No caben dudas que el Colón de Pipo Gorosito fue de mayor a menor y que en el presente se está observando su peor versión. El equipo fue perdiendo identidad, se fue descomponiendo en su funcionamiento y en consecuencia carece de juego colectivo. Perdió frescura e intensidad, mostrándose muy previsible.
El DT y los jugadores de Colón asisten a una etapa de involución
En los últimos partidos, Colón bajó su rendimiento y en ello tienen responsablidad los jugadores pero también su técnico.
La primera sentencia podría decir que Colón no tiene un buen plantel y que le falta recambio. Y es una verdad a medias, porque es cierto que perdió jerarquía en relación a lo que tenía. Pero también, tiene mejor plantel que muchos de los 28 equipos que juegan en Primera División, de los cuales varios están por encima del Rojinegro.
Habrá que decir que Colón pudo jugar bien con estos mismos futbolistas, por lo cual no parece sensato que cuando los resultados no se dan, de lo primero que se hable es de un plantel mal armado. Y cuando el Sabalero encadenó buenos resultados y estuvo invicto 10 partidos (nueve de ellos con Pipo) se destacaba el trabajo de Néstor Gorosito.
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Y la realidad indica que Pipo tuvo aciertos y errores, en los triunfos, en los empates y en las derrotas. Fue importante para levantar al equipo y mejorar su rendimiento, pero en los últimos partidos, no logró revertir la tendencia en baja que viene evidenciando Colón.
El Sabalero perdió sorpresa y se estancó. Buena parte de eso tiene que ver con la baja del nivel de varios futbolistas, pero también hay que hacer foco en el trabajo del cuerpo técnico. Esa reacción que mostró Colón con la llegada de Gorosito se fue apagando y el equipo retrocedió varios pasos.
Lo más preocupante es que ante rivales limitados no pudo marcar diferencias, como por ejemplo en los partidos ante Instituto y Barracas Central, sumando apenas un punto sobre seis. Mientras que ante Banfield ganó, pero no jugó bien y contra Defensa y Justicia fue superado de manera muy nítida.
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Será tarea del DT darle una vuelta de tuerca al equipo y volver a las fuentes. Si mantiene este nivel, ante rivales más calificados, lo pagará caro. Es verdad que este plantel tiene carencias importantes, pero justamente el trabajo de un DT es potenciar a los futbolistas.
Gorosito lo logró de arranque, pero ahora todos entraron en una meseta, incluido el entrenador. Antes la solución llegaba desde el banco y ahora eso no sucede. Y encima Pipo se viene equivocando con las variantes. Se podrá decir que no tiene mucho para probar, pero por ejemplo en este último partido, apenas realizó tres variantes.
Y ninguna de las tres fue auspiciosa, los cambios terminaron perjudicando al equipo. Cuesta encontrar alguna modificación que haya resuelto un partido en favor de Colón, la única excepción que confirma la regla, fue el ingreso de Andrew Teuten en la Bombonera, cuando el uruguayo marcó el gol para la victoria por 2-1 ante Boca.
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Pero en la mayoría de los casos, los cambios hechos por Gorosito durante los partidos, no mejoraron al equipo y muchas veces lo terminaron empeorando, como por ejemplo ante Barracas Central. Lo mismo ocurrió contra Instituto, en donde terminó mandando a la cancha a Lucas Acevedo, responsable del gol que anotó Instituto.
Los números de Gorosito al frente de Colón marcan que obtuvo tres victorias, ocho empates y dos derrotas. Cosechó 17 puntos sobre 39, con una efectividad del 43,5%. Una campaña discreta en cuanto a los resultados, que aún no le permiten escalar demasiado en la tabla de posiciones, ubicándose en la 20ª posición con 18 unidades.
Es cierto que mejoró lo de Marcelo Saralegui, aunque habrá que decir que la vara estaba por el piso. Nadie puede discutir la trayectoria y el conocimiento de Gorosito, pero con tres meses de trabajo, le caben las generales de la ley, que marcan esta involución de Colón, que se plasma en los futbolistas y también en el entrenador.













