Abuso sexual de menores

Denuncias por abuso sexual en el jardín Ceferino Namuncurá: "Hay algo malo en mi corazón que pasó en la clase del profe Juan"

Las cuatro víctimas son nenas que señalan al "Profe Juan" como autor de abuso sexual en "el juego del oso". Quedó en prisión preventiva

Lunes 11 de Octubre de 2021

En una audiencia de medidas cautelares que duró tres horas, el juez Gustavo Urdiales le otorgó la prisión preventiva a J. T. de 45 años, el profesor de educación física del Jardín Ceferino Namuncurá. En la primera hora el fiscal Matías Broggi, representante del Ministerio Público de la Acusación (MPA), reveló que existen cuatro víctimas de cuatro y seis años con denuncias radicadas, todas nenas, y un quinto relato de un nene que señalan individualmente al "Profe Juan" como autor de abuso sexual contra los menores. En la segunda hora habló el imputado y en la última su abogado defensor, Marcos Barceló.

Broggi detalló que cada víctima va a diferentes cursos en sala de cuatro y sala de cinco años, algunas en turno tarde y otras de mañana. Es decir, no tienen las mismas clases ni comparten los grupos. El primer caso es el de una niña que comenzó a relatar en su casa que le dolía y ardía la zona genital. Al ser indagada por su mamá, la nena le dijo en primera instancia que era por un golpe en el patio del jardín. La llevó al hospital Iturraspe donde la revisó una profesional que no la diagnosticó (en la entrevista con el MPA relató que vio una irritación) y la derivó al Centro de Salud de Yapeyú para atención psicológica. No conforme con esa atención médica, la llevó al Hospital de Niños donde quedó internada por marcas visibles en la zona genital. En el transcurso del día la nena le dijo a su mamá que se "cayó" en la clase del "Profe Juan", y luego que no podía contarle lo que le había pasado porque este docente la iba a retar. Hicieron la denuncia en la Comisaría 18ª.

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El docente de Educación Física de la escuela Ceferino Namuncurá, fue imputado por tres hechos de abuso sexual infantil.

El docente de Educación Física de la escuela Ceferino Namuncurá, fue imputado por tres hechos de abuso sexual infantil.

Los familiares de la niña llamaron a la escuela para dar aviso de esta situación y la respuesta fue que el profe Juan no podía ser. La nena le dijo a su mamá, a otros profesionales de la salud mental y una trabajadora social: "Hay algo malo en mi corazón que no te puedo contar y que pasó en la clase del profe Juan". En la Agencia de Investigación Criminal (AIC), peritos especializados (médicos pediatras), constataron enrojecimiento en la zona genital y cuando le preguntaron a la nena que le pasó se largó a llorar y dijo esa misma frase, a la que agregó que el autor del hecho había usado su mano.

El segundo caso es el de otra nena, cuya madre radicó la denuncia en la Comisaría 17ª el mismo día que sucedió el primer hecho relatado. Allí se le preguntó a esta madre si tenía conocimiento de otros casos de abusos en el jardín y respondió que no. Denunció que sospechaba de un abuso a partir de una charla con su hija mientras esta lloraba y en la que le dijo que la había tocado el "Profe Juan" mientras sus compañeros estaban corriendo en el patio. Cuando le preguntó dónde la tocó, se señaló la zona genital. Un médico legal derivado por la policía la revisó, constató eritemas (enrojecimiento) en la zona genital y a él le dijo: "Me gusta jugar pero no con el profe Juan porque hay cosas que no me gustan".

La tercera víctima es otra nena cuya madre hizo la denuncia luego de los otros dos casos. Su hija le dijo a su abuela que el "profe Juan" de gimnasia tenía un juego que era secreto y que le metía la mano en el pantalón. Le preguntaron si la tocó y dónde, se señaló la zona genital y dijo que la había tocado a ella y a una compañera. Fue revisada por médicos de la misma forma que los casos anteriores y no se registraron lesiones, pero sí dejaron constatado que tenía la cola roja y que le dolía.

El cuarto caso, por el que J. T. será imputado esta semana según adelantó la fiscalía, es uno en el que una nena relata que el "profe Juan" los hacía jugar al juego del gato (los otros nenes dicen que era el juego del oso) y que es allí donde la tocó. Le preguntaron dónde, dijo que adentro del pantalón y se señaló la cola. "Nos dice uno, dos, tres, te encontré", expresó la niña ante profesionales que la revisaron.

En la exposición de estos casos el fiscal Broggi destacó que todas las niñas señalaron que los abusos se dan en el marco de un juego de escondites. Y dijo que ninguno de los padres ni madres tienen motivos para perjudicar a J. T. en particular. Asimismo, en el primer caso se mencionó el relato del padre de la niña que desde un primer momento puso sus sospechas en el padrastro, es decir la pareja de la mujer que es la madre. El fiscal dijo en la audiencia que hasta ahora "no hay indicaciones que la nena sufra abusos por parte del padrastro porque a la única persona que mencionó siempre es al profe Juan". Además señaló que el imputado amenazó a los niños para que no hablen. Y que cada denunciante dijo ver en sus hijas fuertes cambios en el comportamiento y de hábitos.

