El primer día de Mauro Icardi en la nueva selección argentina trajo envuelto otro elemento simbólico: él por un lado, sus compañeros por otro. Como si la supuesta distancia afectiva entre los pesos pesado del plantel y el delantero necesitara una confirmación visual, la imagen dominó la tarde plomiza en el campo de entrenamiento de Melbourne City Academy, en las afueras de esta ciudad que espera por el Argentina-Brasil del viernes. Solo que fue una lesión, y no esa vieja sospecha, lo que propició la escena.
Icardi se unió a la Selección en medio de todas las miradas
Lo primero que hizo Icardi en su deseado regreso a la selección -su única citación había ocurrido en octubre de 2013, con Alejandro Sabella como entrenador- fue sumarse a la ronda de mates de sus flamantes compañeros, apenas unos minutos después de haberse bajado del avión en el aeropuerto Tullamarine. En la utilería, montada en una habitación del piso 14 del hotel Crown Metropol, el tema de la mañana era el Boca-Independiente que se jugaba anoche en la Bombonera y que llegaba gracias a la transmisión de una señal internacional.
Ya en el campo de entrenamiento, ingresó junto al resto de sus compañeros pero enseguida volvió al vestuario junto al kinesiólogo Luis García. Mientras los demás hacían el calentamiento con pelota, él regresó y se fue a un costado, otra vez con García como acompañante. La razón es la misma que lo marginó de las últimas fechas en la liga italiana: una distensión muscular en el recto femoral del muslo izquierdo. Por eso la precaución. Y por eso, también, había conversado a la mañana con Jorge Desio, el preparador físico de la selección. Su rutina del primer día no incluyó tocar la pelota. Mientras tanto, sus compañeros seguían los dictados de Jorge Sampaoli: trabajos de presión en espacios reducidos y otros de ataque en media cancha contra los sparrings.
Icardi había llegado a la mañana del lunes desde Europa junto a Papu Gómez, Éver Banega, Joaquín Correa, Federico Fazio, Gerónimo Rulli y Eduardo Salvio. Al mediodía, mientras el plantel terminaba de almorzar, se había sumado Lionel Messi, de traje gris y zapatillas blancas, que arribó en un vuelo privado desde China. En la noche del domingo ya habían desembarcado Sergio Romero y Manuel Lanzini -otro de los nuevos-. Así, para completar el álbum de 26 figuritas sólo faltan Gonzalo Higuaín, Paulo Dybala (jugaron el sábado, y perdieron con Juventus, la final de la Champions League) y los seis jugadores del medio argentino: Jonatan Maidana, Ignacio Fernández, Lucas Alario, Nicolás Tagliafico, Marcos Acuña y José Luis Gómez (Javier Pinola, engripado, fue desafectado).













