Lo menos doloroso para Unión en el estadio Único de San Nicolás fue la eliminación en la Copa Argentina, que si bien es uno de los grandes objetivos de los últimos años, ya que da la chance de jugar una Copa Libertadores de América y de lograr un título, lo concreto es que la cabeza tiene y debe estar en la Liga Profesional.
Unión, en un alarmante pozo futbolístico y anímico
Es que el paupérrimo arranque de temporada, que fue una continuidad de todo lo malo que se hizo en el final de la anterior, lo que genera una grave crisis deportiva, provocó que Unión esté hundido en el último lugar de la tabla de posiciones en la Liga Profesional, y con un flaco y preocupante promedio del descenso.
LEER MÁS: El dolor de Méndez por este "complejo momento" de Unión
Quedó claro que Unión falló groseramente a la hora de diagramar el proyecto futbolístico para el 2023, ya que arrancó con provocar la continuidad de un proceso futbolístico que estaba terminado en el cierre del año anterior, debido a los malos resultados y al desgaste evidente con el plantel y los hinchas, que concluyó luego con varias diferencias que no solo terminó con el ciclo del DT sino también con la salida de la secretaría técnica comandada por Roberto Battión.
El mercado de pases fue uno de los más calamitosos de los últimos tiempos, ya que se fueron varios jugadores de mucha jerarquía, más allá del opaco cierre del año, como Jonatan Álvez, Diego Polenta, Facundo Agüero, Mariano Peralta Bauer y antes Emanuel Britez, mientras que luego se vendió con ingresos nunca vistos en la tesorería del club, como las de Juan Ignacio Nardoni a Racing y Juan Carlos Portillo a Talleres.
Y los jugadores que llegaron para suplantarlos fueron de muy bajo calibre. Hasta aquí Oscar Piris, Luciano Aued, Yeison Gordillo y Thiago Vecino no mostraron absolutamente nada, y justamente eran ellos los encargados de conducir desde jerarquía y experiencia a un plantel plagado de juveniles, más otros con trayectoria como Sebastián Moyano, Claudio Corvalán y Franco Calderón, quienes están muy lejos de imitar sus mejores momentos en Unión.
Está claro que el problema de Unión es futbolístico como primera conclusión, ya que los jugadores que se creía que tenían jerarquía demostraron que no la tienen y que incluso pueden ser tranquilamente superados y sometidos por un equipo de la Primera Nacional, como lo hizo Almagro. La jerarquía cuesta dinero, y en el club hace mucho tiempo que la política es no invertirlo en la conformación de planteles competitivos.
Hay jugadores que en otros momentos fueron importantes, incluso en algunos no buenos, como Federico Vera, Franco Calderón, Lucas Esquivel, Enzo Roldán, Ezequiel Cañete y Mauro Luna Diale, pero entraron en un declive llamativo desde lo futbolístico, mientras que hay otros que fueron puro espejismo como Bryan Castrillón y Junior Marabel.
La jerarquía brilla por su ausencia en Unión en cuanto a los integrantes del plantel, ya que no hay un referente confiable en el fondo, no hay temperamento ni calidad en el mediocampo, y arriba nadie ni siquiera está cerca del gol. A todo esto se le agrega un gran, notorio y alarmante bajón anímico, ya que el equipo cada vez que recibe un golpe se le hace imposible poder levantarse.
LEER MÁS: Calderón, capitán y una polémica decisión en Unión
Se puede tomar como casos ilustrativos al gol que le anotó Colón en el Clásico Santafesino, donde a partir de ese momento un equipo que venía peor que Unión estuvo a punto de llevarse todo desde el 15 de Abril, cuestión que se repitió ante Belgrano, Argentinos y Arsenal, ya que ante cada golpe del rival se desmoronó desde lo anímico.
Y frente a Almagro se dio otro claro ejemplo, no solo de la falta de jerarquía para sobreponerse a un rival de la segunda división, sino también en los golpes que recibió en momentos cruciales. Unión no tuvo reacción para sobreponerse al gol de Almagro, y solo tuvo pequeños síntomas en el final del partido, mientras que en la definición por penales, tras fallar el que podría haberle dado la clasificación en los pies de Ezequiel Cañete, desperdició los otros dos.
Sin dudas que tendrá mucho que trabajar Sebastián Méndez en esta semana, desde lo futbolístico porque hasta aquí se vieron pocos progresos desde su llegada, más allá de lo que expresan algunos jugadores, y desde lo anímico para levantar a un plantel devastado. Lo mejor es que Unión recién volverá a jugar el próximo lunes, con lo cual tendrá cinco días para ambos objetivos.
















