El Banco Central de la República Argentina informó hace algunas semanas que a partir de este 1º de enero de 2026 modificará el mecanismo de actualización de la banda de flotación cambiaria del dólar. Desde este jueves, los límites inferior y superior del dólar se ajustarán en la misma proporción que el último dato de inflación disponible, lo que - con los niveles actuales- implicará incrementos superiores al 1% mensual que rige hoy.
Empezó este jueves el nuevo esquema cambiario: el BCRA ajustará el dólar por inflación
Desde este 1º de enero de 2026, el Banco Central modificó la forma en que se actualizan las bandas de flotación: el precio del dólar ahora se ajusta según el último dato de inflación disponible
En un comunicado oficial, la autoridad monetaria también adelantó que pondrá en marcha un programa de acumulación de reservas internacionales mediante la compra de dólares en el mercado de cambios, con el objetivo de reforzar el stock de divisas durante 2026.
Cómo se actualizará la banda desde enero
Según precisó el Central, el piso y el techo de la banda cambiaria se moverán en línea con la inflación más reciente. En enero de 2026, por ejemplo, la actualización será del 2,5%, de acuerdo con el índice de noviembre de 2025.
El organismo no aclaró si el ajuste se realizará de una sola vez al inicio de cada mes o de manera progresiva, como ocurre en la actualidad con la actualización diaria que converge al 1% mensual.
El régimen de flotación entre bandas fue anunciado el 10 de abril de 2025 por el ministro de Economía Luis Caputo, en el marco del nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Hasta entonces, el tipo de cambio se actualizaba mediante un crawling peg del 1% mensual.
Con el nuevo esquema, el dólar flota libremente dentro de una zona delimitada por un piso y un techo. Si la cotización toca el límite inferior, el BCRA compra divisas para evitar una caída mayor; si alcanza el techo, vende dólares para contener la suba.
La evolución de las bandas y el dólar
En el esquema vigente hasta ahora, la banda se ajustaba de forma diaria para alcanzar un 1% mensual: el techo subía 1% y el piso bajaba en la misma proporción, con el objetivo de ensanchar la zona de no intervención. Como esa actualización quedó por debajo de la inflación reciente, el techo de la banda cayó en términos reales.
Con el nuevo criterio, en enero de 2026 las bandas deberían ubicarse en un piso de $ 893,37 y un techo de $ 1.564,77.
Tras el lanzamiento del esquema de flotación, el dólar mayorista subió cerca del 10% (de $ 1.078 a $ 1.182), pero se mantuvo en la zona inferior hasta julio de 2025. Luego, con mayor volatilidad y el desarme de las Letras Fiscales de Liquidez (LEFI), la cotización tocó el techo y obligó al BCRA a vender US$ 1.100 millones en tres días. En la previa de las elecciones legislativas de octubre, el Central volvió a intervenir, aunque con ventas más acotadas.
Un programa para sumar reservas en 2026
Junto con el cambio en la banda, el BCRA anunció un esquema de compras de divisas para acumular, si se cumplen determinadas condiciones, unos US$ 10 mil millones durante 2026. Las adquisiciones se realizarán a partir de la remonetización de la economía, es decir, cuando aumente la demanda de pesos.
La autoridad monetaria estimó que la base monetaria crecerá del 4,2% al 4,8% del PBI en 2026, impulsada por una mayor actividad económica, lo que abriría margen para comprar dólares en el mercado.
No obstante, aclaró que las compras dependerán de la oferta de la balanza de pagos, la evolución de la inflación y el nivel de actividad. Para evitar impactos bruscos en la cotización, el BCRA fijó un tope de compras equivalente al 5% del volumen diario operado en el mercado libre de cambios.
Además, el Central podrá realizar compras “en bloque”, fuera del mercado oficial, por ejemplo cuando empresas o provincias obtengan financiamiento en dólares y acuerden vender esas divisas directamente al Estado a un precio pactado.
Qué cambia a partir de 2026
Con la actualización por inflación, el nuevo esquema buscará evitar que el techo de la banda quede rezagado frente al aumento de precios y reducir la necesidad de intervenciones abruptas. Al mismo tiempo, el programa de compras apunta a recomponer reservas sin generar presiones excesivas sobre el tipo de cambio, en un año clave para la política económica y financiera.















