El pedido a indagatoria citado por el fiscal federal N° 2, Walter Rodríguez, para la pareja del principal imputado (Ángel Yamil Benavidez) en la causa que investiga el funcionamiento de una cueva financiera en la ciudad de Santa Fe reveló aspectos clave para entender como funcionó la sociedad entre la recientemente convocada a los juzgados federales María Laura M. y su pareja.
Cueva financiera en el Puerto: los mensajes que vinculan y comprometen a la pareja de Benavidez en la causa
Por Matías Albani
Yamil Benavidez, el hombre de 40 años, detenido en la investigación de la "cueva" financiera descubierta en un departamento en la zona del Puerto
María Laura M. trabaja en la administración provincial actual y se desempeña en el cargo de Directora General de Crédito Público del Ministerio de Economía, cartera donde ingresó a trabajar en planta permanente en el año 2022.
Se presume que bajo la actividad de otros socios y su figura como profesional de la contabilidad y asesoramiento profesional fue posible llevar adelante las maniobras delictivas de lavado de activos y la evasión de consecuencias fiscales perjudiciales para el negocio ilícito.
Los cargos que se le atribuyen son el lavado de intermediación financiera no autorizada y lavado de activos de origen ilícito agravado por su calidad de funcionaria pública y por haber actuado en ejercicio de una profesión que requiere habilitación especial. En la mensajería secuestrada e investigada por la fiscalía se da cuenta de que entre Benavidez se refería hacia la nueva persona bajo pedido de indagatoria como "mi socia".
Lo que se revela en el marco de la investigación que lleva adelante la fiscalía es entender el rol de la pareja de Benavidez como profesional garante de llevar adelante la contabilidad de la cueva financiera montada, como así también la emisión de facturas truchas, advertencias por posibles consecuencias financieras negativas con Afip y connivencia en la compraventa de dinero en moneda extranjera para generar réditos económicos que les posibilitaron entre otras cosas la compra de un departamento de 50 mil dólares pagado en billetes.
La clave pasa por los chats que fueron materia de investigación y sustento para las conclusiones a las que arribó la fiscalía para llamar a indagatoria a María Laura M. Ambos estaban en un grupo de Whatsapp en donde Benavidez notificaba sobre puntuales compraventas de dólares cotizados al valor del dólar blue, con montos y nombres, con lo que su pareja asentaba las operaciones y realizaba el balance de las ganancias obtenidas.
Además, fueron encontrados chats en donde Benavidez realizaba consultas de índole profesional hacia la contadora María Laura M. para evaluar la posibilidad de avanzar o no con determinada operación o maniobra, a manera de asesoramiento profesional.
El rol de María Laura M. en la gestión y control contable de las operaciones servía para asegurar que la diferencia económica que daba el negocio ilícito resulte rentable, llevando adelante los cálculos pertinentes del total recaudado, de los costos en concepto de intereses que debían pagar a los “inversores” y de las sumas que necesitaban para esto.
Otro tipo de intervención de la imputada está dado por el asesoramiento técnico y la emisión de comprobantes fiscales (facturación), a raíz de las transferencias que recibió Benavidez en sus cuentas personales como consecuencia de su actividad en la venta de dólares en el mercado informal.
A modo de ejemplo, se pueden distinguir conversaciones donde queda registrado que Benavidez y su pareja, ante la recepción de una transferencia bancaria, emitieron comprobantes a modo de facturas truchas a través del perfil fiscal de Benavidez. Esto se pudo hacer bajo la figura de supuesta prestación de servicios a favor de terceros bajo un irreal negocio de viajes y transporte.













