Ingresar al hogar de Vicenta Guccione y Ricardo Gioielli es respirar parte de su historia, la primer mesa que uno ve está cargada con partes de su vida, en esta se pueden ver las imágenes de los momentos compartidos con sus hijos, nietos y bisnietos.
La historia de un amor que cumple 69 años
Por Romina Elizalde
Los integrantes de esta pareja cumplieron este año sus respectivos 100 años. Vicenta los celebró el pasado 21 de marzo, mientras que Ricardo la igualó el 7 de agosto. A este récord, se debe agregar que este 13 de octubre cumplieron 69 años de su paso por el Registro Civil para unirse en matrimonio y dos días después, el 15, rememoran la ceremonia en la que ambos dieron el “si” en la iglesia del Carmen.
“Yo la conozco a mi señora desde que ella iba a la escuela Belgrano en el primario. Cuando vino de Buenos Aires tenía 12 años— recuerda Ricardo—. El hermano de ella era mi compañero, yo iba a su casa a jugar con él y la conocí ahí. De ahí siempre estuvimos en contacto”.
Sin embargo, los protagonistas de esta historia comenzaron su relación muchos años después.
Como si fuera ayer, Ricardo relata que fue en un baile del Círculo Italiano en donde todo empezó. “Yo tenía 28 años, había una fiesta, fuimos con los amigos y estaba ella con su hermana y una prima. Empezamos a charlar, ella se había recibido de contadora y ya estaba trabajando”.
El noviazgo se extendió por más de dos años, en ese período ambos trabajaban cerca y todos los días se reunían en lo que antes era el bar el Paulista, donde ahora se ubica el Gran Doria.
“ Vicenta trabajaba en calle Crespo y San Jerónimo— cuenta el hombre— y sobre Crespo y San Luis trabajaba yo. Así que todos los días en el Paulista, nos encontrábamos, tomábamos un café y nos íbamos caminando. Llegábamos a Crespo y cada uno tomaba su camino”.
Para toda la vida
El 13 de octubre de 1949 fue el día que se casaron por civil, mientras que el 15 de octubre se llevó a cabo la ceremonia en la Iglesia del Carmen. “La alfombra iba desde el altar hasta la vereda, y todo el barrio Sur estaba en el lugar”, dijo Ricardo.
También recuerda la premisa que en esa oportunidad le dio a su esposa: "Nosotros no vamos a tener hijos hasta que vos no dejes de trabajar", dijo él, al mismo tiempo que ella se quejó con el recuerdo de la anécdota de su marido: "Mirá vos, tuve que dejar de trabajar y eso que era buena”.
“A la calle, a traer los garbanzos, los iba a traer yo”, remarca Ricardo quien nunca estuvo de acuerdo en que sus hijos estuvieran al cuidado de personas extrañas.
Tres años después de su casamiento, llegó su primer hijo: Ricardo, que nació el 2 de febrero del 1952. Adriana, la segunda, llegaría el 2 de abril del 54 . El menor, Roberto, nació el 17 de octubre del 56. La familia se agrandó, hoy Roberta y Vicenta tienen trece nietos y cinco bisnietos.
Con los años compartidos las anécdotas sobran y al ser consultados sobre las peleas en la pareja es Ricardo el que primero responde. “No, alguna palabra siempre hubo. Pero siempre estuvimos unidos— afirma—. Antes, con nuestros hijos, los sábados teníamos la costumbre de ir a comer al club de Regatas. Todos vestidos de traje, pantalón corto, todo el mundo nos decía algo: «qué familia», «qué vestimenta».
En ese entonces era Ricardo quien trabajaba muchas horas por día para mantener a la familia y brindarle todas las comodidades posibles. El hecho de que sus hijos estudiaran, era lo principal.
“Cuando me enojo con él le digo que me voy a ir a Alemania, el idioma es lo de menos. El inglés lo sé, el francés también. Voy a aprender el alemán y lo voy a dejar”, suelta Vicenta entre risas. Y es que en ese país vive una de sus nietas.
“A veces discutimos— agrega Ricardo— Ella tiene sus cositas. Pero nos peleamos y a los cinco minutos estamos bien”.
Sin abandonar la costumbre, hoy es Ricardo quien se encarga de salir a la calle y realizar todas las diligencias necesarias. Es habitual verlo por la mañana vestido de punta en blanco con traje y sombrero, ya sea que deba hacer los mandados en el supermercado del barrio o ir al banco.
En ese interín es primordial que Vicenta no quede sola.
“Tiene miedo que me vaya”, asegura la mujer de forma pícara. Cuando se le pregunta si su marido es celoso agrega de modo irónico: “No…..él me dice: “Vos no salís de acá si no es conmigo. A esta edad...”.
















