Hace un mes, y tras la explosión en el edificio del centro de Rosario, los vecinos de barrio Las Flores II solicitaron una revisión de las instalaciones a Litoral Gas. La empresa respondió casi de inmediato cerrando el suministro y señalando una serie de cambios que debían realizar los vecinos en sus hogares. Pero los costos de esos trabajos son altos y aún hoy más de la mitad de los vecinos sigue sin ese servicio.
Manzur: “El 60% de los vecinos de Las Flores II aún no tienen gas”
“Los cambios que está exigiendo Litoral Gas se están haciendo de a poco. Y eso se debe a los altos costos”, contó Luis Manzur, presidente de la vecinal, y agregó: “Te doy mi ejemplo, en mi departamento, sin comprar la cocina y el calefón, llevo gastado, en mano de obra y cañerías, 3.500 pesos. Y eso que estoy en un primer piso. O sea que para el segundo o tercer piso está entre 4.500 y 6.000 pesos. Eso sólo para cambiar las cañerías, también tengo que comprar una cocina y un calefón nuevos porque con los que tengo no me habilitan”.
Es que para volver a habilitar el suministro de gas, la empresa les ha solicitado que realicen una gran cantidad de refacciones y que adquieran artículos que detecten el monóxido de carbono y corten automáticamente si se apaga la llama.
La determinación ha sido un tanto extrema porque los vecinalistas sólo habían solicitado que Litoral Gas realice una verificación de suministro, no habían detectado ninguna fuga. Además, ellos evalúan que la empresa, que nunca había hecho controles, podría haber establecido plazos razonables para que los habitantes pudieran ir cambiando lo que fuera necesario sin quedarse sin el servicio.
A lo largo de todo el mes, los vecinos debieron ingeniárselas para cumplir con las tareas diarias hasta que la empresa habilite de nuevo el servicio. Anafes y garrafas de gas fueron una alternativa para la cocina pero, en el caso de la limpieza personal muchos debieron recurrir a las viviendas de familiares o amigos, sobre todo en los días de bajas temperaturas que se registraron durante todo septiembre.
La situación afecta de manera diferente a cada vecino porque quienes tenían los recursos realizaron las obras lo antes posibles y otros tuvieron que tomarse su tiempo para conseguir el dinero. “El 60 por ciento de los vecinos aún no tiene gas. Pero depende de la zona. En el monoblock en el que yo vivo casi nadie tiene gas. Somos 48 departamentos y sólo dos o tres tienen el servicio habilitado”, detalló Luis Manzur.
Sin respuestas
El vecinalista lamentó que nadie se haya preocupado por su situación. Indicó que le enviaron una nota al gobernador pidiéndole una audiencia para hablar de este tema pero no obtuvieron ninguna respuesta. Tampoco hubo un contacto desde Litoral Gas.
“No se comunicó nadie. Ni los políticos”, resaltó Manzur y añadió: “Queríamos hablar con el gobernador o con el funcionario que sea. Nadie. Ni siquiera un diputado o un concejal se acercó”. Asimismo, lamentó que Litoral Gas no le haya dado tiempo a los vecinos para la realización de las tareas necesarias. “En lugar de darnos el tiempo que corresponde, entraron a cortar. Afortunadamente no habíamos dicho que se sentía olor a gas o que había una pérdida porque sino las 1.400 viviendas quedaban sin servicio automáticamente el 27 de agosto”, recordó y siguió: “Nosotros pedimos sólo una verificación, pero Litoral Gas constató las pérdidas y empezó a cortar. En lugar de dar a la gente un tiempo prudencial cortó todo. Nosotros no pedíamos eso”.
En ese sentido, dijo que los vecinos entendieron la situación y trataron de adaptarse a la realidad que les tocó vivir. En las torres se deben cambiar los reguladores y, además, cada vecino debe realizar la verificación de su vivienda. Al respecto aclaró que la empresa habilita el gas si en la torre se ha colocado un nuevo regulador y luego da un tiempo prudencial al vecino para que haga los otros arreglos y así dejar todo arreglado.













