La Multisectorial comunicará en tiempo y forma las novedades, cuando sea el momento.
La causa, en su faz administrativa, sería favorable a la familia Acevedo
Por su parte, altas fuentes del Ministerio de Salud se mostraron “optimistas” y “seguras” de que este aspecto de la causa tendrá un desenlace favorable a los demandantes, desenlace que es inminente.
Más aún, el doctor Juan Pablo Cifré, de Fiscalía de Estado, se comprometió para el fin de semana, también, a adelantar las novedades del caso.
Crónica
En mayo de 2006, Ana María concurrió al Samco de Vera, de donde era oriunda, para que se le extrajera una muela.
Luego del procedimiento regresó al efector de salud porque presentaba fuertes dolores y durante cuatro meses le recetaron antibióticos sin prestarle mayor atención al caso ni investigar cuáles eran las razones de la complicación médica. Recién en noviembre ella llegó a Santa Fe para hacer una interconsulta.
En el hospital Cullen le hicieron los estudios necesarios y le diagnosticaron un sarcoma, uno de los tumores más malignos. Allí se la derivó al hospital Iturraspe para iniciar el tratamiento oncológico indicado para esos casos.
Sin embargo, en la segunda visita al nosocomio, el 5 de diciembre, indicó que presentaba un atraso en su período menstrual por lo que se le realizó una prueba de embarazo que dio positiva. En ese momento se estimó que estaba en la tercera semana de gestación. Ella y su madre solicitaron al médico un aborto terapéutico -contemplado en el Código Penal- a fin de poder iniciar la radioterapia y quimioterapia que podrían haber salvado su vida, o prolongado su sobrevida.
El Comité de Bioética del Iturraspe desestimó el pedido y la obligó a continuar con su embarazo hasta el 26 de abril cuando, con 25 semanas de gestación, le indujeron el parto. Así nació una nena de 450 gramos que murió a los dos días. Tres semanas después, el 17 de mayo de 2007, tras una larga agonía, Ana María falleció.
Acevedo había sido diagnosticada con esa grave enfermedad, pero el tumor tenía apenas tres centímetros cuando se lo detectaron y no se había ramificado. Aún tenía posibilidades y otros hijos con quienes compartir su tiempo.














