Santa Fe

"La misión que tenía que cumplir mi viejo la terminamos nosotros"

Los hermanos Gaete, de Santo Tomé, fueron los responsables de entregar en mano, 37 años más tarde, la carta que un soldado en Malvinas le había escrito a su familia antes de morir.

Sábado 20 de Abril de 2019

Los hermanos Yito y Héctor Wilfredo Gaete, vecinos de Santo Tomé,  fueron los responsables de entregar en mano una carta que llegaría 37 años después a su destinataria: Manuela Ludueña, madre de Jorge Ludueña quien falleció el 20 de mayo de 1982 en las trincheras de Malvinas.

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El encuentro tuvo lugar el pasado domingo 31 de marzo, en la localidad de Las Varillas, una localidad del departamento San Justo, en la provincia de Córdoba.

Luego de muchos años de desencuentros, los Gaete lograron localizar la carta que su padre, Miguel Ángel Gaete, intentó entregar en reiteradas oportunidades.

Gaete (padre) se desempeñó como suboficial principal encargado de la compañía comando del regimiento 8 de Infantería General O'Higgins, (hoy llamado Regimiento de Infantería Mecanizado 8) durante el conflicto bélico que marcó la historia de los argentinos y en especial de las familias que protagonizan esta historia.

“Mi viejo era el encargado de la compañía y entre los soldados que tenía a cargo estaba Jorge –cuenta Yito Gaete, uno de los responsables de haber entregado la misiva–. Cuando Jorge muere mi viejo encuentra la carta que no había podido mandar y la guarda”.

Los reiterados intentos y los desencuentros le ganaron a la fuerza de voluntad del suboficial que no alcanzó a cumplir con el objetivo de enviar la misiva a su destinataria.

“La verdad es que lo de la carta siempre estuvo presente, se extraviaba, se ocultaba, volvía a aparecer. Mi papá trató de entregar la carta pero nunca llegó a hacerlo”, recuerda Héctor.

El hallazgo finalmente se da en medio de una nueva mudanza cuando su mamá le entrega un libro que pertenecía a su padre y dentro del cual se hallaba el sobre que tenía como destino la localidad de Las Varillas.

“Estábamos cenando esa noche –recuerda Héctor– y en ese momento decido que voy a tratar de localizar a algún familiar”.

A través de las publicaciones en grupos de veteranos y excombatientes de Malvinas lograron localizar a un familiar directo de Ludueña. Fue así que el pasado 31 de marzo, los hermanos Gaete se encontraron golpeando la puerta de la vivienda de Manuela.

A dos días de cumplirse el aniversario Nº37 de la guerra de Malvinas la carta fue entregada en mano a Manuela, en el living de la vivienda que una vez habitó Jorge.

En un video que fue filmado por la mujer de Héctor se observa la emoción del momento, en donde los hermanos explican las razones de la demora y cómo llegó el sobre a sus manos.

Emoción, lágrimas y voces entrecortadas dominaron el encuentro. “Perdón”, es la palabra que Héctor pronuncia en el instante en que el sobre es depositado en las manos de Manuela quien no demora en soltar el llanto.

En esa breve charla la mujer explica que su hijo había sufrido de hepatitis y no podía ingerir cualquier alimento, ya que una de las hipótesis que se manejan en torno a su fallecimiento están vinculadas con este padecimiento y el intenso frío que sufrió el soldado.

“En varios fragmentos de la carta menciona que faltaban comida y abrigo y hacía mucho frío y pide que le manden alimentos y abrigos”, relata Yito.

Tras el encuentro los Gaete lograron cerrar una parte de su historia familiar,  no sin antes pasar por un mar de emociones encontradas. En eso ambos hermanos coinciden al asegurar que tanto los días previos como los posteriores estuvieron marcados por una mezcla de temor, ansiedad, tristeza y paz. En parte, eso se debió a poder cumplir con el deber que su padre se había trazado y por otro lado, por revivir el hecho de que Malvinas forma parte de su historia familiar.

“Si bien Malvinas fue muy intenso, quedaron muchas secuelas, mi viejo estuvo mucho tiempo sin dormir –recordó Yito–. Nosotros sufrimos mucho igual que el”.

“La señora se pudo encontrar con esa carta, saber que el hijo pensaba en ella, en toda su familia y que lamentablemente fue tarde pero se pudo entregar. Saber algo más de su hijo y tener algo que haya tenido él en sus manos”, sostuvo Héctor.

“La misión que tenía mi viejo, la terminamos de cumplir nosotros. Ahora ya está en la manos de quien debía estar”, afirma emocionado Yito.

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