El trauma es cuando la angustia desbordó y eso generó una marca, entonces todas las experiencias cercanas a la muerte real o imaginada, porque yo puedo ver una noticia por televisión y generar un impacto emocional, puedo ver un accidente, un secuestro, una violación, y nos genera un desborde porque nuestro psiquismo no está capacitado para resistir tanta angustia, para tolerar tanta angustia. Entonces provoca una marca y en esa marca aparecen síntomas como hipervigilancia, evitar situaciones o lugares, sueños angustiantes, sensación de desconfianza, miedos.
¿Qué es un trauma?
La buena noticia en el estrés postraumático para los adultos es que la gran mayoría se recuperan solos, nosotros tenemos un F.M.I, un fondo monetario interno, una caja de recursos extraordinaria que ni nosotros sabemos que tenemos y que en situaciones de crisis las usamos y muchas veces ni nosotros sabemos que esa fuerza interna estaba ahí y eso hace que mucha gente –obviamente que un porcentaje necesita una ayuda terapéutica– a los meses se vaya recuperando lentamente de esa experiencia.
¿Convivir con un psicópata puede llegar a enfermarnos?
El estrés es la plataforma emocional de todas las enfermedades, te activa las que no tenés o te agranda las que tenés, entonces una situación de este estrés puede generar algún tipo de somatizaciones.
Para el psicópata, el otro es un artefacto sin vida, es un objeto, un artefacto que se usa, se descarta como si nada, no tiene empatía, no tiene afectividad y por supuesto el objetivo de estas personas es mostrar quién tiene el poder, es decir quién “domina al otro”, y efectivamente no sienten culpa, no sienten angustia, transgreden los límites porque justamente el otro para ellos es un objeto.
En psicología lo llamamos cosificación, le roban al otro las propiedades humanas y lo transforman en un objeto. Estas personas recurren a la manipulación, a la mentira, a la seducción.
Por eso es tan importante buscar ayuda profesional, hablar, armar el “colchón” afectivo, buscar personas para poder compartir. Como decimos siempre, nos curamos hablando y no evitando las situaciones y hechos vivido con una persona con estas características.
Marie Langer, una famosa psicoanalista, decía: “Cuando expresamos lo que tememos deja de ser peligroso”. Es como una máxima psicológica, o sea, si yo guardo la angustia y el dolor eso crece dentro de mí, porque lo que tengo que hacer justamente es conectarme con estos niveles de angustia que tengo, de dolor, de tristeza, para poder enfrentarlo, porque si me lo guardo el cuerpo reacciona.
En algunas familias sucede que hay temas tabúes de los que no se habla, por ejemplo: la infidelidad, el suicidio, las adicciones, el sexo.
Otras tienen las emociones prohibidas, por ejemplo: no se dan un beso, hay familias en donde las emociones de ternura están prohibidas, en otras las emociones de bronca están prohibidas.
Y en una familia no está bueno que haya temas prohibidos, lo importante es que lo podamos hablar y sanar esas emociones.
El Titanic se hundió por una creencia, que al barco no lo hundía ni Dios, si hubiese tenido la creencia que lo hundía Dios y un iceberg hubiesen puesto más botes, se murieron 1.520 personas. ¿Por qué? Porque la creencia era que el barco era indestructible.
Entonces, las ideas que nosotros tenemos nos disparan emociones, por eso tenemos que revisar las creencias que tenemos.













