Santa Fe

La historia del Cine América, el patrimonio santafesino que resiste por sus socios

Esperan retomar las actividades presenciales en enero. Es el Cine Club con más asociados del país. Cómo desplegaron estrategias para enseñar a las personas mayores a vivir el cine en sus casas.

Viernes 27 de Noviembre de 2020

En el Cine América, ubicado en 25 de Mayo 3075, funciona la única sala de Cine Club Santa Fe, que se prepara para cumplir 70 años de actividad ininterrumpida en 2023. Tienen mil socios por todas partes del mundo que sostienen las actividades. Con una amplia historia cultural que permitió que Santa Fe sea una destacada ciudad anfitriona de grandes figuras del cine nacional e internacional, la institución desplegó una serie de creativas estrategias para mantener viva la relación con sus fieles espectadores durante la pandemia.

Este viernes el gobierno provincial habilitó la realización de eventos culturales y recreativos relacionados con las actividad teatral y la música en vivo, con concurrencia de personas y un límite de ocupación que no supere el 50 por ciento en espacios al aire libre y del 30 por ciento en lugares cerrados. Sin embargo, no hubo anuncios sobre la actividad en el cine.

Cabe destacar que 65 por ciento de los socios son mujeres, y a lo que más le temen estos cinéfilos no es a los cambios de soportes tecnológicos o al aislamiento por el coronavirus, sino, a las crisis económicas. Uno Santa Fe dialogó con Guillermo Arch, presidente del Cine Club, para conocer cómo es la supervivencia y qué esperan para los próximos meses.

— ¿Qué pasó durante la pandemia con el cine?

El 20 de marzo se cerraron los cines definitivamente y desde ahí tenemos la sala cerrada. Pasó como un mes y medio a la espera de ver qué sucedía, y a partir de ahí empezamos a hacer igual que en un montón de lados: otro tipo de actividad vinculada a lo virtual. Básicamente reproducir nuestra estructura de funciones, de ciclos, y central de Cine Club, pero enviando a los socios el material para que lo vean por descarga. Afortunadamente hay una gran parte de la masa societaria que sigue colaborando, que sigue pagando la cuota de manera solidaria. La obligación societaria está suspendida, hasta retomar el trabajo en sala. Pero gran parte de los socios sigue colaborando. Y en el mientras tanto estamos aprovechando para realizar toda una serie de reformas en la sola que tiene que ver con la iluminación de pasillos, con este restaurar, o revestir nuevamente las paredes, comprar equipamiento. Toda una serie de gastos que teníamos en carpeta, que se posponían en virtud de algún gasto mayor que surgía en plena actividad, pero que bueno, ahora es el momento en que se pudo realizar.

— ¿Cómo es la estructura del Cine Club? ¿Cuánta gente trabaja, cómo se organizan?

El cine tiene pocos empleados. El operador, la gente de limpieza, el resto es trabajador de la comisión directiva. Creo que en ese sentido bueno, nuestra estructura nos salva de alguna manera. También el hecho de tener sala propia y que los pocos empleados hayan entrado en los ATP del gobierno, hace que podamos sortear el trance de manera satisfactoria. Lo que es la comisión, estamos trabajando, incluso para el año que viene. En 2021 habrá un seminario de cineclubismo a nivel latinoamericano del que formamos parte en la mesa organizadora. Estamos organizando un encuentro de cine y arquitectura para el año que viene, después de cinco años junto al instituto de historia de la Facultad de Arquitectura Diseño y Urbanismo de la UNL. A nivel patrimonial se hizo un festejo en el día del cine santafesino este 27 de septiembre. Estamos realizando cosas que no son producto de ninguna reflexión previa porque esto nos agarró a todos de manera muy sorpresiva.

