Santa Fe se posicionó como la ciudad argentina con menor expansión de su mancha urbana en el período 2018-2024, según un informe de la Fundación Tejido Urbano. En esos seis años, el área urbanizada del Gran Santa Fe creció apenas 2,1 kilómetros cuadrados, a un ritmo de 0,30% anual, mientras que el promedio nacional trepó al 0,87% por año.
Santa Fe creció hacia adentro: es la ciudad argentina con menor expansión de su "mancha urbana"
Entre 2018 y 2024, el aglomerado santafesino creció apenas 0,30% anual en superficie urbanizada, frente al 0,87% del promedio nacional. La construcción en altura, la normativa de ordenamiento y el bajo dinamismo de barrios cerrados y populares explican el fenómeno
Santa Fe creció hacia adentro: es la ciudad argentina con menor expansión de su "mancha urbana"
El contraste resulta más llamativo al observar la dinámica demográfica: la población del aglomerado creció al 0,64% anual, un ritmo que prácticamente duplicó al de la expansión territorial. Como resultado, la densidad urbana aumentó de 44,2 a 45,1 habitantes por hectárea.
Más pisos, no más territorio
El principal factor que explica la baja expansión es el crecimiento en altura en el núcleo central de la capital. Según el informe, el 75% de la construcción formal en la ciudad estuvo destinada a edificios de vivienda, concentrada en el área central. Entre 2010 y 2024, el municipio registró un promedio de 150.670 metros cuadrados permisados por año.
Este modelo de desarrollo está respaldado por la normativa vigente. El Reglamento de Ordenamiento Urbano (Ordenanza 11.748) amplió la edificabilidad por parcela y estableció la captación del 50% de la plusvalía generada por cambios de norma, orientando esos recursos hacia un fondo de obras municipales. La planificación oficial apunta explícitamente a una "ciudad compacta, mixta y humana".
Barrios cerrados y populares con impacto acotado
Dos factores que habitualmente impulsan la expansión urbana en otras ciudades argentinas tuvieron en Santa Fe un efecto limitado. Los barrios cerrados, concentrados en el corredor Santo Tomé-autopista Rosario-Santa Fe, tienen entre 10 y 20 años de antigüedad y su crecimiento en el período analizado fue mínimo. Actualmente ocupan 512 hectáreas, aunque el informe advierte sobre la existencia de 183 hectáreas adicionales trazadas para futuras urbanizaciones.
En tanto, los 93 barrios populares registrados en el ReNaBaP, que albergan a 21.104 familias en unas 673 hectáreas, crecieron un 15% entre 2016 y 2025 (1,7% anual), un ritmo sustancialmente menor al que se registra en otras ciudades del país.
Un aglomerado de siete localidades con dinámicas diversas
El análisis de Tejido Urbano abarca el aglomerado completo, que comprende las localidades de Santa Fe, Recreo, Ángel Gallardo, San José del Rincón, Arroyo Leyes, Santo Tomé y Sauce Viejo. Dentro de ese conjunto, la dinámica no es uniforme: Sauce Viejo creció un 78% en población entre 2010 y 2022, Arroyo Leyes un 60% y San José del Rincón un 38%, mientras que la ciudad capital apenas aumentó un 4%.
El informe también destaca el rol activo del sector público: los gobiernos locales del aglomerado cuentan con ordenanzas de ordenamiento territorial, instrumentos de captación de plusvalías y una institucionalidad supramunicipal que facilita la coordinación entre municipios.
















