos juntábamos con los pibes y veíamos qué hacer. Generalmente esperábamos hasta las cinco de la tarde para ir a jugar a la pelota al Tres, donde hoy es la cancha del Club Las Flores. Pateábamos hasta altas horas. Eran días inolvidables”.

“Hoy al barrio lo veo muy bien, está creciendo, tiene muchos negocios y, lo mejor, es que están las mismas caras. Siempre digo que es una ciudad aparte y me siento orgullo de ser de ahí. Mi corazón está de Las Flores”, concluyó diciendo Gustavo Sandoval, que ahora disfruta de su familia y afectos fuera del fútbol.

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