Los jefes de la droga en Sinaloa, oeste de México, llevaron su estilo de vida extravagante a límites insospechados. Más precisamente, hasta el más allá, ya que un grupo de ellos construyó bóvedas de varios pisos con salas de estar y aire acondicionado.
Jefes narcos de México construyeron tumbas con aire acondicionado
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Estiman que los narcos intentarán vender 3 millones de pastillas en la Costa comenzó hace una década y las bajas en ambos lados no se hicieron esperar, pero el estilo suntuoso de los capos del narcotráfico se distingue a lo lejos en el Cementerio Jardines de Humaya, en Culiacán, la capital de Sinaloa.
En vez de ser construcciones de piedra con imágenes piadosas o esculturas, en las narcobóvedas se pueden ver fotos de los jefes difuntos y por sus ventanas con vidrios blindados se observan pinturas del difunto y muebles como de una sala de estar.
El techo de la bóveda de un sicario del Cartel de Sinaloa -bastión de Joaquín "el Chapo" Guzmán- está marcado con una cruz que se ilumina de noche automáticamente. La mayoría de las bóvedas están equipadas con alarmas y se estima que su construcción puede haber costado unos 290 mil dólares.
"Es una expresión del poder del cual han sido ellos ostentosos y creo que también es una manifestación de su ánimo de eternidad, que eso es muy natural en cualquier ser humano", comenta Juan Carlos Ayala, profesor de filosofía de la Universidad Autónoma de Sinaloa y especialista en "narco-cultura".
"Es también una muestra para los que sobreviven que este hombre fue grande y queda a la posteridad", añade.
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