Mariano Ruíz Claussen
Vinculan la ingesta de grasas a cánceres de colon y uterinos
Diario UNO Santa Fe
Según la doctora Gabriela Sosa, médica generalista y de familia y directora del programa provincial de Enfermedades no Transmisibles, “hay líneas de investigación e hipótesis muy fuertes que vinculan el cáncer de estómago, colon y recto, con una dieta rica en grasas y baja en fibra”, propio de Occidente.
En diálogo con Diario UNO, hizo mención al caso de Japón, que históricamente tenía índices muy bajos de muertes por estos tumores, aunque al comenzar a adoptar costumbres alimentarias propias de este hemisferio, los casos aumentaron notablemente.
Por su parte, la doctora Virginia Marina, oncóloga y docente de la especialidad en la Facultad de Ciencias Médicas de la UNL, coincidió con Sosa, aunque enfatizó que aún son más fuertes los estudios y las hipótesis que relacionan el consumo de grasa animal con el cáncer de endometrio (membrana mucosa que tapiza la cavidad del útero) en la mujer, y agregó la ingesta de conservantes como factor interviniente.
Los tumores de colon y recto son más frecuentes en el hombre, por eso la publicidad y acceso a la información, sumado al avance en los métodos de pesquisa (estudio, detección), cada vez más precoces y eficientes, incrementan el abordaje de los casos y las posibilidades de curación, tomados a tiempo.
Por otra parte, en los tumores de endometrio, la vinculación estaría aún más fuertemente estudiada, reiteró Virginia Marina, aunque enfatizó que aún falta profundizar en los estudios.
Sosa recordó luego que en Argentina el cáncer, en general, es la segunda causa de muerte (la primera es la cardiovascular). Consultada sobre si existe o no un incremento de los casos, aseguró que se carece de investigaciones que puedan probarlo, y reiteró que el acceso al diagnóstico y tratamiento tempranos ampliaron y mejoraron; y, afortunadamente, aumentaron los niveles de curación o sobrevida. Profundizando, explicó que en las mujeres los tumores más frecuentes son los de mama, pulmón y cuello de útero, por lo que insistió en la necesidad de seguir generando y tomando conciencia de la consulta profesional periódica. Mientras, en el hombre, los más comunes son los de pulmón, próstata y colorectales, caso en que también repitió el mismo consejo.
Frutas, verduras y cereales
Una de las claves fundamentales para prevenir el desarrollo de los cánceres vinculados a la dieta es aumentar el consumo de fibra presente en frutas, verduras y cereales, reducir las grasas animales (básicamente de carne vacuna que, contrariamente a la de pescado de mar, no es beneficiosa) y los alimentos excesivamente cocidos o, más bien, quemados.
A ello se suma la recomendación de hacer actividad física periódica.
Sobre la enfermedad
Según el Instituto Nacional de Cáncer, este término designa a un amplio grupo de enfermedades que comienzan en las células, componentes básicos del organismo. Para entender por qué se produce esta patología es necesario referirse a lo que sucede cuando las células normales se hacen cancerosas.
El cuerpo está compuesto por muchos tipos de células. Normalmente, éstas crecen y se dividen para producir nuevas que son indispensables para mantener sano el organismo. Algunas veces este proceso ordenado se descontrola. Nuevas células se siguen formando cuando el cuerpo no las necesita y otras viejas no mueren cuando deberían morir, formando una masa de tejido que se denomina tumor. Es importante aclarar que los tumores pueden ser benignos o malignos y sólo estos últimos son cancerosos.
Los tumores benignos no son cancerosos ya que las células de este tipo de tumores no se diseminan a otras partes del cuerpo, crecen en el lugar, generalmente se pueden extirpar y en la mayoría de los casos no reaparecen. Los tumores malignos son cancerosos. Dado que sus células tienen anomalías se dividen sin control y sin orden, pueden invadir y destruir el tejido a su alrededor, entrar al torrente sanguíneo o al sistema linfático y diseminarse a otros órganos.