Así, solicitó la prisión preventiva con el fundamento que, al enfrentar una pena que puede ir de los ocho a los 50 años de cárcel, podría darse a la fuga.

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Fiscal Matías Broggi.

Fiscal Matías Broggi.

El profe Juan

Finalizadas las palabras del fiscal, hizo uso de la palabra el imputado J. T. con intervenciones de su defensor Barceló que le hizo varias preguntas durante más de una hora. Le consultó, por separado, sobre cómo era la relación con su esposa, sus hijos, sus padres y la gente que era su amiga. También le preguntó si tenía conocimiento de lo qué le había pasado a su casa y a sus mascotas. En todas las respuestas que dio se mostró angustiado y las expresó con lágrimas. A la consulta sobre si sabía quiénes le habían quemado la casa dijo que no. El abogado le pidió que cuente todos sus antecedentes filántropos, como los 15 años de voluntario en Cáritas y en otras organizaciones cristianas católicas, y que es payamédico. Describió que siempre trabajó como docente, que fue abanderado de la escuela Inmaculada y que compró todas sus pertenencias con mucho esfuerzo.

En los últimos minutos de su alocución describió que trabaja en el Jardín Ceferino Namuncurá desde 2013. Tiene clases todos los días de la semana menos los miércoles y está a cargo de seis grupos en salas de cuatro y de cinco. Explicó que "el juego del oso" es un juego "de persecución y atrape". Y que, por la pandemia, no lo hacen "hace dos años". Relató también que del jardín las autoridades lo llamaron cuatro veces. La primera y la segunda para preguntarle si la nena de la primera denuncia se había caído en su clase, a lo que respondió que no. En la tercera ocasión le avisaron que tenían conocimiento que lo iban a denunciar por abuso y a la cuarta que había sido formalmente denunciado por lo que le explican que tendría un sumario. En ese momento fue al gremio donde le sugirieron que contrate un abogado penalista.

La defensa

Barceló desestimó los tres últimos casos que detalló la fiscalía y se centró en el primero únicamente. Durante una hora, centró sus fundamentos en que fue diferente el diagnóstico que la nena recibió en el Hospital Iturraspe y de Niños que en el resto de los espacios especializados como la Comisaría de la Mujer, la Unidad fiscal de Género Familiar y sexual, la Subsecretaría de la Niñez de la provincia y la AIC. Dividió en dos grupos y los catalogó a los segundos como "operadores del sistema" que tienen una "mirada" distinta con "ideologías".

También cargó contra la abogada Agustina Taboada porque considera "inconsistente" que haya intervenido como empleada municipal del Área Mujer en el primer caso cuando es al mismo tiempo la representante legal de la otra fiscal de este caso, Alejandra Del Río Ayala, que juntas le hicieron una medida cautelar contra él hace un par de semanas. Sobre este hecho no hizo ninguna solicitud, sino que simplemente lo mencionó durante un extenso tiempo de su exposición y luego ante la prensa. Cabe destacar que Barceló tomó el caso luego que se radicaron las denuncias.

Otro punto fuerte de sus fundamentos fue que, para él, la madre de la primera víctima hizo la denuncia "por el estado psicológico" que tiene y deslizó en varias oportunidades que padece del síndrome de alienación parental (SAP). Para argumentar esta postura leyó la denuncia que la mujer radicó en la policía y aseguró que esta familia vive en una casa de una habitación con una sola cama donde duerme la mamá, la nena y el padrastro. A la página siguiente se corrigió y dijo: "Ah, no, hay otra cama, acá la nena dice que quiere irse a su propia cama". Luego sostuvo: "El problema no es de los niños, es de las madres". También pidió la declaración en el primer caso de la médica ginecóloga María Gabriela Ragogna del hospital de Niños porque no estaba adjunta.

Por último leyó un peritaje psicológico realizado sobre el imputado, aunque no citó al profesional que lo realizó. Dijo que J. T. es neurótico y, entre varios elogios psíquicos, que "nos encontramos ante una persona de calidad humana superior". Además propuso como medidas alternativas a la prisión preventiva un terreno en Malabrigo a nombre de J. T. y su prima, que no se pueda acercar o contactar a las víctimas, ni a sus familiares, ni al jardín.

Mano a mano

Con la resolución del juez Urdiales reciente, Barceló brindó una entrevista en el subsuelo de Tribunales, a metros de la sala 1 donde su defendido quedó en prisión preventiva. "Habrá que esperar dos años al inicio del juicio que no vamos a apelar, porque el criterio en Cámara es más duro todavía y no tiene sentido semejante desgaste por lo cual vamos a poner todo nuestro enfoque en pedir mayor material probatorio para pedir una revisión de la prisión preventiva", dijo el abogado sobre el resultado de la audiencia.

