El avance del sarampión en Estados Unidos alcanzó niveles críticos. Tras registrar un acelerado aumento de contagios y la muerte de al menos ocho personas en los últimos dos años, la situación obligó a las autoridades a tomar medidas extremas.
Alarma en Estados Unidos por el avance del sarampión: casi 3.900 contagios y muertes confirmadas
La caída en la vacunación provocó un aumento de contagios de sarampión en varios estados. La gobernadora de Nueva York declaró emergencia por desastre sanitario
Frente a este escenario, la gobernadora del estado de Nueva York, Kathy Hochul, declaró la emergencia por desastre sanitario, mientras que el vecino estado de Pensilvania superó los 1.000 casos en lo que representa su mayor brote en más de tres décadas.
En lo que va de 2026, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) contabilizan cerca de 3.900 contagios a nivel nacional, la cifra anual más alta registrada desde 1991.
Nueva York agiliza las medidas de vacunación
El estado de Nueva York pasó de contabilizar 57 casos a mediados de septiembre a registrar 108 contagios confirmados a inicios de octubre. Si bien la mayoría se detectó en zonas rurales distribuidas en 18 condados, las autoridades temen una rápida expansión hacia áreas más pobladas.
La declaración de emergencia emitida por el gobierno neoyorquino busca eliminar barreras operativas para frenar la transmisión:
- Ampliación de personal autorizado: habilita a paramédicos, parteras, farmacéuticos y personal de emergencias para administrar la vacuna triple viral (MMR).
- Mayor capacidad diagnóstica: permite que el personal de enfermería ordene pruebas de laboratorio ante casos sospechosos sin necesidad de una consulta médica previa.
- Registro rápido: obliga a volcar las aplicaciones de vacunas en las bases públicas en un plazo máximo de 72 horas para mejorar el seguimiento de las comunidades.
"Nadie debería enfermar gravemente ni morir a causa de una enfermedad prevenible mediante vacunación", remarcó Hochul al anunciar la orden ejecutiva que regirá en principio durante un mes.
Pensilvania, el epicentro del brote estatal
La situación más compleja se vive en Pensilvania, donde las autoridades de Salud notificaron 1.004 contagios, 198 hospitalizaciones y cinco muertes desde que se inició la cadena de transmisión en abril, al oeste de Filadelfia. Los informes oficiales señalan que casi la totalidad de los pacientes hospitalizados o fallecidos correspondían a personas no vacunadas.
El impacto de la enfermedad no se limita a este estado: focos similares se detectaron en jurisdicciones como Carolina del Sur (con cerca de 1.000 contagios), Ohio, Texas y Utah.
La baja en la cobertura de vacunación, el detonante
Estados Unidos había logrado declarar la eliminación de la transmisión endémica del sarampión en el año 2000 gracias a coberturas de vacunación superiores al 95%. Sin embargo, en los últimos años, la tasa cayó por debajo de ese umbral de seguridad necesario para sostener la inmunidad colectiva.
Especialistas de la salud atribuyen este retroceso a la desinformación sobre la seguridad de las vacunas, al incremento de exenciones escolares y a las dificultades de acceso a la salud en zonas alejadas. Asimismo, varios de los condados más afectados coinciden con comunidades donde las tasas históricas de inmunización son considerablemente bajas.
Ante esta crisis epidemiológica, los organismos internacionales de salud evaluarán antes de fin de año si Estados Unidos mantiene su estatus de país libre de transmisión endémica, un título que ya se encuentra bajo severa amenaza.
















