Un insólito conflicto vecinal se desató en un barrio de la ciudad de Santa Fe a partir de la presencia de un gallo suelto que desde hace unos cinco meses deambula por la zona y canta a cualquier hora del día, incluso durante la madrugada. La situación, que comenzó de manera casi anecdótica, terminó generando tensiones entre vecinos e incluso una intervención policial el pasado fin de semana.
Vecinos enfrentados por "Cocó", un gallo que canta a cualquier hora en barrio Ciudadela
La presencia de un gallo que no logran atrapar generó tensión, discusiones y llamados a la policía por disparos de aire comprimido el fin de semana
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Cocó, el gallo que despierta amor y "odio" entre los vecinos de barrio Ciudadela
Según relataron vecinos del barrio, todo comenzó cuando un día apareció una gallina, que permaneció apenas dos días en el lugar. Luego fue retirada, pero el gallo quedó solo y desde entonces se convirtió en una especie de “mascota del barrio”. Algunos residentes comenzaron a alimentarlo y cuidarlo, mientras que otros manifestaron su malestar por los ruidos, especialmente durante la noche.
“Hace unos cinco meses que está dando vueltas. A veces canta a las dos de la mañana y hay gente grande, enferma, que no puede descansar”, explicó una vecina en diálogo con medios locales. La mujer aclaró que entiende ambas posturas: “Hay vecinos que se encariñaron y otros que están cansados. Lo ideal sería buscar una solución que conforme a todos”.
El problema se agravó cuando trascendió un video en el que se ve a un vecino intentando ahuyentar o agredir al animal, con una pistola de aire comprimido. El hecho, que sucedió el fin de semana en la zona de San Lorenzo y Quintana, generó repudio en parte del barrio y abrió el debate sobre el trato hacia los animales y los límites del hartazgo vecinal.
“No justifico lo que hizo, me parece que está mal y además es peligroso. Si pasaba alguien podía salir lastimado”, señaló otra vecina. Sin embargo, también admitió que el hombre “debe estar cansado” y que habría que escuchar su versión.
Cabe destacar que varios intentos por capturar al gallo fracasaron, ya que el animal es muy arisco y suele subirse a árboles altos, lo que representa un riesgo para quien intente atraparlo. Incluso, en una oportunidad, se dio aviso a la policía, pero no se logró retirarlo del lugar.
Mientras tanto, algunos vecinos propusieron que una familia se haga cargo del gallo y lo traslade a un espacio adecuado, evitando así mayores conflictos. “Uno se encariña, ya nos acostumbramos. En vez de un perro, es un gallo”, comentó con humor una vecina.
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