Javier Milei, de acuerdo a los resultados de las Paso y de las últimas encuestas tiene posibilidades de ser el próximo presidente de la Argentina. Pero, qué sucede cuando a un país inestable lo dirige un "líder inestable", esa es la pregunta que se hace Juan Luis González tras escribir su biografía. El periodista es autor de "El Loco", un libro que revela la cara más cruda, dura y solitaria del economista libertario.
Quién es Milei, desde los ojos de su biógrafo: "Casta y liberal, con una pata fascista y nazi muy marcada"
Por Mario Córdoba
Quién es Milei, desde los ojos de su biógrafo: "Casta y liberal, con una pata fascista y nazi muy marcada"
Sobre su pasado laboral, previo a meterse en la política, aseveró: "Su gran laburo fue con Eurnekian, su gran sponsor mediático y político, estuvo con él hasta el 9 diciembre de 2021, horas antes de asumir como diputado". A su vez, rompió con esa imagen de lo novedoso que el libertario trata de representar y recalcar en esta campaña: "Cuando hablaban de educación decía que «no se puede hacer lo mismo con los mismos de siempre», decía que él era nuevo y eso choca un poco con la realidad. En los 90 laburó para el genocida Bussi en la Cámara de Diputados; del 2012 al 2015 laburó para el gobierno de Scioli. De hecho, me sorprendió cuando dijo «Sergio no contés con liberales si ganás», se la dejó servida para que Massa le diga que lo ayudó en la campaña de 2015, en ese entonces era parte de los equipos técnicos de economía, junto con Guillermo Nielsen y Diego Bonsshomini; y en el 2016 y 2017 asesoró a Sturzenegger en el Banco Central. O sea, había un tipo de relación con la política, era técnico de Eurnekian, analizaba si las grandes inversiones que planeaba tenían sentido financiero".
"Nunca fue un gran economista ni un gran teórico. Es un gran divulgador de la escuela austríaca, pero tampoco tiene producción de contenido propio ni nada por el estilo. No solo no tiene una gran trayectoria como economista, sino que además lo fuimos investigando y vimos que es un plagiador serial, a tal punto que recién descubrimos que plagió hasta lo de la motosierra de un senador yanqui. Ese es uno de los grandes aciertos de Milei, que logró presentarse como algo nuevo cuando no lo es, como un gran economista cuando no lo es y logra presentar su espacio como anticasta cuando es lo más casta que hay, y presentarse como liberal cuando tiene toda una pata fascista y nazi muy marcada", manifestó el periodista.
Juan Luis González, al momento de investigar también se adentró en su infancia y su pasado familiar: "Fue muy terrible su vida, no exagero nada cuando lo digo. Sufrió violencia física y psicológica por parte del padre y la madre, bullying en el colegio, falta de amigos, falta de pareja. Tuvo su primer amigo a los 30, su primera pareja a los 47 años. Del 2004 a 2017 tuvo a Conan, pasó 13 navidades y años nuevos brindando solo con el perro, le daba champán. Tuvo una vida muy compleja y una soledad muy impresionante que para mí tiene una línea directa con su llegada a la política".
La muerte Conan marcó un antes y un después en la vida del libertario. "Empezó a oír voces, a hablar con los muertos y con Dios, y por eso pasa de rechazar la idea de hacer política a de repente querer meterse". Salomone "el gran clonador de perros argentinos", le dio la idea al libertario de clonar a Conan, ya que estaba próximo a morirse. Para lo cual Javier con muchos ahorros decidió someter al animal a este proceso en Estados Unidos.
Luego de que falleció Conan, empezó un "camino místico" para intentar comunicarse con él. Primero, llegó Gustavo, su primer brujo, y Celia Melamed, ambos comunicaban a Milei con su perro muerto. De hecho, Celia se encargó de entrenar a la hermana de Milei, Karina, para seguir con esta comunicación interespecie. "A mitad del 2018 Javier comenzó a contarle a su grupo reducido de contactos que se le había presentado la filósofa Ayn Rand (quien falleció en 1982) en una librería y que le dijo que su misión era la política. Eso se profundizó en 2019 y en 2020 fue el pico máximo de la inestabilidad psicológica de Milei, a punto tal que su hermana lo encerró en la casa de sus padres para ver si lo podía enderezar un poco. Ahí fue cuando tuvo diálogos, idas y vueltas, con Dios", agregó.
"La relación con Karina cambió 180° cuando aparecieron sus visiones místicas, porque hasta entonces esta idea de «el jefe» (como la llama a su hermana) no existía, pero ni de cerca. Al contrario, era una che pibe de Milei, era la secretaria y le manejaba la agenda, a su vez siempre estuvo mal con la plata y durante una década Javier le regalaba el 10% de su sueldo", contó el escritor.
Esta particular relación entre ambos se puso de manifiesto en numerosas ocasiones a través de los medios de comunicación o en público: "Dice que «Karina es Moisés» y él es apenas el divulgador, que ella es casi un ángel, uno de los 10 seres con mayor desarrollo espiritual del universo, que casi no es humana. Todas estas frases las dijo en entrevistas. Mi suposición es que, en sus apariciones místicas, Dios le indicó que ella es la elegida y por eso cambió la relación, ahí se convirtió en «jefe»".
González también brindó su mirada sobre una posible presidencia del libertario: "Veo un combo muy complejo. Primero por sus ideas, estoy convencido de que las va a querer hacer, ahora hay una puja por querer mostrar a un Milei moderado y no es real, no puede moderarse, va en contra de su naturaleza; entonces ya veo un problema muy fuerte cuando se choque con la realidad, la Constitución Nacional y la división de poderes. Pero más me preocupa y me parece peligroso su inestabilidad, esto del líder mesiánico, convencido de que Dios lo eligió, me preocupa qué puede hacer bajo «mandato divino». Y después por su soledad personal en el poder. Imaginate un líder inestable gobernando un país inestable. No veo un rumbo futuro para Argentina".
Otro de los interrogantes que genera Javier Milei ante este escenario es si respetará las leyes, los organismos y las instituciones establecidas en democracia. "Él ya dijo que si no le dan la mayoría (en el Congreso) va a ir un plebiscito y gobernar con eso, cuando no es vinculante. Eso ya sería no respetar la democracia ¿Hasta qué grado puede llegar? también me lo pregunto y es un punto de gran preocupación", cerró el autor.
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