Actualmente, las pantallas interactivas se han transformado en el centro de la vida familiar. Según un informe realizado por Electronics Hubs, la Argentina constituye el quinto país que pasa más tiempo frente a las pantallas y el octavo en utilizar el celular.
La relación de los niños con las pantallas: la clave está en "evitar y atrasar lo máximo posible el vínculo"
El licenciado en Psicología, Osvaldo Chiarlo dialogó con "Ahí Vamos" por UNO Santa Fe 106.3 y enfatizó la importancia del autocontrol en el uso de pantallas
Este problema genera preocupación por al acceso de menores al uso de celulares y tablets, sobre todo si se analiza que en los últimos años las pantallas han ocupado el rol de "niñera electrónica" del hogar.
La mirada de un especialista
El licenciado en Psicología Osvaldo Chiarlo, dialogó con el programa "Ahí Vamos" por UNO Santa Fe 106.3, sobre la incidencia que tiene la introducción de las pantallas en el tiempo lúdico de los niños y la conformación de los "ludópatas infantiles".
El especialista explicó que el punto más importante para cuidar a nuestros menores, es "evitar y atrasar lo máximo posible el vínculo del infante con la pantalla".
Análisis sobre cómo se percibe la relación con la tecnología
Según el psicólogo, las sociedades han desarrollado formas de dar sentidos a las pantallas, los humanos establecen un "vínculo" con el aparato electrónico. En este sentido, especificó que, hoy en día "se utilizan, principalmente, para comunicación social, es decir redes sociales, pero también se les da otro sentido: lo lúdico".
Para Chiarlo, existen variables macrosociales que explican esta relación y sostuvo: "Entiendo la divulgación que se está comenzando a dar en diferentes sectores políticos sobre esta temática, pero son todos posicionamientos fragmentados, aislados, como pasajes de moda".
En la misma línea, marcó que "no hay un plan integral desde el punto de vista de visibilizar que hay toda una reingeniería macroeconómica en la cual se invierte a través del conocimiento de la mente del ser humano y a través de, estratégicamente y de forma perversa, mensajes y palabras para que cuando las personas se vinculan con la pantalla no tengan una conciencia crítica".
"Esos mensajes subliminales son diseñados para persuadir y hacen que ese sentido lúdico que se le daba a la pantalla termine generando dependencia o convirtiéndose en un riesgo a otro tipo de situaciones, como por ejemplo, caer en una red de trata", puntualizó el licenciado.
En este marco, sostuvo que las familias "no están sensibilizadas sobre lo que implica acercar una pantalla a un niño".
Qué conductas deben asumir los adultos
Principalmente, el especialista remarca que los adultos tienen que "poner en crisis el hecho de que esta generación no se queda con la autoridad de la palabra". Al respecto, explicó que los niños y adolescentes tienden a interpelar las conductas de sus mayores.
A lo largo del diálogo focalizó en ciertas actitudes que deben adoptar los padres o mayores a cargo, para ayudar al niño a generar una relación saludable con las pantallas.
Primero, sostuvo que los adultos deben monitorear el tiempo que ellos mismos pasan conectados. Así mismo, especificó que no se trata de una variable "unicausal" y remarcó la importancia de analizar en qué se utilizan esas horas.
Siguiendo esta línea, afirmó: "Entonces el segundo tip es el sentido que se le da a la pantalla: un sentido social, lúdico, laboral, investigativo. Es ahí donde se va a desarrolla la autorregulación".
"Por último, lo imprescindible para diferenciar un consumo social prudente y no problemático de un riesgo, es pensar si existen secretos", aseveró. Al respecto ejemplificó: "Si mi consumo es de una hora por día y el sentido que le doy es académico, pero tengo un secreto conmigo mismo que es que en realidad me meto cinco a diez minutos en internet a ver Tik Toks de personas muertas".
El autocontrol y el análisis de los sentidos
El psicólogo, especificó que para establecer una relación sana con las pantallas, lo principal es el autocontrol. En este sentido, sostuvo: "El diseño está establecido para que no nos desconectemos. Cuando uno puede generar esa flexibilidad de decir me conecto, me desconecto, en el momento que yo estoy decidiendo desconectarme, comienzo a frustrarme, comienzo a tener un poco de ansiedad pero logro sortear eso, eso es autocontrol".
Por otro lado, especificó que nos encontramos "ante un sistema que nos lleva a un nivel de impulsividad y de niveles elevados de ansiedad", y frente a este panorama remarcó: "El autocontrol, la autodisciplina, la autorreflexión, son componentes de la inteligencia emocional que nuestros adolescentes no poseen".
En síntesis, en el caso de los niños y adolescentes, el adulto será quien tenga que delimitar el camino hacia los mecanismos de regulación. Esto implica el desarrollo de técnicas de autorreflexión y análisis concretas, pensar, en palabras de Chiarlo, "la cuestión de la inteligencia emocional y la flexibilidad para ir ubicando al infante".
Por último, el especialista hizo hincapié en que para ayudar a los menores a entablar una relación saludable, hay que poner en centro de discusión la pregunta "¿Cuál es el sentido que la familia le va a dar al hijo conectado a la pantalla?".
"Acá también hay una diversidad, ¿le da el sentido para que ese hijo tenga su autonomía, tenga su privacidad? ¿le da el sentido de que quiere descansar de su rol de parental? El tema es que hay que ponerle nombre, generar el autocontrol y conectar y desconectar", reflexionó.
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