Estamos a la espera que esto no dure más de dos o tres meses, que es lo que se prevé, sino si habría que pensar en adquirir otra forma en el hacer. Se dice que el cine se podría habilitar el 1 de diciembre tal vez, no creo que eso vaya a ser así porque también el cine está en temporada muy baja hay en general. Diciembre es el mes más flojo para el cine. Hay también que hacer algunas reformas que van a tener que ver con los protocolos que todavía no se han explicitado. En cuanto se pueda ya tenemos con qué abrir y todo porque de hecho el cine se cierra cuando se estaba por dar la semana de cine francés y ese material quedó acá a la espera de seguir su rutina, así que seguramente abriremos con eso. Calculo que en enero vamos abrir.

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— ¿Quiénes son los dueños del Cine Club?

Los socios. Cine Club Santa Fe es una institución civil sin fines de lucro próxima a llegar a los 70 años. Vamos por el 68. Tenemos personería jurídica, con una comisión directiva que se elige cada cuatro años. Es el único Cine Club en toda la Argentina, y yo me atrevería a decir ahora que estoy más informado, a nivel latinoamericano. Tal vez en toda Latinoamérica somos el único Cine Club que tiene sala propia. Porque después hay cine clubes que están puestos por el Estado, como en Córdoba. Un Cine Club que como una estructura, digamos, militante, haya llegado a tener una sala propia, somos los únicos.

— ¿Cuánta gente conforma la comisión directiva?

Somos 12 personas y los socios de Cine Club rondan los 1000 socios. Con lo cual también es el cine club más grande de la Argentina, más que incluso que Buenos Aires, Rosario, Córdoba. Nosotros notamos como hecho histórico que más allá de los cambios en el consumo de cine, más allá del de la aparición la televisión, el VHS, el DVD, Netflix y todo eso, lo que afecta al cine club son las crisis económicas. En otro sentido, cuando no hay crisis, realmente la gente viene, se acerca, valora esta institución, que ya tiene una historia y un reconocimiento en el medio, que tiene que ver con un montón de cosas, no solamente con el cine. De hecho, hasta el 2016 venía en ascenso la masa societaria.

— En Santa Fe hay una cultura cinéfila importante, ¿no?

Y sí. Además, hay dos escuelas de cine si sumamos el taller de la UNL, cuna de la escuela de cine documental de Latinoamérica. Santa Fe tiene una historia importante con respecto al cine. Es más, si agarrás cualquier historia del cine te van a decir que el primer documental es "Nanuk, el esquimal" de Robert J. Flaherty de 1922. Pero tenemos documentación que en Santa Fe se hizo "El último malón" de Alcides Greca en 1917 que cumple perfectamente con las normas del documental ecológico. Greca, que fue intendente de Santa Fe, filmó esa película en San Javier con con indios. Y después en su momento, Santa Fe tuvo la proporción de cine por habitante también muy importante con respecto al resto del país. La ciudad tiene una historia de cine para valorar.

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El Cine América está atravesando remodelaciones en el edificio.

El Cine América está atravesando remodelaciones en el edificio.

— ¿Cómo a este patrimonio cultural se lo protege frente a esta crisis que no solamente es sanitaria, sino económica también?

Si habría que pensar un cine club en el contexto de una pandemia larga, nos pondría en una película de ciencia ficción directamente. Hay estrategias porque pertenecer a un cine club no solamente implica salir a divertirse, sino a abordar el fenómeno cinematográfico como algo más que un mero entretenimiento. Tiene que ver con un gusto estético, un saber estético, una educación en los sentimientos también, porque la imagen audiovisual se ha vuelto mmuy importante en nuestra cultura. También implica un saber histórico. En los 80 a partir del VHS, la gente empieza a tener como signo de cultura no solo la biblioteca, sino películas también. En ese sentido, un cine club más allá del hecho físico, está plenamente justificado y legitimado. Ahora, la forma que adoptaría, seguramente sería la de en principio, por decirlo, la de encuentros virtuales y de discusión. Habría que afinar, que eso sí sería una cuestión militante, la virtual de sincronizar el visionado de muchas personas para que eso de alguna manera produzca el debate posterior.

