La CGT realizará mañana su cuarto paro general (24 horas) durante la gestión de Mauricio Macri en repudio a la situación económica y social que atraviesa el país, en medio de divisiones entre los sectores dialoguistas y los combativos, y que contará con la adhesión de las tres CTA, que arrancarán hoy con su protesta. Sendas convocatorias se proyectan en Rosario con fuerza y contundencia.
La CGT va mañana por el cuarto paro en la era Macri
Por Mauro Bacca
Al respecto, Carlos Acuña, triunviro de la CGT, aseguró ayer que "el paro será contundente porque la gente no da más". Y agregó: "El mensaje al gobierno es que escuche la voz del pueblo".
Si bien existen coincidencias entre todas las vertientes del sindicalismo en el rechazo a la gestión del gobierno nacional, en el marco de la recesión que vive la Argentina, las diferencias salen a la luz a la hora de definir el nivel de confrontación con la Casa Rosada.
Te puede interesar
Cómo será el paro nacional de 36 horas para Santa Fe
Casi como la interna que atraviesa al peronismo, el gremialismo también se divide entre opositores dialoguistas y duros, donde los primeros buscan seguir manteniendo canales de comunicación con el gobierno y los segundos apuestan a una escalada en el conflicto con el oficialismo mediante más protestas y huelgas.
En el bando de los moderados se ubican el triunvirato de la CGT (Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña) y los referentes de los grandes gremios, conocidos como los gordos (Armando Cavalieri, de Comercio, y Rodolfo Daer, de Alimentación) y los independientes (Gerardo Martínez, de Uocra; Andrés Rodríguez, de UPCN, y José Luis Lingeri, de Obras Sanitarias).
También siguen una posición similar el grupo de gremios del Masa (entre ellos Omar Viviani, de Peones de Taxis, y Sergio Sasia, de la Unión Ferroviaria) y los dirigentes que tomaron distancia de Hugo Moyano, como Julio Piumato (Judiciales), Jorge Sola (Seguros) y Abel Frutos (Panaderos).
En la vereda de enfrente se encuentran, con una posición más confrontativa hacia el macrismo, Hugo y Pablo Moyano (Camioneros), secundados por el bancario Sergio Palazzo y el titular del Smata, Ricardo Pignanelli. Los acompañan Pablo Biró (Pilotos), Ricardo Cirielli (Técnicos Aeronáuticos), Omar Plaini (Canillitas), Miguel Díaz (Udocba), Leandro Fabre (Apops) y Horacio Valdez (Vidrio).
Fuera de la CGT, mantienen también una posición dura los referentes de las tres CTA (Hugo Yasky, Pablo Micheli y Ricardo Peidro), al igual que los secretarios generales de los gremios que las integran, entre ellos Roberto Baradel (Suteba), Hugo Cachorro Godoy (ATE) y Roberto Pianelli (Metrodelegados).
Los pronunciamientos tanto de los moderados como de los combativos coinciden en el diagnóstico de rechazo a las políticas del gobierno, haciendo foco en la pérdida del poder adquisitivo, en la alta inflación y en el ajuste que ensaya Balcarce 50 para asegurarse el financiamiento del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Frente a eso, los moderados evitan profundizar el enfrentamiento y lo minimizan hablando de "matices" a la hora de calificar las diferencias.
Ese sector dialoguista ya explora la posibilidad de reunirse con representantes del gobierno tras el paro de mañana, luego del encuentro que se canceló la semana pasada con el ministro de Producción nacional, Dante Sica.
En cambio, los combativos ya anunciaron una nueva protesta para después de la huelga: marcharán a la Basílica de Luján el 20 de octubre próximo para pedir a la Virgen María "por los chicos que tienen hambre, por el trabajo y por los ancianos".
Otro punto de desencuentro entre ambos sectores es la cercanía política que los más confrontativos mantienen con Cristina Kirchner (Moyano se reconcilió hace poco con la expresidenta), cuestión que no es bien vista por los moderados, que prefieren avanzar en una renovación que enfrente al macrismo.















