La búsqueda de laterales izquierdos se convirtió en una dificultad recurrente para muchos equipos del fútbol argentino. José Alonso analizó esta problemática y explicó que la transformación táctica del juego modificó las características necesarias para desempeñarse en ese sector. El dirigente señaló que los futbolistas ya no cumplen únicamente funciones defensivas y deben asumir mayores responsabilidades ofensivas durante los partidos.
José Alonso analizó el dilema del lateral izquierdo: "Es una posición que cambió mucho"
José Alonso explicó por qué cada vez cuesta más encontrar laterales izquierdos y sostuvo que la evolución del juego modificó las exigencias del puesto.
Por Ovación
UNO Santa Fe | José Busiemi
Un puesto que cambió con el juego
En diálogo con Melani Rosas en UNO 106.3, el presidente de Colón se refirió a las dificultades que existen actualmente para formar y consolidar jugadores capaces de ocupar el lateral izquierdo, tanto en los planteles profesionales como en las divisiones inferiores y la Reserva.
Para el dirigente, la evolución de los sistemas tácticos provocó que varias posiciones tradicionales fueran modificando sus funciones. El delantero de área perdió protagonismo en determinados esquemas, mientras que los extremos adquirieron mayor importancia dentro de las estructuras ofensivas.
Algo similar ocurrió en la mitad de la cancha, donde el mediocampista central dejó de ser necesariamente una figura solitaria y comenzaron a aparecer formaciones con dos o incluso tres futbolistas ocupando ese sector.
En ese contexto, el lateral izquierdo también dejó de ser exclusivamente un defensor. Su participación en ataque pasó a ser cada vez más importante y se convirtió en una pieza necesaria para generar asociaciones por las bandas.
La exigencia de atacar sin descuidar la defensa
Alonso explicó que los laterales actuales deben interpretar constantemente cuándo avanzar y cómo combinarse con los extremos. Esa transformación elevó la exigencia técnica y táctica de una posición que antes estaba mucho más relacionada con la marca.
El problema aparece cuando el futbolista se proyecta y deja metros libres a sus espaldas. El equipo necesita mecanismos para cubrir esos espacios, mientras que el propio lateral debe tener la capacidad de regresar rápidamente y resolver situaciones defensivas.
Por eso, encontrar jugadores que puedan cumplir correctamente con ambas funciones no resulta sencillo. La formación de juveniles también debe adaptarse a estas nuevas demandas para preparar futbolistas capaces de atacar, asociarse y defender.
El análisis de Alonso excede así la realidad de un solo club y plantea una discusión que atraviesa al fútbol argentino: la necesidad de formar laterales izquierdos completos en un juego que cada vez les exige más.