Y aparte que produzca un hecho que, y esto no es una actitud conservadora, va en contra de lo pensado. No solamente por el director, por todos los que hacen el cine. El hecho de que una película está estructurada en una unidad temporal. Entonces, no vale poner pausa, e irse. Uno tiene que abordar eso que está recibiendo, digamos, como una obra que tiene una nota en lo estético, en lo comunicacional y demás, que está pensado así. Por lo tanto hay que respetarlo. Digamos, uno también se puede parar frente a un cuadro y mirar el marco. Lo cinematográfico tiene esas características. Entonces, habría que buscar la forma de respetarlo, sincronizando el visionado, podría ser una buena manera.

— Hay mucha historia...

Esta sala cumplió 40 años el mismo año que Cine Club cumplió 65, en 2018, que hicimos un gran festejo acá. Cuando Cine Club compró la sala del América, era la la sala más nueva que había en la ciudad. Hoy es la más antigua en funcionamiento. Tiene 43 años esta sala. Cine Club tiene 68. Con un montón de escalones ¿no? En el 72 se pone la primer sala que es el cine Chaplin que cerró en el 97. En el 82 compramos la sala del Cine América.

Una historia complicada fue el momento de la dictadura cuando es que Cine Club se está por fundir porque había amenazas de bomba, había una persecución permanente contra los socios. Pero en ese momento se decide correr hacia adelante y comprar una sala, que era básicamente una locura, porque no se sabía que iba a pasar. Hubo socios que pusieron sus propiedades en garantía para esto que era una locura. Era o sobrevivimos o el tendal de gente con deudas. Eso permitió toda una serie de festejos y de encuentros que no eran permitidos que organizaron al Cine Club. En esas reuniones prohibidas había mucha gente que se encontraba para charlar qué era lo que estaba pasando. Con el retorno de la democracia, eso está en la memoria de los santafesinos y sucede que hay una explosión de socios. Cine Club Santa Fe llega a ser el segundo cine club más grande del mundo con casi tres mil socios. Y toda una serie de hechos fortuitos que terminan licuando la deuda en Cine Club en medio de la hiperinflación.

Cine Club sigue muy vivo en la memoria de la gente. La otra vez que nos tuvimos por fundir fue en el 2001 que quedamos con 300 socios. De ahí también fue un resurgir en base a la militancia de los socios con lo cual se puede decir que, digamos, políticamente, hay cierta mística alrededor de nuestra institución. Supongo que esta pandemia no va a ser más que confirmarla. La idea es que progresivamente durante el 2021 ir retomando todos esos ámbitos que veníamos generando y fortaleciendo.

— ¿Cómo fue el pasaje de los socios a este nuevo formato?

Se hacen consultas. Fácil, no fue. Hubo que solucionar problemas técnicos. A la vez lo que tiene de bueno el tema de lo digital es un gigantesco abaratamiento en la forma de circulación del cine. Si bien hay gigantes que invierten en la producción del cine, tal vez como nunca se invirtió en la historia, tenés una producción cinematográfica a escala global que también tiene unas proporciones que nunca hubo antes. Y si uno se desmarca un poquito, digamos, de la agenda de espectacularización que implica que su norte es la reproducción de dinero básicamente, y se fija en aquellos con otra motivación, hay muchísimos. Hay que buscar nada más, pero está disponible y te lo dan para que uno lo comparta. Hay gente que a lo mejor no está familiarizada ni siquiera con una computadora. Entonces eso fue un problema. Nuestro operador que está en su casa respetando la cuarentena, lo pusimos a que trabaje en una mesa de ayuda para todos los socios justamente que tenían problemas con el mundo digital. Y no es tan cierto que sean viejos los que vienen al Cine Club, como se dice en muchos lugares. Tenemos estadísticas, y los jóvenes circulan más. Pero hay un núcleo duro que nos acompaña desde hace un montón de tiempo y que tuvo problemas con eso.

