El Mundo

Los diputados suizos no tienen beneficios y ganan menos que un profesor

Tampoco cuentan con coches oficiales ni tienen beneficios de transporte

Lunes 25 de Marzo de 2019

En Suiza, una de las regiones más ricas del mundo, los diputados no gozan de beneficios y cobran un salario medio, similar al de un carnicero y menor al que cobra un profesor.

Tiene una tasa de desempleo del 5,3% y es uno de los modelos económicos a seguir. De hecho, en sus bancos se guardan billones de dólares y Ginebra, la capital de Suiza, es una de las más caras del mundo desde hace años.

Su sistema parlamentario también es digno de admirar. Sus legisladores organizan las sesiones hacia el final de la tarde, para no entorpecer sus tareas diurnas.

Los diputados no cuentan con coches oficiales ni tienen beneficios de transporte. Con excepción del presidente del Parlamento, quien tiene derecho a usar un vehículo oficial si tiene un evento oficial como condición de alcalde.

Al término de su mandato de cuatro años, no ganan una jubilación. Durante sus años como legisladores, no pueden contratar parientes y tienen un voucher para dos comidas al mes, cada una de ellas de 40 francos suizos (unos 40 dólares).

El diputado que más gana, cobra cerca de 4.100 francos mensuales. Es el caso del presidente del Parlamento que tenga asistencia perfecta a las sesiones. El cálculo de lo que ganan se hace por hora. "Si viene, recibe. Si no, no", dice Mettan, un diputado suizo.

El salario, para nosotros, puede parecer elevado pero comparado con la economía suiza y los valores que allí manejan, no lo es. De hecho, es inferior a la media de un fabricante de queso, menor que lo que gana un mecánico o una secretaria, un policía, un carpintero, una docente de nivel inicial. Es equivalente, al salario promedio que logra un carnicero.

Incluso, el resto de los diputados –los que no son el presidente– llegan a cobrar unos 30 mil francos suizos anuales. Apenas lo que gana un artista de circo o un ayudante de cocina.

Debido a lo bajo de los salarios, los diputados mantienen sus trabajos "originales" y no viven del Estado.

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