El doble apellido nunca fue una tradición que identifique a la ciudad de Santa Fe, la mayoría de los bebés se identifica por su ascendencia paterna, a excepción de los casos de madres solteras. A diferencia de otras grandes urbes del país, en las cuales la lucha por la igualdad de género alcanzó a los libros del Registro Civil, la capital provincial se sostiene inmutable ante esa tendencia.
Sólo uno de cada 10 bebés es anotado con doble apellido
En 2008, un proyecto de ley impulsado por el Gobierno Nacional pretendía modificar la ley del nombre Nº 18.248, vigente desde 1969, con la intención de actualizar diversos aspectos. Se partía del concepto de que el nombre, al individualizar a una persona, la inviste de un atributo sustancial para actuar como sujeto de derechos. En los últimos meses, también esta idea volvió a ser parte del debate, al incorporarse en el anteproyecto de reforma del Código Civil argentino.
A partir de la discusión que abrió el Ejecutivo nacional, en los últimos cuatro años se observó en las grandes ciudades del país, un cambio en este sentido. El apellido compuesto superó en numerosas urbes a la costumbre paternalista, como un aspecto más para poner en pie de igualdad los derechos y obligaciones de mujeres y de hombres.
Sin embargo, en la ciudad de Santa Fe la tendencia es conservadora. Tomando como ejemplo el bimestre junio-julio, en la capital provincial se registraron 1.838 nacimientos, de los cuales sólo 178 bebés fueron anotados con doble apellido.
Si se toman en cuenta las oficinas ubicadas en los hospitales Cullen e Iturraspe, en el primero de ellos se produjeron (entre junio y julio) 379 nacimientos, de los cuales sólo 12 contaron con apellido compuesto; mientras que en el segundo nacieron en ese lapso 600 bebés, y 18 fueron inscriptos de esa manera.
Tomando como referencia cada sector de la ciudad, la Segunda Sección del Registro Civil–corresponde desde Suipacha vereda norte hasta Salvador del Carril vereda sur– fue la que en este bimestre generó la mayor cantidad de anotados con doble apellido. En esa zona, sobre 246 bebés registrados 45 responsables optaron por doble apellido.
En la Sección Primera, desde Suipacha vereda sur hasta el sur de la ciudad, fueron 32 de 237; mientras que en la Tercera, desde Salvador del Carril vereda norte hasta Castelli vereda sur y desde Vera Peñaloza hasta el este, se registraron de esa manera 32 de 204.
En la Cuarta Sección, desde Castelli vereda norte para el norte y desde Vera Peñaloza hasta el oeste de la ciudad, fueron 25 de 124; y por último, en la Quinta (que funciona en el Hospital Psiquiátrico; 7 de 68.
En el sur provincial
En la ciudad de Rosario, tres de cada diez bebés inscriptos en el Registro Civil son anotados con el doble apellido y nueve personas por mes se acercan hasta estas dependencias para agregar el apellido de su madre en su documento de identidad.
La tendencia es fuerte también en la ciudad de Rafaela, en la cual históricamente es tradición anotar a los chicos con doble apellido, brindando una ilusión de mayor alcurnia social.
En otras provincias, como Mendoza por ejemplo, ocho de cada diez bebés son anotados con doble apellido: el del padre y el de la madre. Esta estadística oficial refleja una tendencia que crece desde hace un año y medio, según datos oficiales.
Existen varias versiones de esta tendencia que muestra que cada día se inscriben más bebés con doble apellido, el del papá y el de la mamá, que respondería a varias causas. Una de ellas tiene que ver con establecer lazos más estrechos de la familia con la madre. Otra es que, como cada vez las parejas se casan menos, que su hijo lleve los dos apellidos constituye de alguna manera un vínculo legal.
Para la socióloga Graciela Cousinet, el doble apellido se colocaba antes “como una cuestión de prestigio social, en una época donde la gente de la aristocracia, de la élite, utilizaba esta forma de identificar a las personas para marcar a las dos familias a las que pertenecía el niño. Esto les aportaba prestigio a las familias que habían intervenido en la filiación de la personas”.
Ahora, “el significado es distinto, y colocar el doble apellido demuestra que la madre recupera su papel en la gestación de ese hijo. Es una reivindicación del género femenino en el mundo actual. Las mujeres quieren darles su apellido a los hijos”, sintetizó Cousinet.
Cambios previstos
De aprobarse el anteproyecto de reforma del Código Civil presentado a nivel nacional, una persona nacida de un matrimonio llevará el apellido de alguno de los integrantes de esa pareja. La decisión de cuál será corresponderá a los cónyuges. Si no fuese posible llegar a un acuerdo, “se determina por sorteo realizado en el Registro del Estado Civil y Capacidad de las Personas”. Es opcional agregar el segundo apellido y pasado el tiempo, una vez que el interesado demuestre “edad y madurez” suficientes, “se puede agregar el apellido” que había quedado excluido inicialmente.
El anteproyecto dice, además, que todos los hijos de un mismo matrimonio deben llevar el mismo apellido que el primogénito; lo que evita que haya diferencias de apellidos incluso entre hermanos de padre y madre, como pasa en países como Brasil. Por otra parte, “el hijo extramatrimonial con un solo vínculo filial” llevará el apellido “de ese progenitor”. Se trata de medidas igualadoras de los hijos y evitan las confusiones para los niños, coincidieron expertas consultadas.















