violencia de género

"El denominador común es la violencia extrema": empezó el juicio por dos femicidios sexuales y un abuso

La fiscalía solicita que lo condenen a prisión perpetua y la defensoría pública pidió la absolución. Es juzgado por los femicidios de Sandra Ojeda en 2014, Ramona López en 2018, y una violación ese mismo año.

Jueves 30 de Junio de 2022

"El Jona", le dicen a Jonathan Rivero de 35 años. Desde este jueves es juzgado por los femicidios sexuales de Sandra Ojeda y Ramona López, y la violación de una tercera víctima. El tribunal está conformado por los jueces Rosana Carrara -presidenta-, Sergio Carraro y Pablo Ruiz Staiger. Todos los hechos ocurrieron en los barrios San José, San Martín, Sarmiento y Las Lomas, en el noroeste de la ciudad.

La fiscalía (Alejandra Del Río Ayala y María Celeste Minniti) impuso el agravante de violencia de género porque los considera femicidios sexuales y lo señalaron a "El Jona" como autor de los hechos. Adelantaron esta mañana que solicitarán la pena de prisión perpetua al final del debate. Por otra parte, las defensoras públicas Betina Dongo y Silvina Corvalán sostuvieron la inocencia de Rivero y pidieron la absolución.

Este es el primer caso de femicidio que lleva a juicio la Unidad Fiscal Especial de Violencia de Género, Familiar y Sexual de Santa Fe (Gefas) del Ministerio Público de la Acusación (MPA). Investigan los asesinatos y muertes dudosas de mujeres a partir de la creación de la Brigada de Femicidios en abril de 2021. Del Río Ayala hizo los alegatos de inicio de pie: "Asesino sexual es quien se motiva en la lujuria de matar a una mujer". Y agregó: "El denominador común es la violencia extrema contra mujeres vulnerables. El tribunal lo verá con la presencia de más de 50 testigos que van a pasar por esta sala y en las pruebas que presentaremos".

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Años suelto

La fiscal relató este jueves que al cuerpo de Sandra lo encontraron calcinado en barrio Las Lomas en la madrugada del 6 de diciembre de 2014. Horas antes había sido golpeada, violada, estrangulada. Le tiraron combustible para luego prenderla fuego. Como el líquido inflamable no era suficiente, a la fogata de su cuerpo le agregaron ramas y pasto seco. Ardió en un descampado ubicado en Camino Viejo a Esperanza esquina con calle Alberti.

Cabe recordar que al proceso judicial en 2014 lo llevaron adelante los fiscales Jorge Nessier y Cristina Ferraro. Rivero quedó en prisión preventiva dos años. La causa no avanzó, el tiempo pasó, y quedó libre en noviembre de 2016.

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En tanto, el cuerpo de Ramona lo encontró su hija el 17 de noviembre de 2018. Tenía múltiples golpes en la cabeza y fue abusada sexualmente. El fiscal de turno fue Gonzalo Iglesias. La causa no avanzó hasta fines de junio de 2021.

La tercera víctima es otra mujer, sobreviviente, que fue atacada el 30 de diciembre de 2018. En esa ocasión acordó "un pase sexual" con una mujer. La fiscal describió: "En inmediaciones Blas Parera y 12 de Infantería la tiró al piso, sacó un cuchillo, abusó sexualmente de ella, la amenazó, le robó el dinero que la mujer tenía en su poder y escapó del lugar”.

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Rivero fue imputado el 27 de junio de 2021, y desde ese domingo, está preso. Este jueves la fiscal lo señaló como autor de cinco delitos: dos femicidios sexuales en concurso real con acceso carnal y, de abuso sexual con acceso carnal agravado (por el uso de arma) y robo simple. Del Río describió además que el hombre no tiene otros antecedentes penales, y que de acuerdo a varias pericias psicológicas, "no presenta alteraciones psíquicas".

La marca del perfume

Este jueves pasaron a declarar ocho testigos, separados y sin escuchar las versiones de los demás. Fueron todas personas vinculadas a la fuerza policial que intervinieron en las primeras horas en el femicidio de Sandra en 2014.

Los diferentes oficiales que le tomaron declaración recordaron la historia que les contó Rivero, con sus varias versiones de la misma noche. En principio el acusado se presentó como victima de un hecho a las dos de la mañana del 6 de diciembre del 2014 en la comisaría de barrio Acería. El policía que lo recibió contó que le dijo que dos hombres armados lo secuestraron en un auto Falcon al que lo subieron y lo amenazaron para que tenga relaciones sexuales con una chica que estaba en el interior del vehículo pero que se pudo escapar.

Al estar solo en la guardia, pidió asistencia de la comisaría 12. El policía de esa segunda seccional que intervino esa madrugada declaró esta mañana de manera detallada. "Me acuerdo como si fuera hoy", le dijo al tribunal. "De la comisaría de Acería me dijeron que se había escapado del Falcon a los tiros". Cuando estuvo con, en ese momento, "la víctima", Rivero le contó que salió a comprar cerveza de los monoblock de Cafferatta y Acería, cuando en esquina con Berutti "lo subieron dos tipos armados a un Falcon gris y que había una mujer adentro. Ahí lo llevaron a un descampado en Camino Viejo a Esperanza y Alberti. Me dice que querían abusar de la chica y que lo querían obligar a participar a él".

