La tasa de desocupación en Argentina registró un leve descenso, por lo menos, hasta el tercer trimestre del 2025. Según el último informe disponible de Mercado de Trabajo elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el desempleo se ubicó en 6,6% en dicho período, 0,3 puntos porcentuales por debajo del registro del mismo período de 2024. Y aunque el dato aislado podría considerarse como positivo, refleja un panorama en el que, en paralelo, se ha registrado un deterioro profundo en la calidad del empleo.
Ni asalariados ni monotributistas: el único empleo que crece en Argentina es el cuentapropismo informal
Aunque la tasa de desocupación se redujo levemente durante el tercer trimestre del año pasado, esto no se explicó porque hayan crecido los puestos de trabajo formales, sino porque se incrementó el número de personas que venden productos o prestan servicios a través de plataformas
Jose Busiemi
Según el Instituto Social para el Desarrollo Argentino (Idesa), esto se explica porque en lugar de haberse incrementado el trabajo asalariado registrado, lo que creció fue el cuentapropismo informal.
“El empleo asalariado registrado permanece estancado y la informalidad ya no se expande mediante el trabajo «en negro» dentro de empresas, sino a través de una masa creciente de personas que salen a generar ingresos por su cuenta, muchas veces sin siquiera estar inscriptas en el Monotributo”, indican desde el centro de estudios, y advierten que en la mayoría de los casos se trata “de ocupaciones de muy baja productividad, sin protección social y con ingresos inestables”.
Jorge Colina, economista y presidente de Idesa, asoció este fenómeno con el hecho de que la economía tampoco crece, lo que deriva en una matriz productiva conformada por “empresas que no aumentan su dotación de personal como asalariados registrados”.
“Desde el 2012 que los asalariados registrados del sector privado son 6,2 millones”, indicó Colina en diálogo con Punto Medio (Radio 2), y agregó que ese número se inscribe en un universo de 20 millones de ocupados.
Un informe de Idesa explica que "en la Argentina, la producción está estancada desde 2011 y las instituciones laborales están caracterizadas por desalentar las contrataciones", dos factores que “explican por qué las empresas no generan empleo asalariado registrado”.
Durante los años previos a 2025, el presidente de Idesa apuntó que lo que hubo fue un “aumento del cuentapropismo mediante el monotributo”, una tendencia que luego dio un viraje hacia la informalidad.
“En 2025 se observó que todo el aumento del cuentapropismo fue informal. O sea, no hubo inscriptos en el monotributo, lo que implica que son personas que trabajan y cobran en negro por sus servicios”, explicó en ese sentido.
Según Colina, esto se debe a que “la legislación laboral está tan cargada de malas interpretaciones, vacíos jurídicos y distorsiones que termina atacando a los empleadores, con lo cual ni siquiera se animan a dar empleo asalariado en negro”.
Por ello, ante la ausencia de alternativas “la gente se autoemplea y sale a hacer algo para sobrevivir”, sostuvo. También resaltó que los cuentapropistas están sujetos, en la mayoría de los casos, a condiciones laborales en las que la remuneración horaria es baja, por lo que terminan trabajando muchas horas: “El que vende, vende todo el día”.
La adopción masiva de plataformas de cadetería o movilidad también “facilitó mucho el cuentapropismo”, dado que ofrecen una vía para generar ingresos que carece de una relación formal entre los trabajadores que prestan el servicio a los usuarios y las empresas que administran las aplicaciones.
Al respecto, Colina señaló: “Lo que hay que entender es que la aplicación no es un empleador, es un facilitador entre una persona que necesita un servicio y otra que está dispuesta a prestarlo. Es una vía de intermediación”.
El incremento del cuentapropismo se ve reflejado también en las tarifas vigentes en aplicaciones como Uber, en donde los ingresos de quienes trabajan con la plataforma han mermado durante los últimos meses a raíz del incremento en la oferta de choferes registrados activos.
Esto llevó a que, por primera vez, los choferes de Uber en Rosario decidieran coordinar un “apagón” de la aplicación a modo de reclamo, para visibilizar que los viajes en la ciudad “se pagan cada vez peor”.
Para Colina, el “exceso de oferta de choferes” es lo que hace que la aplicación “esté pagando poco”, lo que se refleja en todas las plataformas.
“Por eso es muy importante hacer funcionar la economía para no seguir multiplicando los cuentapropistas, porque sino estos van a ganar cada vez menos”, señaló, poniendo el foco sobre una situación que se vuelve cada vez más notable.
Ausencia de las pymes en la reforma laboral
Al ser consultado sobre el proyecto de reforma laboral que el Gobierno tratará durante febrero en el Congreso, Colina manifestó que lo apoya “pero con la salvedad de que está pensada para las grandes empresas y en todo caso para las medianas, que son las que solo toman empleados formales porque tienen miedo a los juicios laborales”.
“Lo que hace la reforma laboral es aclarar muchas cosas de la Ley de Contrato de Trabajo para evitar esa conflictividad con la acción sindical, los trabajadores y los juicios”, dijo, y remarcó que esta iniciativa “lo que trata de hacer es que sea más seguro emplear”.
Sin embargo, como aspecto negativo, marcó que la reforma “no le da nada a la micropyme, al que tiene un trabajador en negro y no se anima a contratar porque es demasiado costoso”.
Este aspecto de la reforma es central porque “cuando uno ve la informalidad laboral entre los asalariados, el 80% están en las micropymes, por lo que si el proyecto no les da nada no va a mejorar la formalidad”, sostuvo Colina.
Y sentenció: “La reforma laboral del Gobierno va a dar seguridad jurídica para las relaciones laborales en las grandes y medianas empresas, pero a las micropymes no les está dando nada”.
El presidente de Idesa planteó que esto podría solucionarse con la incorporación de dos puntos: “Primero, establecer que las micropymes no aplican los convenios colectivos de trabajo que están pensados para las grandes empresas, sino que se rigen por la ley de contrato de trabajo y el salario mínimo vital y móvil, entonces eso les va a dar mucho más espacio para poder blanquear a un trabajador”.
Por otro lado, dijo que sería necesario “establecer un mínimo no imponible a las cargas sociales sobre la masa salarial”. “Como las micropymes tienen una masa salarial chica, básicamente no pagarían cargas sociales, entonces podrían blanquear gratuitamente”, aclaró.
Por último, y mencionando otro de los problemas asociados con la informalidad laboral, enfatizó en que es necesario un “ordenamiento del sistema previsional”.
“En Argentina, en el año 2015, nacían 750.000 niños por año. Y en 2025 habrán nacido unos 450.000”, mencionó para referirse a la caída en las tasas de natalidad, y siguió: “Esto nos anticipa que dentro de 20 años no van a haber aportantes aunque el 100% trabaje en la formalidad, porque hay cada vez menos jóvenes”.

















