A nueve meses de haber sido desbaratados por pesquisas de la Policía de Investigaciones (PDI), la Justicia provincial condenó en el marco de un juicio abreviado a Walter Escobar (44) e Isaura Sara Gómez (43), ambos vinculados a una organización que durante años sustrajo datos de tarjetas de crédito de múltiples usuarios de todo el país y realizó compras y ventas millonarias.
Condenaron al resto de la banda que cometió estafas millonarias con tarjetas de crédito
Gentileza/ Ministerio de Seguridad
La pena establecida fue de tres años de cumplimiento efectivo y estuvo a cargo del juez de la Investigación Penal Preparatoria (IPP), Nicolás Falkenberg, por el delito de asociación ilícita (en calidad de miembros) y estafas reiteradas en un número indeterminado de oportunidades.
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Con este dictamen judicial ya son cuatro las personas condenadas (Sebastián Krinisky y Tomás Cometto) que purgarán una pena por haber realizado operaciones comerciales virtuales mediante el uso no autorizado de datos de tarjetas de crédito.
Por otra parte, permanecen en prisión preventiva los sindicados cabecillas de la banda, Lucas Escobar y el cordobés Emanuel Vélez Cherato, alias "Líbero" (procesado además por la Justicia Federal por el hackeo a la cuenta de Twitter de la ministra Patricia Bullrich y de un diario digital de la ciudad de Santa Fe). En tanto, resta resolver la situación procesal de Milton Aguiar.
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El caso fue destapado en febrero de este año cuando, luego de una investigación llevada a cabo por la Sección de Inteligencia Criminal de la Policía de Investigaciones (PDI), se detectó que una serie de estafas cometidas con tarjetas a lo largo y ancho del país tenía como epicentro la ciudad de Santa Fe.
Modus operandi
La pesquisa, instruida por los fiscales Lucila Nuzzo e Ignacio Lascurain, señaló que la banda sustrajo durante meses datos de tarjetas de crédito de múltiples usuarios. Con dichos datos, la banda efectuaba compras a través sitios web abocados a la venta de productos.
Desde cubiertas, repuestos para autos, electrodomésticos y celulares de alta gama, fueron en su mayoría los elementos adquiridos por la organización.
Una vez comprados, eran retirados en una sucursal del Correo Argentino y luego eran depositados en una propiedad de la familia Escobar. Luego eran reinsertados al mercado a través de internet.
"Esta maniobra de colocación de bienes en el mercado era realizada con habitualidad y generaba que esos bienes provenientes de un ilícito penal adquirieran la apariencia de un origen lícito", remarcó al respecto la fiscal Nuzzo.