Entre la mesa de ayuda y todos los miembros de Cine Club, dimos una mano a los socios que teníamos más cercanos para que puedan descargar las películas, los reproductores, y para que puedan colocar subtítulos. La pandemia lo transformó en una exigencia más allá del Cine Club para todas esas personas. Con lo cual nosotros de alguna manera creemos que colaboramos desde lo cinematográfico tal vez con otras cosas. Claro, que pasa nada más por acercarse a una computadora, o al WhatsApp, y ese tipo de cuestiones. Aunque sea muy fácil, es como todo, digamos. Hay que aprenderlo. Si no tenés nadie que te lo diga, te va a llevar una cantidad de tiempo importantísimo.

— ¿Y cómo hacen? ¿lo ponen en una carpeta, las películas?

Mandamos links y la gente descarga los archivos. Los links están activos una semana.

— Y los ciclos también generan una pertenencia en el edificio, ¿no?

Sí.

— ¿Cuáles son los que más se extrañan? ¿Qué es lo que más solicita la gente nostálgica?

Nostálgica y no nostálgica. El ciclo de cine y arquitectura iba a tener su sexta edición anual este 2020 y el año que viene está propuesto un encuentro nacional de cine y arquitectura académico, con la modalidad de ponencias. El ciclo de cine y filosofía iba a cumplir su ciclo número 12, y ya lleva tres encuentros nacional, seguía creciendo. Son dos de las cosas importantes que tenemos a nivel de ciclo. Después lo otro que venía creciendo muy bien era el Ciclo de Cine Estudio que organizamos con ATE. Ahora estamos haciéndolo con Hitchcock este año de manera virtual. También están todos los ciclos disciplinares como el de historia, el de literatura, ciencia política. Había gente de otras carreras que habían planteado también su inquietud para organizar durante el 2020 algún tipo de ciclo disciplinar.

Estamos trabajando con los sindicatos, con ATE, con UPCN, con ASOEM, en diferentes ciclos. También con el museo y con la Asociación de Artistas Plásticos, que hacíamos todo lo que tiene que ver con cine y artes plásticas. Era un ciclo que llevaba como ocho años. Al sexto creíamos que se había agotado la temática y desde hace unos años hubo una explosión de interés de la cinematografía mundial sobre diferentes artistas plásticos y hay realmente un trabajo que se vino haciendo que es muy bueno. Así que digamos que uno puede extrañar más uno u otro. Otro ciclo es la Butaca Lacaniana. Para los ciclos de verano, que probablemente veremos si existe un protocolo, tengo mucha esperanza de que eso suceda, que vuelvan los que hacíamos en el mercado progreso. El de Cine Bizarro, que nos divertíamos muchísimo y es algo que vamos a retomar en su momento. En el Bizarro no hay debate, pero el festejo, la ceremonia en torno al ciclo, no existen otros ciclos así. Es toda una actividad que esperemos que los efectos adversos de la posible vacuna no afecte.

— ¿Quiénes son los socios? ¿Hay más mujeres, hombre?

Es evidentemente el siglo de la mujer. Al igual que en las carreras universitarias es notoria la cantidad de mujeres. Hay hombres también, pero aparte por un hecho que tiene que ver con la longevidad. El cine es un espectáculo que se presta mucho más que el teatro, que cualquier recital para las personas mayores en términos de comodidad, de confort. Pero sí, se nota, incluso los mismos grupos que organizan los ciclos disciplinares. No deja de ser un reflejo de lo que pasa en la sociedad.

— Y si alguien se quiere asociar, ¿Cómo hay que hacer? ¿Cuánto sale la cuota?

La cuota está congelada en 300 pesos por mes. Eso es para todos los socios porque también una de las cosas lindas que pasó con el tema de la virtualidad es que se volvieron a asociar personas que pertenecieron en algún momento al Cine Club y por ejemplo, no viven en el país. Hay tres o cuatro socios que se hicieron desde España, del sur de nuestro país, de de Salta. Hay que mandar simplemente el pedido de información a cineclubsf@hotmail.com y ahí les mandamos la ficha y la forma de eh de pago electrónico. Y listo, les damos el número de socio. Ahí ya pueden empezar a disfrutar de la entrega semanal de películas, más una presentación, más el correspondiente boletín con todas las investigaciones que hacemos.

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