Pasadas las 14.30 Alejandro Stor realizaba su recorrido habitual como chofer de la Línea 1 del transporte urbano de pasajeros de la ciudad circulando por Facundo Zuviría. Pero al llegar a la intersección con calle Pedro Zenteno, la reacción del hombre previno un choque que pudo ser una tragedia tras la mala maniobra de un auto.
Un colectivero previno un choque y asistió a los pasajeros golpeados
En diálogo con Diario UNO, Stor afirmó que se le cruzó de golpe una camioneta comandada por una mujer, que de golpe se cerró en la bocacalle y pretendía doblar. Tras la fuerte frenada del colectivero, que previno el siniestro, algunos pasajeros que iban parados se fueron hacia delante y cayeron al piso del transporte.
Tras lo ocurrido el chofer llamó repetidas veces al 107, pero al no poder comunicarse “apreté el botón de pánico para que venga algún patrullero a asistirnos y para ver si iban a llevar a los que se habían golpeado. Pero como ninguno tenía heridas de gravedad se me ocurrió llevarlos yo”, contaba.
Por precaución, Alejandro le pidió a los pasajeros que habían salido ilesos que desciendan del vehículo y llevó al Hospital Cullen en el mismo colectivo, a un par de personas que se habían golpeado al caer. “Por suerte no ocurrió nada de gravedad. Algunos se golpearon pero ninguno con mayores problemas. Una chica estaba con su bebé y se llevó un gran susto, así que a ella también la traje al hospital donde le dieron unos calmantes y se fue a la casa”.
“Ahora estoy en el Cullen esperando que revisen a una señora adulta que no venía bien agarrada, se cayó sentada y se golpeó la cadera. Así que por precaución le están haciendo placas. Espero que esté bien y estoy acá aguardando para poder llevarla luego hasta su casa”.
En cuanto a la mala maniobra de la camioneta que se le cruzó del carril izquierdo para doblar a la derecha en una esquina encerrando al colectivo, Stor afirmó que era una Kangoo color marrón claro y que la señora que conducía “se asustó y se agarraba la cabeza, pero luego arrancó y se fue. Nunca volvió a ver qué había pasado o si estábamos bien. No logré mirar la patente porque en ese momento estaba más preocupado por los pasajeros”, finalizó Stor. Por suerte, fue solo un susto.














