Santa Fe

Fueron reubicadas en Barrio Jesuitas 21 familias de La Vieja Tablada

Se trata de personas que habitaban viviendas fuera del anillo de defensa y que se anegaban con cada crecida del Salado

Domingo 03 de Febrero de 2019

Con la coordinación de los equipos de la Secretaría de Desarrollo Social y la Agencia Santa Fe Hábitat de la Municipalidad, el sábado se concretó el traslado definitivo de 21 familias desde las precarias viviendas que habitaban en La Vieja Tablada, fuera del anillo de defensa, a sus nuevos hogares, en Barrio Jesuitas.

Las casas construidas allí a través del trabajo conjunto del municipio y el Gobierno Nacional, están equipadas con todos los servicios y cuentan con todas las condiciones necesarias para una vida digna. 

Las personas reubicadas vivían en zona vulnerable y con cada crecida del río Salado, sufrían inconvenientes vinculados a ese tipo de circunstancias. Cuando sucedió la última creciente de magnitud, en 2016, se proyectó esta solución habitacional definitiva, que este fin de semana se comenzó a concretar.

El intendente José Corral se refirió al traslado y dijo que es producto de “estar cerca de los vecinos y vecinas. Sabemos que son momentos de dificultades, pero nos venimos preparando para superarlas y salir todavía mejor parados para las próximas situaciones de riesgo”.

Recordó que cuando les comunicó el proyecto a los vecinos hace dos años, “algunos nos miraban con desconfianza, dudando de que se pudiera lograr este cambio. Pero en esta nueva crecida del Salado alcanzamos el objetivo y concretamos este sueño que es desde ahora para ellos una realidad y un nuevo comienzo”. 

“Desde hace mucho tiempo venimos conversando con las familias porque nos preparamos con antelación. El Salado creció, ahora está bajando, pero la situación de riesgo potencial nos obliga a dejar este lugar. Hoy entonces podemos confirmar esta gran noticia y es que todas estas personas van a ir a una casa definitiva en un lugar seguro”, afirmó el intendente.

Las familias trasladadas vivieron durante años en construcciones informales, sin los servicios. “Nos contaban algunas de las familias que debían estar llevando el agua todo el día en bidones y baldes. Tampoco tenían la propiedad de la tierra en la que vivían, porque no se pueden regularizar estos lugares que están fuera del anillo de defensa. Ahora, en sus casas de Jesuitas tienen agua potable, con cunetas, con desagües, y con el título de propiedad. Serán sus casas definitivas y es un motivo de profunda alegría para todos”, concluyó el intendente.

Las viviendas construidas en barrio Jesuitas se articulan en un proyecto integral que es financiado por Nación y ejecutado por el municipio. Ese plan incluye a barrio Nueva Esperanza Este, donde se construyeron viviendas y se reubicó a 60 familias.


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