Victoria Rodríguez
Los primeros indicios de una relación violenta
Diario UNO de Santa Fe
“No hablés, no entendés nada”, “¿Quién te va a mirar a vos?”, “¿Quién te mandó un mensaje?”, “Tu mamá quiere separarnos”, “Esa pollera es muy corta”, “Tus amigas son cualquiera”, “No me gusta cómo te mira ese tipo”, “Sos mía” y “Si me quisieras me darías tu contraseña” son frases que suelen escucharse en las relaciones de pareja.
En la Argentina, una de cada tres mujeres sufre o sufrió violencia por el solo hecho de ser mujer. Chistes, celos, controles, insultos o ninguneos son algunas de las formas en las que empieza a manifestarse la agresión. Pero esas situaciones pueden agravarse aun más y, en los casos extremos, llegar al femicidio. ¿Cuál es la línea que marca el límite? ¿Qué es lo que se debe tener en cuenta para poner fin al maltrato?
La psicóloga Noelia Vera Candioti dialogó con Ser UN@ sobre cuáles son los indicios de que la violencia es parte de la relación y de qué manera debe empezar a desandarse ese círculo.
“Lo que se busca es el control de la otra persona. Se la empieza a celar, le dice qué ropa usar o con quién no juntarse. Tiene una actitud posesiva porque el violento es, básicamente, una persona insegura. Él va a querer ir cortándole las alas a quien está con él. Además, la va a descalificar, le va a decir permanentemente que no vale nada. Le dice que no tiene sentido que estudie o que trabaje porque no va a llegar a nada”, explicó la profesional.
Y siguió: “Es una persona inteligente que hace todo de manera direccionada y sabe cómo descalificar. Todo empieza de manera sutil y, cuando está instalado, va creciendo. Cuando hablamos de la pareja es la persona a la que uno le confía cosas muy importantes de la vida de una y esa persona las usa en contra de la víctima. Conoce su punto débil”.
¿Porqué te quiere?
La violencia contra las mujeres se sustenta en conceptos culturales que se reproducen de generación en generación. La idea de que alguien «te cela porque te quiere» o de que es necesario conocer a «la media naranja» para sentirse completa encierran una serie de mandatos erróneos sobre lo que se debe soportar para ser feliz.
“Eso es parte de los mitos. Una pareja es un contrato y no hay algo que esté universalmente bien o mal, lo importante es que las dos personas estén de acuerdo”, detalló Vera Candioti y agregó: “Los celos enfermizos tienen que ver con las prohibiciones, aunque a veces no son explícitas. No te dice que te prohíbe algo porque eso sería fácil de visualizar”.
En una época en la que el uso de las redes sociales está popularizado, también se vuelve un espacio de control de los varones violentos. La insistencia en tener la contraseña del otro o de revisar el celular son prácticas que se naturalizan como una «prueba de amor», cuando en realidad significan la pérdida de la individualidad y de la intimidad.
Y una vez que se empieza a perder la vida privada –porque el otro lo asocia con la decisión de ocultar algo– se van cerrando los caminos para socializar con otras personas, profundizando la dependencia al agresor. Una de las estrategias más comunes de los violentos es desacreditar o insultar a la familia o amigos para alejar a la mujer de otros ámbitos en los que podría encontrar contención.
Dar el primer paso
En Santa Fe, seis de cada 10 mujeres víctimas de femicidios fueron asesinadas por sus parejas o ex. Por eso es necesario tomar medidas y buscar ayuda antes de que la solución se vuelva inmanejable.
“Lo primero que se tiene que hacer es saber que es muy difícil que el hombre cambie y que todo el amor que vos le tengas no va a alcanzar. Porque una de las primeras cosas que detiene a la mujer y la hace quedarse es creer que con amor lo va a poder cambiar o que si hace esto o aquello las cosas van a estar mejor. Ésa es la parte más dolorosa porque lo que más quiere la mujer es que esté en sus manos solucionarlo, pero no es así. Ella tiene que salir de esa situación”, remarcó la psicóloga.
Muchas veces, cuando las mujeres toman conciencia de lo que ocurre también se dan cuenta de que han quedado solas porque el agresor ha generado esa situación. Sin embargo, siempre existen personas a las que se puede recurrir para buscar ayuda y es importante hacerlo.














