Los vecinos del barrio Juan de Garay están preocupados por la seguridad, un derecho que escasea en las cuadras que forman la jurisdicción del barrio y que “cada día, se convierte en un anhelo más lejano”, indicaron los vecinos durante el encuentro.
“Queremos volver a vivir en paz”
El reclamo no es una novedad y comienza a ser una problemática medular en los distintos puntos de la ciudad. “No nos sentimos ajenos a lo que pasa en el resto de Santa Fe, pero no podemos vivir tranquilos. Perdimos la paz, al punto de que mandar a los chicos a la escuela o salir a hacer un mandado se ha convertido en una acción de riesgo”, subrayaron, preocupados.
“Los vecinos nos pidieron que organizáramos esta reunión para determinar algún camino de acción para poder volver a vivir en paz. Dentro del parque hay un destacamento policial, sin embargo, no se ven policías. Vivimos con miedo, acorralados. Las cosas que hacíamos todos los días, que solían ser cotidianas hoy nos provocan temor. Son acciones que ahora significan un riesgo de vida, no podemos seguir así. Las denuncias las hacemos siempre, tratamos de juntarnos para decir basta y también para pedir protección. Nos habían prometido que iban a venir autoridades de la policía, pero ninguno se hizo presente”, indicó Yolanda Forgioni, presidenta de la vecinal Parque Juan de Garay.
Los casos más violentos
En los últimos días, el barrio fue escenario de casos de violencia muy graves. “Estamos viendo cómo día a día recrudecen los hechos de violencia contra los vecinos. Pero sobre todo, hay un alarmante aumento de la brutalidad de los ataques a las víctimas más vulnerables. No son los hombres quienes sufren los asaltos más graves: son las mujeres y los niños”, alertó Forgioni, sobre el populoso barrio Roma, donde a mediados de este mes, dos mujeres, de 84 y 61 años fueron golpeadas con un fierro y con golpes de puño por un delincuente que ingresó a su casa.
Pero además, el martes, falleció en la unidad de terapia intensiva del hospital José María Cullen, Mario Jesús Ledesma, el hombre de 31 años que el miércoles de la semana pasada fue baleado en la zona de Hipólito Yrigoyen al 3.700.
Según la reconstrucción del caso, Ledesma salió de su casa en moto y a los pocos metros de transitar fue impactado con un disparo de arma de fuego en la parte trasera de la cabeza. El joven quedó tendido en la mitad de la calle, muy mal herido. Fueron los vecinos quienes llamaron a la central policial 911, y minutos después llegaron al lugar policías de la comisaría 4ª y del Comando Radioeléctrico,
Los médicos recibieron al herido en el shockroom y constataron que tenía un disparo que lo impactó en la nuca sin orificio de salida; por la gravedad del cuadro fue trasladado a la unidad de terapia intensiva de ese nosocomio público adonde falleció el martes.
“No son casos puntuales”
Sólo respecto de los últimos días, Yolanda enumera varios episodios: “Hace dos fines de semana, le quisieron robar la bicicleta a un chico de 14 años, y para sacársela le tiraron una puñalada. También una mujer quedó muy lastimada cuando le quisieron arrancar la cartera, cuando bajaba del colectivo de la línea 14 y la tiraron al suelo. Y también hubo, en los últimos días, dos intentos de violación a enfermeras del hospital Italiano, en la esquina de Obispo Gelabert y bulevar Zavalla”, contó la vecinalista.
Y agregó: “Lo que sucede es que después de alguno de estos hechos, la policía patrulla una o dos veces y luego dejan de pasar. Es una respuesta espasmódica. Sin embargo, siguen los ataques, el lunes a la noche entraron a una casa y se llevaron mercadería. La delincuencia no baja. La muerte del chico del barrio nos dejó a todos muy sensibilizados, no se puede salir a hacer compras, no se puede caminar tranquilo por la calle. A los chicos les roban las mochilas y las zapatillas. La policía nos dice que han intensificado las rondas de patrullaje y es cierto, porque nosotros lo vemos más que antes. Pero no alcanza. Y lo que está pasando, en particular, con los estudiantes es que los asaltan en los horarios de entrada y salida del colegio. Además de que hay veces que los delincuentes ingresan a las escuelas, o que abren los autos de los profesores. Hay que focalizar en los chicos la protección”, finalizó.
