Se subieron en el patrullero y fueron al lugar el policía de la comisaría 12, un acompañante y Rivero. En el camino, dijo que había salido a comprar cigarrillos. Y dentro del auto policial se da cuenta que el hombre tenía una mordedura en el antebrazo derecho y que estaba rasguñado.

"¡No! ¡La prendieron fuego!", gritó Rivero dentro del patrullero. A 50 metros del lugar del femicidio se podía ver el humo. El policía describió que la mujer estaba calcinada por completo, menos los pies, y que tenía lo que parecía un pañuelo en el cuello. Apagaron el fuego, llamaron a la morgue y dieron intervención a fiscalía. "Me cambió dos veces la versión de cómo fue secuestrado", sostuvo a los jueces. También destacó que no vio marcas en el lugar de ruedas de autos.

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La familia de Sandra Ojeda marchó durante años para pedir justicia por su asesinato. Ahora, con la detención e imputación de Rivero podrían tener novedades.

La familia de Sandra Ojeda marchó durante años para pedir justicia por su asesinato. Ahora, con la detención e imputación de Rivero podrían tener novedades.

La tercera testigo fue una policía que se encontraba de patrullaje y arribó porque se lo solicitaron desde el 911. Le habló a Rivero para tomarle testimonio como víctima. Cuando lo iluminó con una linterna vio también el mordisco y los rasguños. Además describió que tenía sangre en la cara. "Y mucho olor a perfume, y a alcohol en la boca", recordó. "Lloraba, estaba nervioso, se ahogaba con su propia saliva, traté de calmarlo. Me dijo su nombre, donde vivía y que lo secuestraron en un Falcon cuando salió a comprar leche para la hija. Que los dos hombres eran grandotes, sin darme más detalles. Me repetía «yo no le hice nada». Se contradijo en todo momento. Primero me dijo que escapó hacia el norte, que novio cuando la prendieron fuego. Después me dijo que se trenzó a las piñas y que salió hacia el oeste".

"Su ropa estaba totalmente limpia, eso me llamó la atención porque me dijo que lo revolcaron por el piso. Tenía una remera blanca, sin manchas, y una bermuda. Hasta me acuerdo que tenía el perfume Blue Blazer de Avon. Conozco la fragancia, por eso me acuerdo. Traté de retener y recabar toda la información que pude porque esa es nuestra obligación como policías. Se notaba que se había bañado, estaba limpio", relató. Destacó que por la zona donde Rivero "salió a comprar" cigarrillos o leche o cerveza, no hay ni quioscos ni almacenes abiertos a la madrugada cerca.

Un cuarto policía que habló con Rivero esa noche relató que el acusado le dijo que había salido a comprar cigarrillos cuando fue secuestrado por dos hombres y que había una mujer amordazada en el Falcon gris. "Cuando llegaron al descampado me dijo que los dos hombres la agarraron a la mujer de los pelos y el aprovechó ese momento para escapar". A partir de esa declaración que se la tomaron en calidad de víctima y testigo, lo llevaron a la seccional de Homicidios.

Ya en ese lugar "cuenta espontáneamente que había tenido participación en el hecho, dijo que les debía plata y que lo que hizo fue sostener a la mujer para que los otros dos la ahorquen", dijo el cuarto policía. En ese momento quedó detenido por disposición de la fiscal Ferraro. Le constataron las marcas de mordisco y lesiones en los brazos. Lo mismo sobre las marcas en el cuerpo relató un médico policial.

Otra policía de Huellas y Rastros, describió que en el lugar secuestró una calza que era de la víctima, que la prensa estaba muy sucia dadas las características del lugar. La encontró a dos o tres metros de las cenizas.

Un perito químico policial señaló que esa madrugada le hicieron un dermotest para saber si realizó disparos pero la prueba dio negativa. También le cortaron las uñas para analizar ADN y le tomaron muestras de sangre. De esto último no se revelaron aún los resultados.

"Se quemó un 90% del cuerpo, menos los tobillos y pies. Fue un proceso combustible anormal con un líquido inflamable sobre el cuerpo y después le arrojaron elementos para que provoque la llama de manera violenta. Lleva unos 15 o 20 minutos un fuego así", apuntó un bombero que llegó luego que la policía apague el fuego.

Estaba previsto un noveno testigo que esperó durante la mañana en los pasillos de Tribunales para dar testimonio. El hombre se retiró del edificio al mediodía porque según le explicó a la Oficina de Gestión Judicial, vio a su ex mujer en las instalaciones con la que tiene una medida de distancia. Por lo que eligió irse a Cayastá. Declarará mañana.

Este viernes será la segunda jornada del juicio. El juicio continuará el próximo lunes, martes y miércoles con testimonios. El próximo jueves serán los alegatos finales.

La feria judicial está dispuesta del 11 al 24 de julio, y el veredicto se conocerá después de esa última fecha, según informó la Oficina de Prensa del Poder Judicial a UNO Santa Fe. La sentencia se conocerá el 25 de julio a las 12.

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