Los espacios públicos son lugares de recreación y de esparcimiento para niños, jóvenes y adultos; imprescindibles para el encuentro de todos los santafesinos, así como una referencia para el intercambio, la vida colectiva y la identidad ciudadana. “En este sentido consideramos vital la puesta en funciones de la figura del placero", que fuera aprobada por ordenanza en el año 2004, pero que actualmente no se encuentra presente en nuestras plazas”, explicó Marcelo Ponce.
¿Vuelven los placeros?
Por Romina Elizalde
“La existencia de un placero daría a los vecinos una referencia en el cumplimiento de funciones de cuidado en cuanto a mantenimiento y seguridad de los espacios verdes, plazas y parques que existen en los distintos barrios y que pertenecen a la ciudad”, agregó el concejal autor de la iniciativa.
Dentro de una agenda de trabajo que promueve incentivar los hábitos de convivencia, tolerancia y construcción de ciudadanía y que tienen como escenario principal a los espacios que son de todos, el trabajo del concejal Ponce destaca la necesidad de enriquecer las prácticas urbanas y aumentar la participación de los ciudadanos y su interés para las cuestiones comunitarias.
Una ciudad con plazas, parques y espacios sujetos al vandalismo, la inseguridad, el abandono o apropiados por ciertos grupos aislados, no contribuyen al encuentro casual de los vecinos y a la posibilidad de que se vinculen apropiándose de los lugares e identificándose con ellos de manera sana y segura. “Esto nos lleva a considerar la importancia de la restitución del placero como cuidador de los espacios verdes de dominio municipal. Es cierto que en algunas plazas empezó a aplicarse la figura, pero esto es reciente y entendemos que el camino es generar un protocolo de implementación para que todos los espacios públicos, en particular los del norte, que no cuentan con la presencia de un placero”. destacó Ponce. “Además, hay que resaltar que si hay un cuidado constante del espacio y de los objetos, no habrá que hacer entonces gastos adicionales para refaccionar aquello que está en malas condiciones”.
A su vez, el proyecto prevé la conformación de un plantel de placeros, haciendo hincapié en que los mismos estén en contacto entre sí, de modo que puedan intercambiar sus experiencias cotidianas y hacer planteos de abordaje común. “Estas personas, además, deberán estar capacitadas para preservar el patrimonio natural y cultural de los espacios sumando a la seguridad de quienes concurran –detalló el concejal. Sobre todo por la variedad de cuestiones a tratar que se les asigna con su función, que va desde la limpieza y mantenimiento, hasta el control de las relaciones entre las personas en el espacio público”.
