Al ser consultado por UNO Santa Fe sobre los otros tres casos que presentó Broggi en la audiencia, Barceló respondió: "No. Acá hubo una primera denuncia que fue el martes, el miércoles y luego vienen el resto de las denuncias. ¿Cómo se llama este fenómeno psicológico que se produce acá y en la escuela San Roque? Identificación por contagio. El proceso psicológico que le pasó a la mamá se llama proyección. La madre ante algo que le dice la nena, proyecta sobre algo que evidentemente le ha sucedido y empieza a construir algo que no pasó".

—¿Y cómo llega al diagnóstico de la madre de la víctima?

—Porque tengo una pericia psicológica hecha y me apoyo en un equipo de profesionales.

—¿Tiene una pericia psicológica de la madre de la víctima?

—No. La pericia, estoy hablando del proceso. No sé si le sucedió a ella. Estoy hablando en casos como estos. Esto que te estoy diciendo ahora es de una charla con la psicóloga Eugenia Kovacic que es la presidenta de la Asociación Pensamiento Penal, una organización que es muy leída y muy escuchada y que están estudiando este fenómeno de condenas erradas por denuncias falsas de abusos sexuales.

Y agregó: "La niña nunca habló de abuso, dijo que tenía un golpe y la empezaron a forzar y los psicólogos le llaman la palabra mágica. Llega un momento que el niño ante tremenda presión que recibe de sus progenitores para que diga algo en definitiva termina respondiendo a lo que le están preguntando. ¿Te tocó o no? No porque el profe es bueno y llega un momento dice bueno sí. Los otros dos casos los llamo identificación por contagio y ni los conté, no tiene sentido, no podés zafar de ahí del sistema".

—¿Usted sostiene que sin lesiones no puede haber un abuso sexual infantil?

—No. Por supuesto que sí. Los niños tienen tantas intervenciones, fijate en el caso particular. La niña habla primero con la mamá, después con la médica, después con la asistente social, después con la psiquiatra, después otra médica, después con los médicos de AIC y después con los de la Secretaría de Niñez y de la Municipalidad. Te imaginás cómo llega la niña a una cámara Gesell cuando por convenciones internacionales no se la puede revictimizar. Te contesto tu pregunta: una nena puede ser abusada y no tener ningún marcador físico. Pero esta niña no dijo eso, no dijo que el profesor la abusó, dijo que no la abusó y después se disparan los otros casos.

—¿Piensa que las víctimas no tienen tiempos para hablar y decir lo que les pasó?

—Tenemos una niña que dice que no fue abusada.

—¿Una nena de cuatro años dijo literalmente "yo no fui abusada"?

—No dijo que fue abusada. Dijo «me golpeé con una goma, con una hamaca, el profe Juan es bueno». No habló de abuso.

Fue lo que respondió, y se fue rápidamente.

Síndrome de alienación parental

Por su parte, el fiscal Broggi dijo que "el juez informó que dará por escrito y en el plazo de ley los fundamentos de su decisión". No obstante, explicó que “en función de los requisitos que plantea el Código Procesal Penal para el dictado de una prisión preventiva, podemos deducir que el magistrado entendió que están acreditados –con el grado de probabilidad exigible en esta instancia del proceso– la existencia de los hechos ilícitos y la autoría material". Y el fiscal agregó que “el magistrado rechazó disponer medidas alternativas a la prisión preventiva, a pesar de que la defensa propuso medidas de distancia, prohibición de contacto y una fianza personal millonaria".

Asimismo explicó a este medio que el imputado es profesor de educación física. Por su parte J. T., al describir sus clases dijo que inician y cierran las clases de 25 minutos con canciones que ponen a los niños en movimiento. "Por este motivo algunas de las víctimas lo señalan como profesor de música, porque las actividades son cantos y sonidos", explicó el fiscal.

Al ser consultado por este medio por el Síndrome de Alienación Parental (SAP), respondió: "El Colegio de Psicólogos de Santa Fe ya dio su opinión técnica al respecto y sostuvo que recurrir a esta posibilidad es una falta ética”. En tal sentido, concluyó: “No tengo más nada que decir al respecto, creo que ya está todo dicho por los psicólogos".

En efecto, de acuerdo al Colegio de Psicólogos Primera Circunscripción de Santa Fe, el SAP "es una falacia carente de rigor científico" que se erige "en un constructo basado en las propias observaciones personales de su autor –Richard Gardner–, sin ningún tipo de investigación científica, además de no corresponderse con la metodología científica en medicina, termina por invalidarse a sí mismo en tanto su pretendido estatuto médico y psiquiátrico".

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