Colón volvió a dejar escapar puntos importantes en el Brigadier López y una de las situaciones que más empieza a preocupar tiene que ver con la alarmante sequía goleadora de Alan Bonansea.
Bonansea no logra romper la sequía y en Colón crece la preocupación
El centrodelantero sabalero volvió a irse en cero ante Mitre, aunque asistió a Ignacio Lago en el gol rojinegro. Su entrega es indiscutible, pero la falta de eficacia empieza a convertirse en un problema serio para Colón.
Por Ovación
UNO Santa Fe / José Busiemi
El delantero volvió a ser titular frente a Mitre y, más allá de su habitual entrega y sacrificio, otra vez terminó el partido sin poder convertir.
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Bonansea tuvo participación directa en el tanto rojinegro, ya que asistió a Ignacio Lago en la jugada que abrió el marcador. Sin embargo, en el segundo tiempo desperdició una chance increíble que pudo haber cambiado definitivamente el partido.
Tras un potente remate desde afuera del área de Lago, el arquero Joaquín Ledesma alcanzó a desviar con mucha dificultad y dejó la pelota servida en el área chica. Bonansea apareció de cabeza, completamente solo, pero increíblemente no pudo darle dirección al remate.
La acción resumió el presente del atacante: voluntad absoluta, esfuerzo permanente, pero una alarmante falta de gol.
Ocho partidos sin convertir para Bonansea en Colón
El último tanto de Bonansea fue en la victoria 2-0 ante Patronato en Paraná, cuando marcó el segundo gol del equipo a los 15 minutos del complemento.
Desde entonces pasaron ocho partidos y un total de 734 minutos sin convertir.
Los números del delantero en la temporada 2026 reflejan esa irregularidad frente al arco:
13 partidos jugados
3 goles convertidos
1.118 minutos disputados
Eso marca un promedio de un gol cada 372 minutos aproximadamente, una cifra demasiado elevada para el centrodelantero titular de un equipo que tiene como obsesión pelear el ascenso a Primera División.
Mucho esfuerzo, poco gol para Bonansea en Colón
Puertas adentro de Colón nadie discute la actitud de Bonansea. Es un delantero que presiona, lucha, corre y se sacrifica constantemente para el equipo. Incluso muchas veces termina siendo importante desde el juego colectivo más que desde las estadísticas.
Ante Mitre volvió a demostrarlo con la asistencia para Lago y con un despliegue físico permanente. Pero en el fútbol de ascenso, y mucho más en un club con las exigencias de Colón, los delanteros viven del gol. Y ahí es donde empieza a aparecer la preocupación.
Un problema que excede a Bonansea
La situación también deja expuesto otro problema importante para Ezequiel Medrán: la falta de alternativas ofensivas confiables.
Porque mientras Bonansea atraviesa una extensa sequía, ni Facundo Castro ni Lucas Cano pudieron convertir todavía en lo que va del campeonato.
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De esta manera, gran parte del peso ofensivo termina recayendo en Ignacio Lago, el jugador más desequilibrante y determinante que tiene hoy el Sabalero.
Colón sigue siendo competitivo y continúa prendido arriba en la Zona A, pero los números ofensivos de sus centrodelanteros empiezan a encender alarmas. Porque en un torneo tan parejo como la Primera Nacional, muchas veces los ascensos se definen justamente por esos delanteros capaces de convertir las pocas situaciones que aparecen.













