La red social Facebook, y sus bondades en el mundo on line, permitió la imposición de un nuevo sistema de compra-venta de productos, donde los microemprendedores se encargan del proceso de producción y marketing; y los compradores eligen los productos a través de las fotos, y pelean precios con mensajes en el muro. Así, el espacio se transformó en una importante “vidriera virtual” donde los navegantes pueden encontrar indumentaria, accesorios, cosméticos y muebles; como así también productos comestibles, con la oferta de cosas dulces como novedad.
Pasteleras en acción
Un ejemplo de esta iniciativa es Kahlúa Pastelería Artesanal, un emprendimiento que, con pocos meses de trabajo, ya consiguió tener más de 460 amigos o seguidores en la red social. Encarado por Luciana Dipatto y María Virginia Egger ofrece tortas, muffins, tartas, budines, roscas, alfajores y todo lo que se relaciona con la mini-pastelería, la última novedad del mercado.
“Comenzamos cuando volví de unas vacaciones en donde me puse a pensar qué podía hacer de distinto. Como esto de la cocina y la pastelería me gustaban fui por ese lado, y no me equivoqué”, comenzó a relatar, en diálogo con Ser UN@, Luciana Dipatto y agregó: “Enseguida pensé en sumar a María Virginia, que también quería hacer algo y estaba por empezar a estudiar en un instituto de gastronomía local”.
Con algo de dinero ahorrado, entusiasmo y muchas energías, las chicas comenzaron a elaborar productos. Pero con eso sólo no bastaba, había que poner la propuesta a la venta y por eso pensaron en la red social. Buscaron un nombre, se hicieron un logo y comenzaron a ofrecer. “La iniciativa después se extendió a los comercios y bares, donde también ofrecemos nuestras delicias”, dijo María Virginia y Luciana agregó: “También nos animamos a nuevas propuestas, por ejemplo, para Pascuas buscamos la receta de las roscas hicimos unas; les sacamos fotos y las pusimos en la red (Facebook) con el precio y la propuesta de encargue. Tuvimos una repercusión buenísima, que nos sorprendió bastante”.
Propuestas
En la actualidad, la venta por catálogo ya no es lo que era; ahora con hacer un clic en un link se accede a una compra inmediata. Lo veo y lo quiero ya, así funciona con las y los compradores de internet, que manejan este novedoso sistema a la perfección.
Dicha acción es puesta en circulación de la mano de los microemprendedores, muchos de los cuales son mujeres, que con empuje y constancia, intentan ganarse un lugar en el mercado. Imponer un producto requiere de mucha organización: por un lado, para buscar precios y encontrar las mejores ofertas que posibiliten la compra de insumos para elaborar la mercadería; por otro, hay que salir a ofrecer el producto final, a los negocios o mediante fotos en la red social, y hacer un balance del costo que tendrán para la venta; y, por último, es esencial establecer una metodología de trabajo que permita manejar bien los tiempos de entrega.
Kahlúa ya tuvo situaciones que le demostraron que era «fundamental» estar organizadas. Por ejemplo, cuando una de ellas se enfermó y la otra debió hacerse cargo de la elaboración y entrega por sí sola. “Fue un desafío, pero nos sirvió. Son las cosas que te marcan para crecer”, dijeron las amigas, de 37 años.
Intercambio
Para Kahlúa el «feedback» que tienen con los clientes es lo fundamental. En ese contexto, las chicas explicaron que recibieron algunas propuestas que nunca habían hecho, a las que le hicieron frente y consiguieron excelentes resultados con éxito.
Al respecto, las jóvenes emprendedoras afirmaron que, si bien tienen en cuenta las recetas típicas que aparecen en los libros de cocina y que María Virginia aprende en sus clases en el instituto de gastronomía, también tienen recetas propias. “A muchas les cambiamos algún ingrediente o le agregamos otro, y entonces logramos un producto que es netamente nuestro”, aseguraron las microemprendedoras.
Asimismo, afirmaron que la especialidad de la casa es el lemon pie y la torta rogel, aunque no descartaron a su exquisito pastel de naranja y chocolate. “También nos encargan mucho los muffins, que se decoran para ser entregados en las fiestas como souvenir”, dijo una de las mujeres y la otra agregó: “Otro de los productos muy pedidos son las tortas en miniatura, que sirven, sobre todo, para armar las mesas dulces”.
Extensión
Kahlúa Pastelería Artesanal elabora sus productos los miércoles, jueves, viernes y sábados, por la tarde. “También hemos extendido la jornada para hacer alguna entrega, por ejemplo”, dijo una de las chicas y aclaró: “Si no tengo que dormir para terminar un trabajo, lo hago”.
En ese sentido, siempre con empuje y compromiso, las mujeres explicaron que están trabajando para extender su iniciativa. “Un sueño es tener una casa de té, donde se sirvan todo tipo de tortas”, comentó una de las chicas y dejo en claro, así, que el emprendimiento tiene muchas metas y un gran futuro por delante.
Para conocer un poco más Kalhúa Pastelería Artesanal, los interesados pueden visitar su espacio en la red social Facebook. También pueden enviar un correo a: kahlú[email protected] o llamar a los teléfonos: 0342-4531436, 154068136 y 456141316.













