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“La infidelidad y el engaño crecen entre las parejas santafesinas”

Lo subrayó la sexóloga Mirta Granero, que participó del Segundo Congreso Argentino de Sexología y Educación Sexual que se realizó en Rosario. “Hay que recuperar intimidad para evitar lo peor”, dijo.

Sábado 15 de Junio de 2013

Cuando un hombre o una mujer deciden establecer una relación amorosa fuera del matrimonio, sin dudas están viviendo una crisis de pareja. Para soportar el malestar, la infidelidad se presenta hoy como uno de los “escapes” más habituales. Y es una opción que viene en aumento. “Es curioso, pero se intenta encontrar la solución afuera cuando el problema está adentro”, subrayó la sexóloga Mirta Granero, una terapeuta con más de 40 años de experiencia profesional, quien admite que los infieles son cada día más.

El incremento de los casos de infidelidad, sus causas y consecuencias, fue uno de los temas que se abordaron en el Segundo Congreso Argentino de Sexología y Educación Sexual que se realizó el viernes y ayer en la ciudad de Rosario y en el que, además de los paneles de expertos destinados a profesionales, hubo charlas abiertas a la comunidad.

El agobio que trae la rutina, la facilidad de conocer gente a través de las redes sociales y, sobre todo, la falta de comunicación entre los miembros de la pareja, se anotan entre las principales causas que llevan en la actualidad a “enamorarse” de un tercero. “Los que arman una pareja tienen la sensación de que ya está, de que cumplieron o llegaron a una meta, y entonces empiezan a descuidar los detalles y la atracción se va perdiendo”, explicó Granero.

La falta de deseo sexual en el matrimonio se convierte en un motivador directo de la búsqueda de amoríos extra muros. “El descontento en la cama suele tener orígenes en la escasez de diálogo. El no generar espacios para charlar, para preguntarle al otro cómo está o cómo se siente impactan fuerte en el deseo sexual. Sobre todo esto afecta a la mujer que es la que más sufre el alejamiento, el desinterés por las cosas cotidianas que muestran muchos varones”, destaca.

La especialista cree que la pérdida del deseo se da también entre novios: “Hay gente joven con varios años de relación que tiene rutinas de viejos”, indicó sin vueltas.

Perder el romanticismo tiene sus costos. “A veces en el consultorio sugerimos ejercicios simples que tienen que ver con conocer más al otro, prestarle más atención, mirarlo y reconocerlo para que eso despierte nuevamente el interés que existió en algún momento y ahora está como paralizado”, resaltó y agregó: “Hay parejas que relatan que hace años que no se toman un cafecito en un bar, que no van al cine, mucho menos a un hotel a pasar algunas horas juntos, y siempre ponen a los chicos de excusa. ¡Es más, las parejas ya no se besan ni se acarician!”.

Internet ¿el demonio?

“Hay mayor facilidad para estar contacto con otros y esto cuenta para hombres y mujeres; antes se tenían affaires con los compañeros de trabajo, era lo común, pero ahora la gente se conoce mucho por las redes sociales”, comentó la sexóloga.

La infidelidad es un recurso que se presenta como solución muchas veces mágica, pero que trae consecuencias. “El que es engañado lo sospecha y tal vez lo niega, pero lo sufre. Y el que comete la infidelidad entra en un espiral de ansiedad y enojo permanente que tampoco le hace bien”. A la larga el dolor estalla. “La pareja termina separándose o viviendo momentos de tensión que afectan a todos los miembros de la familia muchas veces, y esto es interesante: se está a tiempo de retomar el vínculo y sanarlo”, dice Granero.

La terapeuta está convencida de que hay que poner en palabras lo que se siente y ser honestos. Ese parece ser el mejor camino para que la relación mejore, también, a nivel sexual: “Al deseo hay que alimentarlo, cuidarlo; una pareja con buen sexo puede tener problemas, pero está en condiciones de superarlos, pero una pareja sin sexo se convierte en compañerismo. Tarde o temprano, se buscará la satisfacción sexual afuera”.

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